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¿Y por qué no están abiertas las iglesias?

Iglesia de Arucas. (CABILDO DE GRAN CANARIA)

Si yo le pregunto al mundo, el mundo me ha de engañar. Cada cual cree que no cambia y que cambian los demás. /// Y paso las madrugadas buscando un rayo de luz. Por qué la noche es tan larga? Guitarra, dímelo tú. /// Se vuelve cruda mentira lo que ayer fue tierna verdad. Y hasta la tierra fecunda se convierte en arenal. /// Y paso las madrugadas buscando un rayo de luz. ¿Por qué la noche es tan larga? Guitarra, dímelo tú. /// Los hombres son dioses muertos de un tiempo ya ‘derrumbao’. Ni sus sueños se salvaron, sólo la sombra ha ‘quedao’. /// Y yo le pregunto al mundo y el mundo me ha de engañar. Cada cual cree que no cambia y que cambian los demás. /// Y paso las madrugadas buscando un rayo de luz. ¿Por qué la noche es tan larga? Guitarra, dímelo tú.

Siempre que me hago una pregunta que juzgo de cierta trascendencia – los periodistas están para preguntar y preguntarse – toujours forever and ever recuerdo a Atahualpa Yupanqui. Como deformación profesional, ya que los periódicos cerraban hace mucho tiempo a las 3.00 de la madrugada, me sumerjo de inmediato en los planteamientos de Atahualpa (en quechua significa Aquel que viene de lejanas tierras), para mi el más emotivo y profundo cantante y guitarrista criollo que ha dado al mundo Latinoamérica. Qué curioso que aquél hombre arrugado, de rostro triste y de nombre Héctor Roberto Chavero naciera en Campo de la Cruz, partido de Pergamino, cuando se iniciaba el siglo XX … Pergamino. Allá donde se colocan las letras. Así que, al igual que en ocasiones he pasado madrugadas buscando un rayo de luz, también he sentido el íntimo y tenebrista tiempo de la noche … y he hablado con una guitarra. Guitarra, dímelo tú.

Me pregunto tanto y tantas cosas que no tengo tiempo para contestarme. En esta ocasión, al ponerme ante el papel que es luz en vez de pergamino, recordé una cuestión que siempre me ha intrigado: ¿Por qué están siempre cerradas las iglesias? A nadie le importa qué credo profeso pero, aún así, les diré que no soy de aquellos que cada domingo acuden a misa, ni de esos que rezan diariamente, ni de los que piensan en Dios y su magnífica obra, mucho menos de los otros que se dan golpes de pecho para ver y ser vistos. Digamos que, a estas alturas y de momento, aunque adoro la Historia Sagrada y he leído La Biblia, me entiendo mejor con Darwin. No obstante, siempre que paso por delante de un templo, intento permanecer un rato en el interior. Sentado relajadamente, disfrutando de la paz que no hay afuera, techado por cúpulas y acompañado de columnas, quizá entregado por una vez al tópico: ¿Quiénes somos?¿De dónde venimos?¿A dónde vamos? Pero me han cerrado las iglesias. Sólo se abren media hora antes de las misas – suelen ser dos, una por la mañana y otra por la tarde – y se cierran media hora después de celebrada la Eucaristía.

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Tras el fallido butrón en el Banco Mundial…vuelve Soria

Luis de Guindos y José Manuel Soria

Es más que posible, y por ello me atrevo a decirlo, que jamás se haya hablado tanto de Soria desde que muriera Antonio Machado, el 22 de febrero de 1939, en el pueblecito de Colliure (Francia), que lo había acogido como refugiado. Antonio, del que pocos saben que se llamaba Antonio Cipriano José María, llegó allí procedente de Barcelona en condiciones de terrible indigencia, huyendo de una segura muerte a gatillo de los fusiles del Alzamiento Nacional franquista. Lorca y Miguel Hernández no pudieron hacerlo. Ni quisieron, aventuro. Pronto murió, triste de profunda tristeza, aquel que pasara su infancia en el Palacio de Las Dueñas, propiedad de la Casa de Alba. Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y de un huerto claro donde madura el limonero … El inmenso poeta que dejara el mundo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar , fue cubierto en su lecho de muerte con la bandera de la II República. Una foto que forma parte ya del inconsciente colectivo de los que llevan abiertos los ojos al pensamiento y la cultura.

