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La regla biológica de Clavijo

Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias. (CA).

H ubo muchas ocasiones, años que se alejaron para siempre, en que mi padre, al verme callado y mirando para los celajes, me preguntaba: “¿Qué te pasa Jorge?”. Yo le contestaba: “Estoy aburrido, papá”. Y él, a continuación, sereno, sin alzar la voz, me decía con calidez: “Sólo se aburren los tontos, Jorge”. Así que, dado que el tema catalán, apodado   el procés , comenzó hace días a intentar aburrirme, decidí emprender la huida hacia otras latitudes como alma que lleva el diablo y a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. Eso no quiere decir que al xenófobo Puigdemont no lo tenga vigilado en su inexorable marcha hacia la mazmorra, trena, galera, trullo, talego o habitáculo de similares características. Si la actualidad fuera mujer, todos los periodistas estaríamos encarcelados por acoso y violencia de género en general, coronel o cabo furriel.

Desde que uno puso la razón en uso, en ocasiones en abuso, porque – a mi me lo dijo Pascal y a otros se lo dijo Pérez –   le coeur a ses raisons que la raison ne connaît point , desde que uno se tiró a la calle, no para hacer la misma sino para rellenar cuartillas, siempre escuchó hablar de un terror bastante más antiguo que el debido a   Freddy Krueger, el de Elm Street ,   la niña de El Exorcista ,   Nosferatu, el Vampiro ,   La matanza de Texas ,   Hannibal Lecter . o Ignacio González y Rato en   Dos mangando juntos . Ese pavor, ese espanto, es el denominado   terror al folio en blanco o las musas han pasado de mi, estarán de vacaciones. Jamás conocí ese miedo. Basta una mirada hacia cualquier parte por indeterminada que sea para encontrar una célula dispuesta a intercambiar ADN y construir el cuerpo de un texto. Así que estaba uno de los días de esta pasada semana con la rígida liturgia de leer toda la prensa posible, la de aquí, la de allá, aquella otra, cuando me tropecé con ese   fistro de titulal ¡Cobalde! : Clavijo:   “Tener hijos es opcional, pero que te venga la regla es biológico, por decir algo”.

Debo reconocer y reconozco que ese “por decir algo” en boca de la madre de todos los presidentes me produjo algo similar a la angustia y la ansiedad llevadas al extremo   desde Teno a Taganana, desde Abona a Garachico:  un ataque de pánico en toda menstruación… o regla. Que abandonaba mi cuerpo, que moría muriendo en mí y en el de enfrente, que me esfumaba Montecristos, que me descomponía sin arreglo alguno. Un horror. Hablar “por decir algo”. Que se me cayeron   las estrellas verdes de la bandera que tengo en la mesa de noche.

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La patética huida del ave de corral

Carles Puigdemont en el Press Club Brussels (EFE).

Abrías el grifo y manaba cocaína. Durante los años ochenta, el hotel Mutiny de Miami era un carismático presbiterio donde se codeaban narcotraficantes – Súper Papi, El Raspao, El Perro – famosos del star system, la élite política, leguleyos, mafiosos… todos bajo el logo de un pirata y con puntos cardinales muy bien definidos: sexo, coca, champán y música disco. Ya Gloria Gaynor había hecho una importante declaración de intenciones justo al final de lo 70’s: I will survive. Donna Summer tomaría luego el relevo. Todo lo cuenta el periodista Roben Farzad en su libro Hotel Scarface, publicado por la editorial Berkley. Y narra Farzad que un narco de nombre Mario Tabraeu – al parecer inspiró a Brian de Palma para crear el personaje de Al Pacino en Scarface – tenía un chimpancé llamado Caesar al que hacía pasear pertrechado de gruesa cadena de oro y rolex. Una atmósfera interesante. Como interesante es encontrar encriptados e insolentes puntos de conexión entre escenarios con diferentes realidades que, no obstante, parecen estar movidos por una ingeniería muy similar. De ahí la conspiranoia, tan de moda para explicarlo todo. Mucho se ha hablado, especulado y escrito también sobre el misterio que se oculta bajo la letra de una canción que habla asimismo de un hotel: Hotel California, del grupo Eagles.

