Opinión y blogs

eldiario.es

El gran sismo, antes seísmo y mucho antes, terremoto

Dileep George afirma que “en el futuro podríamos trabajar porque nos gusta".

MARIO BENEDETTI

Si te quiero es porque sos mi amor, mi cómplice y todo.

Y en la calle

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¿La izquierda?...Al fondo a la derecha

Baños públicos.

Leopoldo María Panero

Hembra

Hembra que entre mis muslos callabas
de todos los favores que pude prometerte
te debo la locura

fondo a la derecha. Como el baño, la toilette, el aseo, el excusado, el inodoro, el retrete, el wáter, el evacuatorio, el servicio, el urinario … ¿La Izquierda? … al fondo a la derecha. Nunca pensé que lo que los chicharreros llaman chuletada y los canariones asadero pudiera ser centro de investigación o canal de comunicación. De todos es sabido que los grandes negocios, las ententes y los consensos, prácticamente siempre se cierran en almuerzos o cenas más o menos gastronómicamente fastuosas y en locales de tronío. Por otro lado, la relación con la prensa, salvo con los editores, a lo más que llega es al desayuno de trabajo. Que se montó la chuletada para, de algún modo, presentar por segunda vez en sociedad a los canarios al eurodiputado pesocialista Juan Fernando López Aguilar, que ya hace años entró en Canarias como un toro embolado o elefante en cacharrería con la intención de poner a los nacionalistas de CC en su sitio – finalmente, los ha colocado la ciudadanía, aunque sigan gobernando, precisamente con el partido del Sr. López – digo pues que, aunque de momento se desconoce si a la segunda va la vencida, el eurodiputado que, de Ministro de Justicia fue proyectado a la Europa de los mercaderes, regresa baby come back para “ser parte del discurso que conduzca al Congreso del PSOE canario”. ¿Se pueden llevar o no los eufemismos a la alfombra roja de Cannes, al Teatro Kodak de Los Ángeles o al Festival de Cine de Sundance? Pues ni idea. Ni fú ni fa, ni en clave de Ja, ni en clave de sol. A mi la chuletada me recordó a las famosas reuniones del clan de la tortilla donde estuvieron presentes los pasados de Felipe Dios Isidoro González, Javier Otan Solana, Felipe Múgica – no, Roldán, Vera y Barrionuevo, creo que no – la Guerra de Alfonso sin el hermano y unos cuantos más. Era la época de la pana y allí también se tocaban fundamentalmente temas políticos porque se nos moría el franquismo de tanto usarlo. Luego, algunos supimos que había encontrado acomodo en el mercado de segunda mano, generado en torno a la denominada Transición a dónde. Una vez el Caudillo con tubos por un tubo y entonado por Arias Navarro el ¡Ay, pena, penita, pena -pena-, pena de mi corazón, que me corre por las venas -pena- con la fuerza de un ciclón! Es lo mismo que un nublado de tiniebla y pedernal. Es un potro desbocado que no sabe dónde va – aunque al final sí lo supimos: a un sistema corrupto de partidos sembrado en una estructura autonómica desquiciada y con un endeudamiento a la griega, que no es perversión sexual alguna sino desastre que pagarán muchas generaciones -. Perdonen que me vaya por peteneras y en mi descargo señalo que es al ver al eurodiputado con su guitarra cuando se me despierta el duende del canto y se me enamora el alma. Pero, dejemos la coral para cuando Rajoy, apoyado también por los pesocialistas, tome posesión de la butaca y vuelva el FMI a pasarnos unas letras de cambio pa cambarse .

El eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar. EFE/Cristóbal García

El eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar. EFE/Cristóbal García