Ahora ya nada tiene que ver el uso del nombre en los medios de comunicación con la Soria de los Campos de Castilla, con el castellano viejo y arrugado por el sol, con Don Guido ni con el seductor Mañara. Soria está unido a un vocablo en los antípodas de la cultura y la bonhomía. Está atado con rígido cabo, fatal pendulazo, a la corrupción. Y no digo presunta porque lo evidente jamás puede ser presunto más que a efectos judiciales. Aunque lo señalaran Ramsés II o Tutankamon. El caso es que Soria, como vocablo, parece haberse convertido en sinónimo de mosca cojonera. Es el bebé en el bautizo, el novio en la boda, el muerto en el entierro (de momento no celebrado) y el sospechoso de múltiples manejos que esconde el Gobierno de AP/PP, sus ministros, su presidente, su red clientelar, barones, asesores y múltiples beneficiarios de sus tejemanejes con el sombrero Panamá ladeado y volcada el ala sobre los ojos. Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar con el tumbao que tienen los guapos al caminar; las manos siempre en los bolsillos de su gabán, pa' que no sepan en cual de ellas lleva el puñal (…) La vida te da sorpresas, sorpresas sorpresas te da la vida ¡ay Dios¡ Pedro Navaja matón de esquina quien a hierro mata a hierro termina. Por cierto, a yer mismo hablé con el Sol y me comentó que estaba hasta los cojones de que “ese tío pretenda nacionalizarme”.

No me adentraré sobre el despropósito de España ni volveré a citar a Valle-Inclán y el esperpento, pero sí mostraré mi sorpresa ante el culebrón panameño – no venezolano – que protagoniza nuestro hombre sin dar siquiera tiempo para unos minutos de publicidad de Monsanto y Bayer. Después de verse obligado a salir pies en polvorosa del Gobierno por estar metido en los paraísos con corbata de Valentino – ya saben que Adán usaba solamente calzoncillos Ocean o Punto Blanco - , se mete a practicar un butrón, ayudado por De Guindos con cincel y martillo, en el Banco Mundial, con objeto de mamarse 226.000 euros al año libres de impuestos. Fue tan burda la operación, tan de cacos baratos, tan de catetos políticos, tan de falta de respeto a la sociedad civil española, que al simplón de Rajoy no le quedó más remedio que decirle al guindilla que, a su vez, le diera pasaporte al panameño y que se suspendiera la operación de taladro de tabiques. El butrón resultó fallido.

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Siete islas, cuatro pelagatos y dos nacionalismos

Nueva Canarias y Coalición Canaria, principales partidos nacionalistas de Canarias. (Canarias Ahora)

 “De todos es sabido que Caín era español, hidalgo, y cristiano viejo”

(Arturo Pérez Reverte)

“Lo primero que hacen los políticos al llegar a sus cargos - sean ayuntamientos o gobiernos autonómicos - es acordar los sueldos y las dietas, y luego colocar a los amiguetes o familiares”  

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Sahara: arena, dolor y eternidad

Campo de refugiados saharauis en Tinduf. (DP).

