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Un punto y aparte

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La vida, los seres vivos y los procesos que la integran siempre tienen un final. Nacimiento, desarrollo y muerte. Como esos procesos no son aislados, los ciclos vitales de las personas, las sociedades y la economía se trenzan en un devenir permanente de creación, crecimiento, culminación, y vuelta a empezar. Un bucle que cada vez circula a mayor velocidad.

Cerramos un ciclo de trabajo en la vida pública y de manera concreta en la Vicepresidencia de la Zona Especial Canaria, una de las piezas centrales del entramado del Régimen Económico y Fiscal. Tras cinco largos años de trabajo ponemos un punto y aparte. Sin acritud y sin nostalgia, pero sí con mucho que agradecer. Dejo al margen a las personas que quiero –o que me quieren-, porque con ellas comparto campos de afectividad, aprendizaje o conocimiento profundo e íntimo.

Pero en el plano político e institucional sí me corresponde dar las gracias. Reconocer a las personas con las que he compartido objetivos, proyecto, programa, ilusiones, expectativas y esfuerzo. En primer lugar, claro, a Javier González Ortiz. Fue él quien concibió, orientó, moduló, gestionó y dirigió la reforma de la parte fiscal del Régimen Económico y Fiscal de Canarias. Fue él quien combatió a tantos y tantas que intentaron torpedear el proceso, a pesar de lo mucho que hoy aparentemente lo reivindican; él fue el gestor de la reforma cuyos efectos positivos comenzamos a divisar. Gracias también al entonces Presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, por dejarnos trabajar, por cuestionar lo que no compartía, y por la confianza en el exconsejero González Ortiz y en mí.

Gracias a Juan Pérez, quien fuera viceconsejero de Economía del Gobierno de Canarias, y durante otra época también vicepresidente de la ZEC. A él le debo la orientación hacia el conocimiento interno y la gestión de la herramienta fiscal. Gracias a José Miguel González, de quien tanto aprendí en aquella década de los noventa del siglo pasado, cuando se fraguaron las bases de lo que –aún hoy- es el REF. Fue él la primera persona a la que oí hablar de la necesidad de defender “una ZEC”. Gracias también a Juan Antonio Núñez y a Miguel Ángel Herrero, compañeros del Consejo Rector del Consorcio.

Gracias al presidente Clavijo por mantener su confianza en mí, en medio de un océano en el que parece que sólo navegan barcos cargados de dudas.

Gracias a Mireya, la primera persona que me recibió cuando llegué a las oficinas de la ZEC en Tenerife, a Miguel, a Sonia, a Miguel Cámara; a Luzma, a Cristina, a Any. Gracias a las técnicas, a Isabel, a Eva, a Sabita, a Delia, a Raquel, a Mónica. Gracias a Isidoro López, el anterior responsable de la Agencia de Atención al Inversor  en Las Palmas de Gran Canaria. Gracias a Teresa y a Patricia, las juristas; a José Antonio; gracias, Loli; gracias, David. Nunca había trabajado con un equipo humano con ese nivel de competencia profesional, y al mismo tiempo con una increíble capacidad de adaptación a las nuevas formas de trabajar, en lo que era su responsabilidad y en lo que no, siendo capaces de los más increíbles esfuerzos económicos para mantener a flote la Organización en los peores momentos.  Mi gratitud especial –y eterna- a Olga Martín, la directora de la Agencia de Atención al Inversor en Tenerife. Sin ella no hubiera sido posible.

Gracias a los medios de comunicación; a los hombres y mujeres que dedican su esfuerzo a contar lo que ocurre. Gracias a los sectores empresariales, al personal de la Oficina del Gobierno de Canarias en Madrid y en Bruselas. Gracias a despachos de fiscalistas y personas expertas que nos han brindado su apoyo.

Quedan atrás cinco años de trabajo de siembra. Y de quitar malas hierbas y cuidar el terreno. Queda la reforma de la Zona Especial Canaria, desde la convicción de su potencialidad para atraer inversión y generar empleo. Queda el Plan de Promoción 2014-2020; el análisis sectorial de los mercados potenciales, el Plan de Márketing Digital, el Plan de Social Media, y el diseño de transformación digital e implantación de la administración electrónica. Muchas gracias “a la gente del cine” de los Cabildos Insulares. Será imposible pagarles el trabajo ejemplar realizado para cimentar el sector audiovisual en las Islas. Gracias a Natacha Mora. Muchas gracias al personal técnico de Proexca, a Carmen Sosa y a Pilar Moreno, sobre todo por las facilidades para establecer mecanismos de coordinación.

Por fortuna para mí, me voy con muchas más cosas que cuando llegué. Me llevo la experiencia, el conocimiento y hasta los afectos.

Hace algunos meses, Manuel Jabois me dedicó un libro en el que puso: “Para Milagros. Mejor en esta vida que en la otra”. Pues eso, para todas las personas que me han apoyado y ayudado, mejor, mucho mejor, darles las gracias en esta vida que en la otra. Mi disposición máxima a colaborar con la persona que me suceda en el cargo, una vez que la haya nombrado el Consejo de Ministros.

Punto y aparte. Tocan otras cosas. Siempre con las ocho Islas Canarias y el mar que las rodea como fondo. Desde aquí miramos el mundo. El mundo es inmenso, y la pequeñez de Canarias, una atalaya privilegiada para observarlo.

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