Y, ¿para qué me complico la vida con las peteneras si es cuestión de tarantos? Nos dice Juan Fernando López Aguilar que está “sorprendido” por la dimisión de José Miguel Pérez, lo que debe leerse como que no sabe nada de los últimos acontecimientos en el pesocialismo de la nacionalidad – adoro ese vocablo – y que se referían al ejercicio oscurantista del poder sin pasar cada seis meses por Valladolid, como el Pisuerga. Dejémoslo así. Para mi, desde que el Sr. López dejó de darle leña a Paulino, in illo tempore, y partió hacia Flandes – sin Alatriste – el pesocialismo canario ha sido una novela de las más tristes y anodinas que he leído en la política regional. Así que creo que está muy bien que el Sr. Pérez se vaya a otra Historia. Y continúa don Fernando con valentía poniendo de manifiesto lo que todo el mundo ha visto en ese teatro de los pactos donde Felipe Dios ha oficiado como gran sacerdote, Susana Díaz como celestina, Hernando como matón y un tal Cebrián del Niño Jesús Polanco como apuntador de lo escribido. Como fuego de cobertura. Continuamos: “No hay ninguna federación que esté en perfecto estado de revista”. “El PSOE está declinando en todas partes”. “El PSOE sufre pérdida de capital humano y empobrecimiento de recursos y pérdida de eficiencia comunicativa”.

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Trump impone los calzoncillos sobre las bragas

Donald Trump

Charles Chaplin

“Todo lo que necesito para hacer una comedia es un parque, un policía  y una chica guapa”.

Orson Welles

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No todos los rufianes se apellidan Rufián

Mariano Rajoy declarando ante una melé de periodistas. (eldiario.es)

“Le voy a hacer una oferta que no podrá rechazar”
( El Padrino. 1972)

Hasta luego Lucas. Porque no fue Lucas – estaba con los asuntos del ciego de Jericó y las andanzas y desventuras del paupérrimo Lázaro y el opulento Epulón – el que me puso tras el rastro del conejo que me había riscado la perra. Fue Juan quien me hizo dirigir la mirada hacia otro caballero, también llamado Lázaro, aunque de Betania, donde, al parecer, Jesús pasaba muchos momentos, ya que eran amigos. Al narrarme Juan, santo por más señas, aconteceres luego reflejados en los Evangelios, facilitó sin saberlo y en gran manera que pudiera embarcarme como los hijos de la mar en las letras, cosas, dichos, dimes, diremes y diretes que han de venir si vienen a continuación.

El caso es que, en esta historia sagrada mal adjetivada, Dios Isidoro (en adelante, Simplemente Dios) trabajaba como un negro. Como Baltasar en Navidad. Pese a la crisis, era pluriempleado. Debía dedicar tiempo a la gestión sutil de un garito socialdemócrata llamado Pesoe, cuyos camareros, validos y barones se le iban a cada momento por peteneras y bulerías desde que dos de sus más amados ángeles, Principium Vera y Principium Barrionuevo, se fueran a hurtadillas a tomarse unos lúpulos con los fondos reservados del tinglado instalado en un país llamado Hispania, que no era ya la Hispania de Constantino sino la de El Campechano. También debía ocuparse de su empresa de intermediación, consecución y gestión de influencias, de cuyas ubres vivían hijos y familiares. Finalmente, estaba obligado a viajar a los cálidos mares del Caribe colombiano para atender preferentemente a tiburones, pero también a la mojarra plateada, el casabito, el pejepuerco, el machuelo y el cofre, entre otras especies que Noé no pudo meter en el arca, por carecer de los preceptivos acuarios, ni la Justicia en la cárcel porque no y punto. Y tantó viajó el cántaro a la fuente, que Simplemente Dios, aunque amarrado a ese déjame entrar hispano y déjame salir con la pasta hacia el Paraíso, fue nacionalizado y se nacionalizó colombiano de manos de Juan Manuel Santos de su devoción. Así que colocó su cartel en una geografía donde se alojan los cárteles, también muy aficionados al corrido mexicano. “… a mi apuesta fiel, fijé entre hostil y amatorio, en mi puerta este cartel: Aquí está don Juan Tenorio para quién quiera algo de él”.

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La gran perversión

La corrupción, vileza y 'malas artes' conforman las bases de nuestro Estado. (DP)

Perversión: Envilecimiento o corrupción, sobre todo si son causados por malos ejemplos o enseñanzas. Perversión de costumbres. Sinónimos: perversidad, vicio, desenfreno, maldad, pecado, depravación, inmoralidad.

Corrupción: Soborno o cohecho. Alteración de la forma o estructura de algo. Sinónimos: descomposición, compra, envilecimiento, soborno, corruptela, deshonestidad, putrefacción, podredumbre, peste, depravación, prostitución.

