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Detectan radioactividad en más inmuebles de Londres

EL GOBIERNO LLAMA A LA CALMA

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Tres personas serán sometidas a pruebas radiológicas en una clínica especial tras la muerte del ex espía ruso Alexander Litvinenko, mientras la policía sigue buscando rastros de radiactividad por Londres y el Gobierno llama a la calma.

El ex agente secreto murió la pasada semana por una alta dosis de radiación emitida por polonio 210, una sustancia radiactiva de la que la Policía británica ha encontrado trazas en su casa, así como en un hotel y un restaurante de Londres que visitó el día que cayó enfermo.

Tres personas, al parecer relacionadas con el restaurante o el hotel, han sido enviadas a esa clínica especial como medida de precaución, informó este lunes la Agencia de Protección de la Salud (HPA).

Según la cadena británica BBC, las tres manifestaron síntomas que podían indicar un envenenamiento radiactivo.

Además, más de 450 personas han llamado a un número de teléfono de atención directa de la seguridad social preocupadas ante la posibilidad de haberse contagiado, indicó la HPA, que hará un seguimiento de dieciocho casos.

Sin embargo, el ministro británico del Interior, John Reid, aprovechó este lunes una comparecencia ante el Parlamento para tratar de tranquilizar a la sociedad.

En la primera declaración oficial del Gobierno sobre el caso, Reid aseguró que, dado su carácter, el efecto de esa radiación "no se expande a través de largas distancias", sino sólo "a través unos pocos centímetros como mucho", por lo que no se creía que pudiera contaminar un área de gran tamaño.

"No hay necesidad de que los ciudadanos se alarmen", insistió el ministro, que rehusó también especular sobre la causa de la muerte de Litvinenko.

"La policía ha sido muy cuidadosa con las palabras que ha utilizado", dijo y destacó que Scotland Yard habla de "muerte sospechosa" y no dice que haya "una tercera parte implicada".

Londres pide cooperación a Rusia

Reid indicó que su Gobierno ha pedido a las autoridades rusas "toda la cooperación necesaria" en la investigación, pero rehusó confirmar si el primer ministro británico, Tony Blair, iba a tratar el caso con el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien Litvinenko acusa de estar tras su muerte en una carta póstuma.

El ministro precisó que la policía continúa la búsqueda en "un número de lugares", sin precisar cuáles, pero, según la prensa británica, se trata de dos edificios de Londres, uno de ellos cercano al hotel que visitó Litvinenko el día que cayó enfermo.

Reid explicó que los agentes analizan además las grabaciones de de las cámaras de seguridad "para tratar de localizar a eventuales testigos, examinar los movimientos de Litvinenko en determinados momentos e identificar a las personas con que pudo haberse reunido".

El juzgado de instrucción de St. Pancras (en el norte de Londres) comenzará el próximo jueves la investigación sobre la muerte del ex espía.

"El cuerpo del señor Litvinenko se encuentra en un depósito de cadáveres", añadió Reid, que precisó que el juez de instrucción decidirá si se lleva a cabo una autopsia siguiendo el consejo de la la Agencia de Protección de la Salud (HPA).

Litvinenko, conocido por sus afiladas críticas al presidente ruso, enfermó de forma repentina el pasado 1 de noviembre, el día en que se reunió en un hotel de Londres con dos compatriotas, uno de los cuales es un ex agente del KGB (antiguo servicio de espionaje soviético).

Ese mismo día, el ex espía se entrevistó en un restaurante japonés con el profesor italiano Mario Scaramella, quien al parecer le facilitó nombres de las personas que podrían estar involucradas en el asesinato de la periodista rusa Anna Politkovskaya, también detractora del Kremlin, que estaba siendo investigado por Litvinenko.

El ex espía, de 44 años, fue coronel del Servicio Federal de Seguridad (antiguo KGB, al que también perteneció Putin) y residía desde el año 2001 como refugiado en el Reino Unido, donde el Gobierno le había concedido la nacionalidad británica.

El antiguo agente secreto, que murió en el University College Hospital de Londres tras un rápido deterioro de su salud, acusó en una carta póstuma a Putin de estar implicado en el supuesto crimen.

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