Hay geografías que te arrebatan el alma. Entornos que te vampirizan. Que te vacían y te modelan para llenarte por siempre de un tiempo y un espacio de imposible olvido. Al fin, también somos paisajes que pasamos sobre otros. Sólo nos separan de ellos la cadencia del transcurrir. Ocres y azules pueblan una paleta que hubiera embriagado el alma de Monet. Una implacable agresión impresionista en la que la fuerte luz sobre los objetos desplaza a las formas. La Punta Durnford, en la Playa de La Sarga, es el extremo sur de la Península de Ad Dakhla. La espalda al mar, uno se encuentra en la entrada del desierto. En la entrante del Sahara, que eso significa en árabe Ed Daajeila es Saharia. Absoluta soledad para invisibles segunderos que de sed han quedado quietos. Grandiosa y envolvente burbuja herida de sol, detenida por el tiempo, donde las olas construyen encrespadas colinas blancas cuando se acercan a la orilla. A más de dos kilómetros de la colina donde me encuentro, que aquí los ojos no temen al horizonte, las pupilas se rinden hipnotizadas ante planicies de arena moteadas por lagunas teñidas del rosa de las colonias de flamencos. Y los macizos salvajes de plantas crasas que nunca han tenido miedo al sudor, el viento o la sal gozan esa libertad que todos hubiéramos querido tener como amante. Agua y silicio, dos de los elementos más abundantes en el planeta. Estoy con ellos y en ellos. Y sé que soy muy poco más que una frágil jarra derramándose en la aridez.

Cirros de otro tiempo. Mi hermano y yo junto a mi padre a través de la gran superficie amarilla. Cañas y aparejos para pescar cazones y corvinas. Con el paisaje brutal y sobrecogedor bebiéndose nuestra infancia, el viento convierte en furiosas hidras cabezas donde los cabellos parecen querer abandonarnos, impelidos por el alocado magma de este sobrevenido más allá. Mutado por la distancia en corona de alfiler prácticamente imperceptible, el Land Rover y sus negras ruedas rompen sigilosamente el manto brillante y beige del desierto. Al borde del océano, los peces quedan presos y hallan el fin arrebatados de agonía tras vigorosa pelea con caña, carrete y sedal, ese hilo conductor que fatalmente los arrastra de un medio a otro. Muerte por sobredosis de oxígeno. Y después, la ceremonia funeraria en improvisado sacrificio de carbón al abrigo de la brisa. Siempre el irse lleva desgarros de fuego.

Desde este promontorio, alguien divisó en olas que pasaron hace siglos alguna nave fenicia o cartaginesa en misión comercial hacia Senegal o Guinea. Luchando con abatimientos y derivas, que las marejadas del Atlántico no saben de la hospitalidad. En la carta náutica más antigua de España, elaborada por Gabriel de Valseca en 1373, aparece la Ría de Oro, la que define la Península de Ad Dakhla con el continente africano, prolongada hasta unirse con el Nilo. En aquella época, Cabo Bojador, situado en una latitud más alta, era considerado el más lejano extremo de la tierra. Más allá no habría más que monstruos y seres fantásticos que habitaban un tremendo caos de aguas en ebullición.

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Yo soy aquel…que debe abandonar la vida pública

Edificio principal del Banco Mundial en Washington DC

José Manuel Soria en marzo de 2008, cuando era vicepresidente del Gobierno canarioDe todos los animales

de la creación el hombre es el único

que bebe sin tener sed

come sin tener hambre

y habla sin tener

nada que decir 

(John Ernst Steinbeck)

Fue hace mucho tiempo. In illo tempore, decían los antiguos historiadores. Con un Erase que se era han comenzado muchos relatos. Erase una vez … In the begining, God, se inicia la Biblia. En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme … Sí, fue hace mucho tiempo pero no el suficiente para no poder fijar un intervalo. Es posible que todo sucediera entre finales de los años 70 y principios de los 80 del pasado siglo. Un reportero le preguntó a Orson Welles: ¿Quién es para usted el mejor director de la historia del cine? Y Wells, con la genialidad que le caracterizaba, contestó: "Hay tres, John Ford, John Ford y John Ford". Posteriormente, Joseph McBride, periodista, académico, historiador, nacido en Wisconsin, paisano de Orson Welles, afirmaría también: “John Ford es el mejor director de la historia, Sheakespeare en el cine”. McBride, de ascendencia irlandesa, pasó gran parte de su vida profesional persiguiendo a Ford para entrevistarlo. El día en que lo logró, exactamente en su despacho de Beverly Hills, el director por antonomasia le dijo una preciosa frase que siempre me ha encantado: “soy un exdirector que intenta jubilarse con estilo”. Jubilarse con estilo .