En un oscuro camino del desierto, viento frío en mi pelo. Cálido olor de colitas elevándose en el aire. Adelante, en la distancia, vi una luz trémula. Mi cabeza se puso pesada y mi vista se oscureció. Tenía que parar por la noche. Ella estaba allí en la puerta de entrada. Yo escuché la campana de la misión y pensaba para mi: ésto debe ser el cielo o el infierno. Entonces ella encendió una vela y me mostró el camino. Había voces bajo el corredor. Me pareció escucharlas decir: Welcome to the Hotel California (…) Bienvenido al Hotel California. Un lugar tan adorable, un lugar tan adorable. Ellos disfrutan la vida en el Hotel California. Qué linda sorpresa. Trae tus excusas”.

Press Club Brussels. (Pressclub.be)

Press Club Brussels. (Pressclub.be)

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La España de los rumiantes

Mariano Rajoy y Carles Puigdemont.

Hasta el momento en que escribo estas letras, seguro que de efímera existencia dado el correcaminar de los tiempos endemoniados que nos viven, siempre había considerado que en el animal apartado de los rumiantes estaban colocados, algunos con hierba y otros sin ella, los bóvidos, los cérvidos, los jiráficos y los camélidos. Ahora, motu proprio, sin permiso ni autorización de nadie o ningú, he decidido colocar a los políticos, a bastantes de ellos al menos, en esa categoría de bichos que, aparte de bien comer y no dejar comer, como el perro de Trajano, se toman su tiempo y el de los demás en masticar y regurgitar los alimentos para volver a masticarlos y regurgitarlos one more time hasta que te sacan de quicio, te desquician y acabas rompiéndote la crisma intelectual en el quicio de una puerta sin salida que no hay quién demonios explique con claridad qué hacía allí donde fue situada por no sé quién. ¡Hable en cristiano! Pues que el procés y sus circunstancias revolucionario/represivas, esa tragicomedia hispana de imbéciles desnortados, me tiene hasta las mismísimas partes pudendas. Que, a pesar del calor que hace en estas islas clavecinas, clavicordias, clavicémbalas y hasta clavelitas, miro hacia abajo y nada de lo más apreciado aprecio. Justo como si estuviera bañándome en aquellas aguas de Islandia de dónde nadie vino jamás.

Es de todos y todas sobradamente y sobradamenta, hierbabuena o hierbahuerto conocido, que los testículos son elementos tan vehementes y empecinados que, aparte de servir a los hombres para descojonarse, acojonarse o hacer las cosas por cojones, llegan a llevarle la contraria a Newton y suben y bajan a voluntad mucho más en función de la meteorología que de la Ley de la Gravitación Universal. Aunque parezca que, en principio, esto no tiene nada que ver con patriotismos, independencias, secesiones, xenofobias, ADN, odios, fraticidios, Estado-Nación, mentira, hipocresía, Gobierno y Govern, izquierda, derecha, delante y atrás, quién sepa leer entre líneas como Pointer, Braco de Weimar (ojo con lo que vino después) o Sabueso, habrá inferido ya que no hay peor huida que la huida hacia delante. Esa que casi siempre lleva al abismo, en tierra, o a las zonas abisales, en la mar.

Esa huida hacia un futuro doblemente desconocido no es más que una brutal ceremonia de la confusión y la manipulación a múltiples bandas, no es otra cosa que una nueva y terrible herida más en el costado de la sociedad civil española, no otro universo que un apocalipsis babeliano y, me temo, el inicio de la desmembración de España o, si no, en cualquier caso, la inmersión de Catalunya en un infierno cuyas llamas no apagarán ni los heroicos bomberos que acudieron a las Torres Gemelas. “ El que sí que passarà i està ja succeint és que hem entrat en una crisi llarga i confusa, en la qual tots, catalans i espanyols, sortirem perdent, a més de patir i de barallar-nos entre nosaltres” (Lluis Bassets). Esa combustión, ese incendio, no se extinguirá nunca, que todavía quedan ascuas de la Guerra Civil. Tal vez para España ha llegado el momento de cerrarle la boca a Otto Eduard Leopold von Bismarck , aquel canciller de hierro que nunca logró entender cómo los españoles, a pesar de intentarlo constantemente, aún no han logrado acabar con su país.

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Catalunya: ¿del mártir al muerto?

Josep Lluis Trapero, Jordi Sànchez, Jordi Cuixart.