Como desde mis ventanales ni se ve el Universo, ni el planeta entero, ni siquiera la ciudad o el barrio, al igual que otros congéneres me asomo a los periódicos para acercarme a los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa, como pidió Juan de Mairena a uno de sus alumnos, el Sr. Pérez, para que, escribiendo la frase en la pizarra, realizara una traslación al lenguaje poético. Pérez concluyó: “Lo que pasa en la calle”. Y D. Juan de Mairena, maestro de maestros, calificó: “No está mal”. En nuestro caso, en la calle no pasa nada porque pasa de todo. Eso sí, enmarcado en la indolencia, el conformismo y la estupefacción de los más avisados y avispados. En cuanto al lenguaje poético, opino que estaríamos ante un imposible. España puede construirse con los vocablos y sus sinónimos que he colocado al comienzo del texto. Jamás desde la belleza, que es consustancial a la poesía y la sensibilidad. Habré dicho mil veces (en Canarias, cienes de veces) que tal vez hayan sido Unamuno y Valle Inclán, junto a Antonio Machado, aquellos escritores que han definido mejor qué es esa cosa a la que llamamos España. Que llamamos de momento y Dios mediante. Sí. España es dolor y es esperpento. Y también una estructura bífida que ha de helarte el corazón. Si te pilla y tu cuore no está dotado del Sistema Antibacterias Bio Shield.

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Al Alba,al Alba...Al Alba,al Alba

Montaje con la silueta del juez Salvador Alba. (Canarias Ahora)

No. No amanecía. Era la noche vestida de nieblas la que se cernía sobre los páramos de la vieja Castilla. La oscuridad es consustancial a la profesión de villano y bellaco. Por ello, en la jurisprudencia, mientras que el acceso de locura es atenuante, la nocturnidad es agravante. Nocturnidad y alevosía son las queridas, las prostitutas del delito. Antonio, que como mi padre se llamaba te llamabas tú, qué gran maestro has sido para mi. Dímelo otra vez, viejo y compungido sabio. “ En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra, y pedantones al paño que miran, callan, y piensan. Que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina y va apestando la tierra…”. Gracias.

Creo como Machado, avezado observador de vidas, que hay criminales que actúan enfangando la luz del sol. Que son, porque siempre han sido, tenebristas, nocturnos, zorros, malnacidos, traidores y alevosos. Porque la picaresca es determinista: “El que nace pícaro… pícaro se queda. Por mucho que lo intente, por muchas veces que trate de mejorar su condición, fracasará”. Ya sabes maestro que es una de las características esenciales de la novela picaresca española, un género en el que no nos vence nadie. Y ahora, permite que me ausente en una historia. Porque no somos – bien lo vislumbraste – otra cosa que historias y circunstancias que caminan hasta agotarse para siempre.

Todo acaeció en un país de esos que tienen el esperpento como bandera y proliferan las ratas en altas raciones per cápita, según la ciudad de que se trate. Al menos, eso fue lo que me contó un anciano acañado que, con caña y el rostro renegrío del sol y sal, lanzaba el sedal desde la Punta del Descojonado, en la isla de Gran Canaria, en busca del sargo, la roquera o la sama. Me dijo, sin saber que lo había leído en un libro mío, que “los tiempos se hacen uno cuando los hacemos nuestros”. Así que ese país, gobernado por una casta llamada castuza “no es de hoy ni es de mañana, sino de nunca. De la cepa hispana …”. Y es, que fue y es, de esos lugares donde mandan los más tontos y miserables en una confusión de poderes unidos por lazos mafiosos que colocan a la Torre de Babel como paradigma de la entente cordiale. Confusos pues los tiempos, turbulentas y turbias las conductas, en los aconteceres de Gurtelandia y Punilandia, las dos urbes más relevantes de aquellos pagos adjuntos al latrocinio y la mentira, calles enfangadas de mierda y orines, se podían cruzar a cualquier hora ministros con ministros del Señor, señores del ministro, voces de su amo, amos de las voces o media, alguaciles – unos alguacilados y otros, no – capellanes, bulderos y hasta peculiares iudex, causadicus y accusatoris, todos unidos en torno a las conductas más aberrantes. " … No hay lance extraño, no hay escándalo ni engaño en que no me hallara yo. Por donde quiera que fui, la razón atropellé, la virtud escarnecí, a la justicia burlé, y a las mujeres vendí. Yo a las cabañas bajé, yo a los palacios subí, yo los claustros escalé, y en todas partes dejé memoria amarga de mí". 

