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El día que perseguí a Larry Álvarez

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Pero hay que reconocer que el pasado jueves se produjo una noticia que se salió del guión previsto, y que ha provocado una reacción propia de los excesos navideños. El portavoz del PP Larry Álvarez fue la estrella del pleno del cabildo de Gran Canaria. Convenció a su grupo para no votar en contra de los presupuestos que presentaban el PSOE y Nueva Canarias. En una democracia normal y corriente eso podría pasar. En un país donde los partidos políticos fuesen estructuras democráticas y tomaran sus decisiones tras un debate entre sus miembros la abstención de los consejeros del PP en el cabildo sería una cosa curiosa pero no provocaría una crisis en ningún partido, ni editoriales en los periódicos, ni filtraciones periodísticas de los dirigentes del mismo partido para poner en evidencia a su miembro díscolo.

Pero, queridos míos, ese no es el escenario en el que nos movemos. Estamos tan acostumbrados al funcionamiento del "ordeno y mando" en los partidos y, de forma especial, en el Partido Popular de Soria, que la abstención de los consejeros del PP ha provocado que Larry se haya hecho bueno para los que lo veían malo y que Larry sea muy malo para los que han disfrutado de comidas, risas, estrategias políticas y cuchipandas con el hombre que siempre ha estado dispuesto a soltar el látigo sobre todos los herejes al pensamiento soriano.

No sé si el espíritu navideño me ha puesto benévolo, pero con el fin de evitar una gastroenteritis provocada por el cinismo periodístico, quiero pensar que algunos artículos que leí sobre Larry son consecuencia de los efectos de las copas navideñas que estos días tomamos a costa del erario público. Porque confieso que me he tenido que restregar los ojos al leer a algunos colegas que han sido unos perfectos cómplices de Larry Alvarez, que han utilizado sus micrófonos, columnas y confidenciales para machacar, por ejemplo, a una organización de periodistas que creamos un grupo de gente inquieta, simplemente porque desde una visión simplona creyeron que quien movía los hilos de esa organización era su muñeco diabólico y que el objetivo de la asociación era atacar a la pareja Soria- Larry, como si el mundo girara en torno a ellos.

Me parece terrible que se considere que la democracia empieza y acaba en los caprichos del presidente de un partido. Siempre lo he pensado. Ahora resulta que Larry Álvarez está de acuerdo conmigo. Para defender su abstención a los presupuestos Larry recuerda que él no desobedeció a ningún órgano del partido, que lo único que hizo fue desobedecer a Soria. Que hablen todos los cadáveres que se guardan en el armario de Larry Álvarez, que recuperen la vida aquellos que dejaron de existir en el PP por haber cometido el pecado de desobedecer a Soria y sin haber faltado a la disciplina del partido . Que hablen los periodistas despedidos para poder enchufar a Teresa Cruz en empresas públicas. Cuesta creer a este nuevo Larry amigo del consenso con ese pasado tan inquisidor. Pero a lo mejor es verdad que nuestro hombre se está transformando en un demócrata. Su separación de José Manuel Soria es un buen síntoma. El líder del PP sigue igual. Ya anunció que tiene decidido quiénes van a sustituir a Larry Álvarez en el aparato del PP y en la campaña electoral. Este jueves se reunirá con la dirección del partido para que le digan "sí José Manuel" a sus nombramientos. Todos saben que si no lo hacen lo mejor que pueden hacer es seguir los pasos de Larry.

El viernes pasado viví una situación insólita: me vi persiguiendo a Larry, quería que hiciera declaraciones en El Correíllo. Pero el hombre no quiso hablar ante un micrófono que considera contaminado. Larry, el perseguidor de periodistas no afines a Soria, fue perseguido el viernes por un servidor, quería mostrarle mi solidaridad. Por experiencia sé que no reírle las gracias a Soria puede influir en tu situación profesional. Pero Larry, desde su respetable libertad, no se dejó entrevistar. En una cosa coincido con Soria, mi barco puede seguir navegando sin Larry. En otra cosa coincido con Larry: para que la democracia llegue al Partido Popular es imprescindible empezar a desobedecer a Soria.

Juan García Luján

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