Y Asterix llegó a Iberia, esta vez en línea low cost, y advirtió que Hispania estaba en llamas por los cuatro costados. Al oeste, la frondosa Galicia ardía presa de piromaniacas acciones criminales. Al Este, en Catalunya, el fuego habitaba en corazones y almas, no se sabe si dejados de la mano de Dios o cogidos del brazo del odio. Y vio Asterix que el Estado mandaba requerimientos y la Generalitat contestaba con circunloquios, evasivas, perífrasis, ambages, rodeos e insinuaciones y déjame unos días para mirármelo, aunque hemos proclamado la independencia sin llegar a proclamarla del todo, al efecto de dialogar cómo podemos lograr coger puerta con la negociación sin necesidad de que acabemos al toletazo limpio o en la trena / talego. Porque la independencia es independiente del diálogo, ya que éste sólo la persigue a ella. Es innegociable, aunque sólo lo afirman claramente los más radicales, las izquierdas atomizadas y voces con eco, que insisten en que las Fuerzas del Orden fueron desproporcionadas al tratar de impedir que el 1-O se constituyera ya para siempre en el 1-O como símbolo de la libertad. Un referéndum con todas las de la ley pero sin cumplir ninguna. Quedose el galo revolucionario como si hubiera impactado contra una farola en Les Champs-Élysées o se hubiera soplado una botella de absenta – la fée verte – en el mejor estilo de Rusinyol, Modigliani, Degas o Van Gogh. Con la cabeza dando tumbos, es decir, girando como un trompo, llamó Asterix a Obelix con la intención de obtener información de la crisis catalana, que el arder vegetal – Os bosques en chamas – no tiene ciencia alguna. Ni conciencia. Nada pudo lograr, porque su potente amigo de menhir que te crió sólo había llegado hasta el personaje de Lluis Companys en el estudio de la Historia. No le quedó otra opción que marcar el número del druida Panoramix, quien sí supo explicarle la cuestión del 155 – Asterix, en su candidez, ni siquiera conocía el 69 – y le dibujó un panorama nada halagüeño acerca de la situación que se iba a vivir allende Les Pyrénées tirando para el sur. Que el sur también existe. Y, triangulando como sobre una carta náutica, más al sur del sur que no es ultrasur sino ultraperiferia, está Canarias, también afectada por la calentura del siroco, que se bebe el agua del viento y deja de ocre el cabello y coloca el polvo en suspensión. Como el famoso 155, según Panoramix, deja a una autonomía sin serlo con la intención de volverla a constituir como originariamente fue. Y es el calor desconsiderado e impertinente quien convierte el nacer en un dolor a temperatura ambiente. A 40º centígrados en el Hospital Materno de Las Palmas de Gran Canaria, a donde las familias de las embarazadas en tan embarazosa situación llevan ventiladores domésticos, de cara a conseguir que los bebés no nazcan sudorosos y encabronados, cosas que ya procura el vivir a posteriori y no hay por qué adelantar.

Advierte una cosa Asterix, dijo Panoramix mientras soportaba interferencias de Radio Pirenáica: ya los secesionistas tienen dos mártires, dos Jordis de 23 de Abril, y en breve tal vez también al más mosso de los Mossos, el major de los Mossos d’Esquadra, Josep Lluis Trapero, a quien la Fiscalía busca las cosquillas para apretarle clavijas con barrotes de hierro.

Cuando una revolución logra mártires, amigo, se cohesiona y se hace mucho más revolución. Hasta convertirse en imparable. Los iconos humanos son tan fundamentales y utilizables como las banderas. Después ya sólo vienen los muertos y tiempos que no podemos detener y nada sobre ellos sabemos.

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La secesión o no de los puntos suspensivos

Declaración de Puigdemont en el parlamento catalán el pasado 10 de octubre. (EFE).

Pasan las cosas tan rápidamente que los análisis se desanalizan y se desalinizan. Que se quedan sosos y no saben a nada. Pierden actualidad con tal fugacidad que sólo se justifican porque ni los periódicos pueden aparecer en blanco ni las televisiones en negro. Consecuentemente, no es posible la moratoria, el tiempo muerto o el año sabático. Ello convierte el trabajo periodístico en la angustiosa búsqueda de, al menos, argumentos que logren rebasar la muerte súbita y se alejen de la ficción. Precisamente, porque cualquier ficción es posible para construir nuevas realidades. La hiperinformación sobre cualquier asunto lleva al ciudadano al agotamiento, por eso es una de la técnicas más empleadas en política y que el común de los mortales conoce como mareo de la perdiz, con permiso de Miguel Delibes. Al cabo, cualquier problema, por importante y profundo que sea, se va diluyendo hasta que surge otro que le arrebata la actualidad. Y así sucesivamente hasta el final de los tiempos dios mediante, aunque haya cosas y casos que permanezcan encriptadas, enquistadas y en estado latente de conservación. Quizá por eso, Jean-Baptiste Poquelin, gran hombre de teatro, comentó un día que “el público admite el error, pero jamás el sopor”.