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El canarión y sus siete ratitas

Según estadísticas, por cada canario hay 7 ratas.

Susanita tiene un ratón

Un ratón chiquitín

Que come chocolate y turrón

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No sólo de sábanas se hacen las camas

La socialdemocracia se desmorona a golpe de traiciones y falta de objetivos.

Unos dicen que fue cosa del Imperio Romano y otros que el tema atañe a la Edad Media, el caso es que eso de “hacer la cama” viene de que, en un tiempo lejano, la ciudadanía tenía que rellenar con paja un saco de tela para construirse un jergón donde echar a descansar los huesos cuando el sol hacía mutis por el foro u horizonte. Un auténtico martirio porque, al amanecer, la paja debía ser extraída para que se secara, de tal modo que la noche siguiente pudiera usarse para los mismos fines. No quiero imaginarme cómo disfrutarían chinches, garrapatas y pulgas con las trancas de sangre fresca que se agarraban de madrugada. Dicen que muchos de esos bichos murieron de cirrosis hepática, pero yo estimo que los historiadores exageran. Pasaron los años y, aunque los chupópteros, en la más amplia acepción del vocablo, nunca han desaparecido, el asunto fue evolucionando hasta la llegada del príncipe Vlad el Empalador, el Nosferatu ( Phantom der Nacht ) de Murnau en el expresionismo alemán y los castillos de los Cárpatos, donde aullaban lobos en oscuras y horripilantes noches de tormenta. El director alemán Werner Herzog realizó un fabuloso remake en 1979 con el misterioso Klaus Kinski e Isabelle Adjani. A mi juicio, la cumbre artística del mojito de plasma – dejando fuera a la Bodeguita del Medio – la alcanzó Bram Stocker en 1897 con la genial obra de literatura epistolar Drácula . Francis Ford Coppola llevó al cine la novela en 1992, precisamente – lo recuerdo ahora de casualidad – cuando se hundía en Sevilla la carabela que había construido un genio de la carpintería náutica para celebrar la Expo. Algo parecido pero menos patético a los aconteceres del submarino que recientemente han elaborado otros ilustres de la ingeniería y no consiguen que flote ni de coña. Claro, que habrá muchos que dirán: “Si es submarino, para qué coño quieren que flote”. Y tienen razón. Esperpéntico. Y como el esperpento es deformación, torsión y disparate, lo de hacer la cama bajó al vulgo para situarse como una frase eufemística que ha logrado triunfar aquí, allá y acullá.

Hacerle la cama a alguien

En el Río de la Plata allá en el Rancho Grande allá donde vivía la frase hacerle la cama a alguien significa: “embobar a alguno o alguna de manera premeditada y sutil con el fin de obtener provecho de su confusión”.

En España, la misma expresión es referida a “preparar el terreno en sentido figurado para algún propósito que se tenga en mente; preparar una jugarreta a alguien”.

En Chile, sería “minar a alguien a la sordina para hacerlo caer del puesto en que está, a fin de ocupar su lugar”.

En definitiva, y optando por hablar en cristiano, la cosa va de joder a alguien por la espalda de modo que cuando mire a su alrededor compruebe que no se encuentra ya donde estaba. Algo así como segarle la hierba bajo los pies pero en plan más urbano, menos idílico y virgílico.