No es el caso del personaje del que se ocuparán los folios que siguen. John Ford rodó múltiples obras de arte con inteligencia y celuloide. Hay una por la que siento especial devoción: El hombre que mató a Liberty Valance. Menos conocida para el gran público que La Diligencia, Las uvas de la ira o Qué verde era mi valle, es de una genialidad y agudeza tales, que el lenguaje cinematográfico se convierte en una gran sinfonía sólo para oídos exquisitos. 

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La birriosa liturgia de los arritrancos

La diputada de CC, Ana Oramas, antes de su intervención en la tercera sesión del debate de investidura

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

(Albert Einstein)

Cuarenta años aguantando el mismo rollo, es mucho. Es muy fuerte. Es demasiado. Cuarenta años escuchando mentiras, eufemismos y tópicos, es penoso y desesperanzador. Cuarenta años soportando el gran timo de la transición y su consecuencia, el régimen del 78, es para salir corriendo espantado rumbo a los antípodas. Y, tras esos cuarenta años, ver que la cosa puede seguir igual cuarenta años más – Nuevo Orden Mundial, Globalización y Corporatocracia mediante – es para bajar al varadero, comprar un cabo de calidad y colgarse del palo mayor. ¡Vaya palo!

La gran mayoría de los analistas de esas birriosas liturgias que se celebran regularmente en el Congreso, fundamentalmente las sesiones de investidura y los debates sobre el estado de la nación, suelen meterse en el bosque para ver qué pinta tienen los árboles y qué ruidos se escuchan. Es muy lícito y tal vez sea necesario – no lo sé con certeza – que suceda así y que haya que dedicar espacios en el aire, en la virtualidad y en el papel a las palabras de los chafalmejas diciendo una y otra vez lo mismo. La parte positiva del asunto radica en que los ciudadanos pueden conocer qué piensan o qué dicen pensar los políticos. Y la parte chunga queda referida a que, a través de los mass media, esos citados arritrancos reparten el afrecho a la masa culichinche, que rumia, rumia y rumia y, a posteriori, vota, vota y vota, sin que, con los datos en la mano, la sociedad civil experimente mejora alguna. En cuarenta años. Los mismos que duró la dictadura de Franco, ese hombre. 

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El 'disparateférico'. Del Roque Nublo a La Isleta

Vista de El Sebadal, La Isleta y Las Palmas de Gran Canaria desde El Vigía

De cuando Pepe Monagas … Bueno, que les tengo que decir que esta historia con la que me voy a enfrentar durante los próximos cinco o seis folios jamás debiera haber salido de mis dedos que manejan las teclas a coscorrones. Por aquello de que 'la letra con sangre entra'. No. En absoluto. Este es un cuento que tenía haber escrito Pancho Guerra, protagonizado por Pepe Monagas, ilustrado en gouache sobre papel por Eduardo Millares Sall y Cho Juaa, prologado por Pepe Alemán y publicado en 'El Conduto', sección dedicada a despropósitos varios, disparates y esperpentos. Bien podría la retahila haberse titulado 'De cuando Pepe Monagas vio por vez primera unos paratos volando sobre La Isleta'. Lamentablemente, Pancho Guerra se mandó a mudar para otras tierras el siglo pasado y le siguió Millares Sall, convencidos ambos de que el XXI no iba a traer cosas buenas para el planeta y estas islas que, de momento, en el planeta están. Así que,  no me ha quedado otra que ocuparme del muerto, que nunca pagó la cuota de 'El Ocaso'. Parafraseando a Monagas, yo diría que quieren hacer nacer un ser que no puede ser, aprovechando la vía ordinaria: el oscurantismo, las medias verdades, el trile críptico  administrativo y coger a la ciudadanía en agosto en Belén con los pastores.

Viñeta de Cho-Juaá.

