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Vargas Llosa, impresionado con la Cueva Pintada de Gáldar

''NO ME ESPERABA UN MUSEO TAN MODERENO, TAN COMPLETO'', DICE EL ESCRITOR

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Mario Vargas Llosa ha dedicado parte del segundo y último día de visita a Gran Canaria a recorrer el casco de Gáldar y el Museo Arqueológico de la Cueva Pintada. Acompañado del presidente del Cabildo, José Manuel Soria, se mostró "impresionado" ya que según explicó a los medios tras el recorrido "no me esperaba un museo tan moderno, tan completo, que de una manera tan pedagógica nos informara sobre la vida de los antiguos canarios".

El literato no dudó en comparar las célebres pinturas aborígenes que se muestran en la Cueva Pintada con los murales del pintor modernista Paul Klee, ya que consideró que "es muy interesante llegar a la Cueva pintada y descubrir allí una especie de Paul Klee primitivo".

Para Vargas Llosa, en esta visita ha recibido la impresión "de un mural de este artista que descubre como el arte más moderno puede de pronto tocarse y confundirse con el arte más primitivo".

Por todo ello lo calificó la experiencia de "magnífica" y no dudó en felicitar a los arqueólogos e historiadores "que han concebido un museo tan interesante y tan bello".

El escritor peruano aseguró haber sentido "un verdadero placer" durante el recorrido " porque está todo tan inteligentemente concebido para ir introduciendo al visitante del Museo en el pasado de la Isla, al mismo tiempo que se pueden adquirir muchos conocimientos sobre los ancestros".

Aunque no quiso confirmar si todo lo visto le servirá de inspiración para su próxima obra, ya que "eso nunca se sabe", sí afirmó que "todas las cosas que a uno lo impresionan y le gustan quedan siempre en la memoria y van saliendo en el trabajo creativo".

Fernando Pérez, director del Museo, fue el encargado de explicar al literato y a su esposa todas las vitrinas y objetos que se pueden contemplar en la Cueva Pintada, así como hacerle entrega de una serie de material didáctico y audiovisual al término de la visita, como recuerdo de lo que había visto.

La visita, que duró una hora y media, estuvo salpicada de episodios muy entrañables ya que los visitantes que habían concertado un recorrido para la mañana de hoy, se mostraban sorprendidos cuando descubrían a tan ilustre visitante, que antes de abandonar el Museo firmó el libro de honor del Museo.

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