Desde hace muchos años, cuando acabo la jornada totalmente descalabrado, siguiendo la norma de que el trabajo dignifica, siempre me viene a la mente un interrogante que jamás he logrado descifrar. ¿Quién inventaría la horizontal? Y eso que me he sumergido en volúmenes y volúmenes de Historia de esta cosa a la que llaman Humanidad. Siempre pensé que la vertical tiene un sostén indiscutible e incuestionable: la fuerza de la gravedad que descubriera Newton cuando sentenció, corriendo a 9,8 metros por segundo, que “ one apple a day keeps the doctor away ”. Es decir, que cuando miramos a un manzano y uno de sus frutos ha madurado lo suficiente, cae, el fruto, no el manzano, perpendicularmente a la tierra, definiendo una línea recta. Esas líneas, las líneas rectas, son tan suyas que, si se mosquean, se colocan en paralelo y no vuelven a hablarse hasta el infinito. De ahí surgió la famosa frase: “Te retiro la palabra”. Eso, que estaba yo otra vez cuestionándome acerca de quién inventaría la horizontal – descartando al ganso – y experimentando ese placer que otorga el descanso sobre bandeja mullida, cuando advertí que yo disfrutaba de mi cama mientras Felipe Dios Isidoro González, Susana Díaz y Juan Luis Cebrián construían una a medida para un tal Pedro Pedrito Sánchez quien, al parecer, se había empeñado en escorarse a la izquierda sin permiso del Ibex 35 y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La caída del Pasok ejemplifica la caída de la socialdemocracia.

La caída del Pasok ejemplifica la caída de la socialdemocracia. Efe

Cómo me hubiera gustado hablar del tema con Shakespeare en un acogedor despacho en el que Mark Knopfler tocara Romeo and Juliet con su maravillosa National Resonator. Una tragedia, una verdadera tragedia. Pedrito quería a Pablo y Pablo quería a Pedrito. El primero, para salvar a una socialdemocracia muerta, y el segundo para fagocitar a los cadáveres a través de una liturgia inspirada en las actividades del doctor Frankenstein. Pedrito apostaba por el imposible frente a una baronesa jarta de Tío Pepe al aroma de eres, griñanes y chavetas, mientras que Pablo, pese a su clerical apellido, optaba por el underground. Take a walk on the wild side. Se inclinaba por un cóctel entre antropofagia y coprofagia e incluso coprofilia. Podemos pero no podía porque, como ya dijera Huxley, al que tanto respeto, hay otros mundos pero están en éste. Aunque la mayoría no se entere de nada.

Los nostálgicos no quieren cambiar el gastado lapicero de grafito por el ordenador y la tablet, pero, aunque crean en la eternidad, todo se mueve y lo cierto es que la socialdemocracia está muy cerca de la momificación. Ni tiene líderes, ni ideas, ni espacio político. Mandan los mismos que frustraron con el latrocinio más feroz la ilusión del 82 y han hecho de España, junto a AP/PP y otros, un país en quiebra al compás de la corrupción más cruel y vergonzante. Los que aún recuerdan y añoran al otro Pablo Iglesias de boina y no coleta, tal vez desconozcan que la socialdemocracia lleva hundiéndose durante los últimos 15 años en toda Europa, con derrotas sucesivas en Alemania, Suecia, Polonia, Italia, Holanda, Francia, el Reino Unido en 2010, España en 2011, 2015 y 2016, Portugal en 2011, y Finlandia y Dinamarca en 2015. La hemorragia continúa y la crisis en el PSOE español – un partido que nada tiene que ver con las siglas que le dan nombre – es sólo un nuevo paso del vía crucis.

A mi el tema me aburre, la verdad. Es sórdido, mezquino y hediondo. Lo más relevante de la denominada crisis del PSOE ha sido hasta ahora la invasión de las pizzas y los cantos de los mariachis a las puertas de Ferraz. Porque Felipe Dios Isidoro González, aunque de nacionalidad colombiana, sigue siendo el rey. Y más me aburre – mi padre me decía que sólo se aburren los tontos, y por ello quiero salir pitando de esta coyuntura – más me aburre, digo, advertir que en una década se ha duplicado el número de españoles que no lee. De tal manera que encajo con inmensa tristeza lo que señala el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), “el 36,1% de la población española nunca coge un libro, un 20,5% más que en el año 2003”. Mal vamos y no sé a dónde llegaremos. Seguiré investigando quién descubrió la horizontal que es, junto a la postura fetal, la posición definitiva por antonomasia. En la cama sobre la cama pensando.