Viñeta de Cho-Juaá.

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Eric Clapton 'Slowhand'. La noche en que maldije al tiempo

Eric Clapton

Would you know my name

if I saw you in heaven?

Would it be the same

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¿Cómo destruir un Estado sin que se entere tu madre?

El estado soberano se destruye a base de mentiras, manipulación e intereses ocultos

Apuntes de autoayuda para cándidos, conformistas e indolentes … con permiso de los demás

Hannibal Lecter: Primeros principios, Clarice... Simplicidad... Lea a Marco Aurelio... De cada cosa pregúntese qué es en sí misma... Cuál es su naturaleza... ¿Qué es lo que hace el hombre al que están buscando?

Clarice Starling: Mata mujeres.

Hannibal Lecter: ¡No! Eso es circunstancial... ¿Cuál es la primera y principal cosa que hace? ¿Qué necesidad cubre matando?...

Clarice Starling: La ira... la aceptación social y la frustración sexual...

Hannibal Lecter: ¡No! La codicia... ¡Esa es su naturaleza!

'El Silencio de los Corderos. (Johnatan Demme. 1991)'

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Es ridículo no intentar evitar tu propia maldad, lo cual es posible, y en cambio intentar evitar la de los demás, lo cual es imposible”

El objeto de la vida no es estar en el lado de la mayoría, sino para escapar de encontrarse a sí mismo en las filas de los locos”

(Marco Aurelio)

Sólo basta la sensibilidad y el amor a la humanidad. Ni siquiera es necesario ser un experto en Ciencia Política. Con el 'sentido propio' o conciencia y no con el sentido común - “Hay gentes tan llenas de sentido común que no les queda hueco para el sentido propio” (Unamuno) – basta, si el ser no anda chapoteando en el guano, para considerar obscena y patética esta España que, más que vivir, nos vive a través de dementes tóxicos y aberrantes conjuras. Sufrimos una vampirización que va más allá del dinero y la estructura de lo material. Acusamos la penetración en el alma, no otra cosa que la vida vivida, de un berbiquí que nos desgarra a embestida de segundero, empuñado el mango por manos que hasta desconocemos. Inexorable y matemáticamente exacto en su fluir, huye el tiempo hacia delante. A impulso del cristal de cuarzo latente gracias a una pila condenada a muerte. Sin que la mayoría lo aprecie, sale el sol en el imperio donde jamás se ponía, con ese sabor a muerte de la Venecia de Mann. Con olor a zotal y cal viva. Con la amenaza sobre la carne de la motosierra de ‘Leatherface’, que el respirar ya no es condena de smog sino sangrado de bilis. “’He andado muchos caminos, he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares, y atracado en cien riberas. En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra, y pedantones al paño que miran, callan, y piensan; que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina y va apestando la tierra...’” (Antonio Machado). Y los veo como se reúnen con diabólicas sonrisas y lenguas envenenadas. Por nuestro bien, dicen. Para formar Gobierno, mienten … Y otra vez los mismos rostros en las fotos y la hipocresía en los papeles. Y otra vez el otra vez por siempre y para siempre.

Hannibal Lecter en el Silencio de los corderos.

Hannibal Lecter en el Silencio de los corderos. Dominio Público

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Dándole al pico o 'jablar por jablar'

Parlamento Canario abarrotado de loros, cotorras y demás fauna. (Adar Santana).

Pablo, y le llamo Pablo como a mi hijo, en una ocasión le susurró unas hermosas palabras a su amor, al amor. Se habló así a sí mismo:

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca”

Y yo, mirando los periódicos, no conseguí sustraerme a frivolizar la poesía para desvestir de belleza los vocablos y llevarlos, desnudos, a eriales donde no hay vida. Que hay respirar, existir, pero no vida. A partir de ese parto alumbrado bajo la calima que llega del Sahara, nació el texto que sigue. Unas letras que tienen de literatura lo que la literatura pueda tener de observación, contacto con la realidad y ausencia de ensoñación.

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