Breve historia de la cama … la de dormir

Remontándonos a los tiempos de los egipcios, nos encontramos con una cama ordinaria, con la estructura básica que conocemos en la actualidad, pero con dos detalles curiosos: en el extremo hacia donde se orientan los pies se ubicaba una parte realzada, posiblemente para colocar un mosquitero, o evitar que se observara al durmiente de frente. El segundo detalle se encuentra sobre la cabecera, donde se colocaba una suerte de arco para poner la cabeza de manera rígida, y de ese modo evitar que se desarmara el complejo peinado del yacente.

Los griegos, y luego los romanos, adoptaron el triclinio, una suerte de cama con la cabecera realzada donde cabían tres personas a la vez, teniendo ese remate inusual para poder recostarse mientras se comía o hablaba en reuniones informales. Pero el lecho propiamente dicho poseía las mismas características que las que hoy conocemos, pero en diferente escala (hay que recordar que desde aquellos tiempos hasta el día de hoy el ser humano ha crecido un promedio de unos 10 centímetros).

El cambio más significativo ocurrió durante el período románico, cuando se incorpora el dosel. Este elemento sirve para evitar que accedan al habitáculo insectos y ratas (que solían merodear por las vigas de las habitaciones), cerrando el perímetro con un cortinado, probablemente para generar un microclima en el interior y combatir el frío.

En los tiempos que siguieron, la cama acompañó a cada estilo según sus características: el Renacimiento con columnas salomónicas, el Barroco atestado de elementos decorativos, líneas limpias y monumentales durante la época del imperio de Napoleón y formas etéreas y orgánicas durante el Art Nouveau hasta los días de hoy.

Amantes de la cama … no en la cama

Marcel Proust: el escritor francés permanecía en la cama hasta bien pasado el mediodía, escribiendo y corrigiendo sus notas, y lo hacía en posición prácticamente horizontal, con la cabeza sobre dos almohadas y el codo apoyado para poder llegar al cuaderno en el que escribía. Además, su habitación estaba forrada con corcho para asegurar su tranquilidad. Pasaba muchas más horas en la cama que en su escritorio.

Voltaire: se estima que el filósofo ilustrado podía llegar a trabajar hasta 18 horas al día. Su rutina era así: se despertaba temprano y se pasaba la mañana acostado en la cama, leyendo y dictando textos nuevos a uno de sus secretarios. No se levantaba hasta el mediodía.

Truman Capote: lo explicó él mismo en una entrevista en The Paris Review: “Soy un escritor completamente horizontal. No puedo pensar a menos que esté acostado, ya sea en la cama o estirado en un sofá y con un cigarrillo y café a mano. Tengo que estar fumando y bebiendo. A medida que la tarde avanza, me muevo desde el café y el té a la menta hasta el jerez y los martinis”.

Vicente Aleixandre: tras ganar el Premio Nobel, un programa de televisión sueco quiso grabarlo en su rincón de trabajo, y Aleixandre respondió: “Me temo que no va a poder ser, usted me disculpará, pero es que yo escribo siempre en la cama”.

Edith Wharton: en lugar de escribir en su despacho, por las mañanas pasaba varias horas escribiendo en la cama después del desayuno, e iba tirando las páginas acabadas al suelo sin orden ni concierto, de donde las recogía su secretaría, quién se encargaba de ordenarlas y mecanografiarlas.

Vladimir Nabokov: Nabokov era una persona versátil, también en sus rutinas de escritura. Lo hacía de pie, sentado o tumbado según el momento del día, como él mismo explicó en alguna ocasión: “Me gusta empezar el día en la posición vertical del pensamiento vertebrado, en un encantador atril antiguo que tengo en mi estudio. Después, cuando siento la gravedad mordisqueando mis pantorrillas, me instalo en un cómodo sillón junto a una mesa normal; y, por último, cuando la gravedad comienza a subir por la espalda, me acuesto en un sofá en un rincón de mi pequeño estudio”.

Ramón María del Valle-Inclán: el escritor gallego solía escribir acostado en la cama, en cuartillas que después fijaba con chinchetas en un tablero para que su mujer las ordenara y transcribiera. Pero no solo dormía en la cama, también le gustaba recibir allí sus visitas. Aunque su salud no era ninguna maravilla, siguió escribiendo hasta el final. Se afirma que cuando murió estaba escribiendo en su cama.

Juan Carlos Onetti: Onetti comenzó a escribir acostado a modo de homenaje: “Si mi maestro Valle-Inclán escribía en la cama…”; así que se tumbó y permaneció sus últimos años prácticamente confinado en su habitación, escribiendo entre las sábanas. Dicen que era tan raro verlo de pie, que su perro se sorprendía al verlo levantado y le mordía el pijama para que volviera a la cama.

Mark Twain: afirmaba que podía escribir en absolutamente cualquier sitio, y así lo llevaba a la práctica. Pero uno de esos sitios era su cama, donde se recostaba con una pipa en la boca y el cuaderno apoyado en las rodillas.

George Orwell: el caso del autor británico es distinto, porque solo escribía desde la cama cuando estaba enfermo. Pero fue tumbado como acabó la novela 1984. Ya moribundo, subía la máquina de escribir a la cama para teclear todo el tiempo posible.

Diciendo adiós … desde la cama

Lewis Carroll
“QUÍTEME ESTA ALMOHADA. YA NO LA NECESITO”

El autor de Alicia en el país de las maravillas murió de una neumonía después de sufrir una gripe. De pequeño, la tosferina que padeció le produjo sordera en el oído derecho. Actualmente, hay biógrafos que sostienen que tomaba drogas psicoactivas..

Franz Kafka
“¡MÁTAME O DE LO CONTRARIO SERÁS UN ASESINO!”

Kafka fue un hombre de una salud frágil toda su vida: a su fobia social se le añadían migrañas, insomnio y otras dolencias, que intentó tratar con diversas terapias naturales, que quizá le provocaran la tuberculosis que finalmente le mató. Sus últimos días fueron un infierno de dolor, y suplicó a su doctor que acabara con ese sufrimiento.

Dylan Thomas
“ME HE TOMADO DIECIOCHO GÜISQUIS. CREO QUE ES MI RÉCORD…”

El laureado poeta galés murió como vivió: completamente borracho. La causa de su muerte fue una neumonía, mezclada con sus problemas hepáticos. Siempre estuvo orgulloso de su feroz alcoholismo, y a menudo fanfarroneaba de su aguante con la bebida.

Fernando Pessoa
“NO SÉ QUÉ ME DEPARARÁ EL MAÑANA”

Pessoa escribió esas últimas palabras tras haber perdido la facultad del habla. La causa de la muerte fue, de nuevo, una grave crisis hepática, producida por años de excesos con el alcohol.

Saki
“¡APAGA EL MALDITO CIGARRO!”

Estando enrolado durante la Primera Guerra Mundial, el gran poeta y cuentista británico gritó esa frase a otro soldado en una trinchera, antes de ser alcanzado por un francotirador alemán, que probablemente le había oído.

Aldous Huxley
“LSD: 100 MICROGRAMOS”

El autor de Un mundo feliz experimentó ampliamente con las drogas, una vez instalado en California. De esas experiencias saldría su libro Las puertas de la percepción, título que Jim Morrison usó para bautizar a su banda, The Doors. Antes de morir le pidió a su esposa que le inyectara dos dosis de LSD.

Víctor Hugo
“VEO UNA LUZ NEGRA”

El autor de Los miserables murió a una avanzada edad de una pulmonía. Años antes habían muerto dos de sus hijos y su hija Adele había terminado en un psiquiátrico. Durante su vida había cometido muchos excesos, sobre todo con la comida.

Henrik Ibsen
“AL CONTRARIO”

El autor teatral que nos legó Casa de muñecas sufrió un ataque de apoplejía en 1900, al que sucedieron otros que fueron debilitando su salud hasta postrarlo en cama totalmente paralítico. El día de su muerte, escuchó a su cuidadora decir a una visita que se encontraba mucho mejor. Esto fue lo que espetó Ibsen antes de morir.

Michel de Notre Dame (Nostradamus)
“MAÑANA YA NO ESTARÉ AQUÍ”

El críptico profeta también dio una pista sobre su propio deceso. Eso fue lo que contestó a su criado cuando éste se despidió de él preguntándole si se verían al día siguiente.

Sócrates
“CRITO, LE PROMETÍ UNA GALLINA A ASCLEPIO. ¿TE ACORDARÁS
DE PAGARLE?”

El gran filósofo griego murió a los 70 años de edad, aceptando su condena a muerte por no reconocer a los dioses atenienses y corromper a la juventud. El método elegido por él mismo de entre los que le ofrecieron fue el de ingerir cicuta

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Esa 'ópera buffa' llamada España

El estado español se asemeja más a una opera 'buffa' que a un país moderno y avanzado.

(Le Mariage de Figaro)
Melodrama bufo, Opera buffa o Dramma Giocoso per Musica en dos actos
de Gioachino Rossini
Libreto de Cesare Sterbini basado en
Le Barbier de Séville de Pierre-Augustin Caron de Beaumarchais

 
Paso al factótum de la ciudad. Presto al negocio, Que el alba es ya. Ah, ¡qué buen vivir,
Qué gran placer para un barbero de calidad! Ah, ¡el genial Fígaro! A mí la viudita recurre por marido;
yo, con la excusa del peinado matutino, de la guitarra, en la complicidad de la noche, A todos,
honestamente, y no es por vanagloria, me adapto para complacer. ¡Oh, qué vida, qué vida!
¡Oh, qué oficio! ¡Osú, a trabajar!
 
(...)
 
El Conde: ¿Yo mismo? ¿Y cómo?
Fígaro: Silencio..., estamos a tiro. Observad: por Dios, que no me equivoco. Tras la celosía
está la chiquilla; Rápido, rápido, al asalto, nadie nos ve. En una cancioncilla, Así, por las
buenas, Explicadle todo, señor.
El Conde: ¿En una canción?
Fígaro: Claro. Aquí está la guitarra; vamos, deprisa.
El Conde: Pero, si yo...
Fígaro: Ah, ¡qué paciencia!
El Conde: Bueno, probemos.
 
Canción:
♫ Si saber mi nombre deseáis, De mis labios escuchad mi nombre. Yo soy Lindoro Que fiel os adoro,
Que por esposa os pretendo, Que sin nombre os llamo, De vos siempre así hablo
Del alba al atardecer. ♫

Representación de El Barbero de Sevilla. (DP).

Representación de El Barbero de Sevilla. (DP).

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Vale 'bizcochón'...pero yo primero me mando un cucurucho en los alicantinos!

Frescos helados artesanos en la heladería 'Los Alicantinos' (Adar Santana).

Yo, y a mi mismo me refiero, fui chico durante una época. Pero me sentía grande. Y ahora, de momento, soy grande pero me siento chico. Como a uno le dé por pensar, se vuelve tarumba. El asunto es que íbamos mi sombra, mi boxer Bob y yo – el mismo de antes – caminado por el parque a cielo descubierto. Ya saben que el verano llega a Las Palmas de Gran Canaria en septiembre porque julio y agosto los pasa en Marbella con la jet-set y los golfos jeques del Golfo. Y no queda demasiado para que entren con fuerza los alisios y te empujen hasta el Caribe si estás harto de que te den el coñazo y optas por bajar un momento al estanco a comprar un paquete de Mecánicos Virginia. El sol nos estaba dando en la mollera – en la cabeza, no en los turrones – con tal ahínco y bad milk , que Bob se enganchó a un grifo público y a mi, por esas cosas mentales que tiene la mente, me vino a la misma unas terribles ganas de comerme un cucurucho de helado. Por la canícula y porque ya empieza la estación del Vendimiario, según el calendario revolucionario francés. Lo tuve muy claro: un cucurucho de turrón almendrado en Los Alicantinos, caiga quién caiga. Y casi me descalabro al tirar este salvaje de su correa y tropezar yo con las raíces de un flamboyán o Delonix Regia salido de madre. De la madre tierra. Prueba superada.

Los autos van dejando tuercas en el camino, los jóvenes son jóvenes de un modo irrefutable.
Aquí el amor transita sabroso y subversivo y hay mulatas en todos los puntos cardinales. Nada de
eso es exceso de ron o de delirio, quizá una borrachera de cielo y flamboyanes. Lo cierto es que esta
noche el carnaval arrolla y hay mulatas en todos los puntos cardinales.

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