Schopenhauer: “El patriotismo es la pasión de los tontos”

Mario Benedetti.-

Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz.

Gustave Flaubert.-

No sientes esas náuseas de tedio que impulsan a desear la muerte. No llevas dentro del ti el aburrimiento de vivir, ¡palabra que habría que escribir como veinte H aspiradas para darle toda su intensidad!

Cuando entré en tu casa me pareció volver de nuevo al pasado, a uno de esos hermosos crepúsculos tristes del año 1843, cuando aspiraba el aire desde mi ventana, lleno de tedio y con la muerte en el alma.

Hay situaciones en que el hombre menos cruel se halla tan desligado de los demás, que vería perecer al género humano sin un solo latido de su corazón.

Virginia Woolf.-

Dejarse llevar pasivamente es impensable.

Antonio Gramsci.-

La indiferencia es el peso muerto de la historia.

Joël Dicker.-

La indiferencia es la razón misma por la cual nunca podremos dormir tranquilos; un día perderemos todo, no porque seamos débiles y nos aplaste alguien más fuerte, sino porque hemos sido cobardes y no hemos hecho nada.

Arthur Shopenhauer.-

El patriotismo es la pasión de los tontos y la más tonta de las pasiones.

Todo lo que sucede, sucede por necesidad.

El odio es un asunto del corazón; el desprecio es asunto de la cabeza.

Para superar las dificultades es necesario experimentar el deleite completo de la existencia.

Ellos ven con los ojos de otros, ellos escuchan con los oídos de otros. Es muy fácil pensar lo que todo el mundo piensa en este momento; sin embargo, pensar lo que todos pensarán en treinta años, no está en el poder de la mayoría.

Lo que la gente comúnmente llama destino es, por regla general, nada más que su propia conducta estúpida y tonta.

La mayoría de los hombres no son capaces de pensar, sino sólo de creer, y no son accesibles a la razón, sino sólo a la autoridad.

Toda verdad pasa por tres etapas. Primero, es ridiculizada. En segundo lugar, es violentamente rechazada. En tercer lugar, es aceptada como evidente por sí misma.

La persona que escribe para los tontos siempre está segura de tener una gran audiencia.

Si sospechamos que un hombre está mintiendo, deberíamos pretender creer en él; porque entonces él se vuelve más audaz y seguro, miente más esforzadamente, y es desenmascarado.

Cada día es una pequeña vida: cada despertar y surgimiento es un pequeño nacimiento, cada mañana fresca es una pequeña juventud, cada descanso y sueño una pequeña muerte.

Es el nuevo plazo que el presidente del Gobierno español ha dado al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para que vuelva a decir lo que ha dicho ya por activa y por pasiva. No me gustan las expresiones Choque de trenes ni Hoja de ruta. Son megatópicos que me enferman. No obstante, para cualquier mente sana, las cosas – gusten o no gusten – están más que claras: el Estado español no permitirá la independencia de Catalunya y el Ejecutivo catalán pretende – utilizando diferentes senderos, vericuetos, mediaciones, mediciones, argumentaciones, regates y, sobre todo, intentando que la cohesión entre los secesionistas no se rompa – insiste en que el fin de todo es conseguir una república catalana independiente. Al contado o a plazos y con el menor coste posible. A ese coste se le ha denominado diálogo. Por ello, Puigdemont anuncia la independencia y de inmediato pide al Parlament que la ponga en stand by para ver si Mariano acude a la tabla redonda del nunca acabar.

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La rebelión de las cajas chinas

Apertura de urnas tras la votación del 1 de Octubre en Catalunya. (EFE).

E xcepto las fotografías, sujetas obligatoriamente al instante, todos los titulares de los periódicos durante y tras el 1 de octubre de 2017, estaban más cantados que La Internacional, Els Segadors y el Cara al Sol. Cualquier observador de ese presente   continuum  que ha sido el pulso entre la Generalitat y el Gobierno del Estado durante meses sabía de sobra que habría altercados, que   los Cuerpos de Seguridad tendrían sus más y sus menos con los mossos  (ya la Generalitat había hecho con antelación los pertinentes cambios en Interior y otras carteras), que había plan A, B, C, D y demás letras del alfabeto para que hubiera votación, aunque al final las papeletas fueran a un cartucho, que la manipulación y la mentira tendrían su hueco, como el victimismo y el presunto martirologio, que la proporcionalidad de una acción policial es muy difícil de establecer a priori, que de un tal coronel de la Guardia Civil, Pérez de los Cobos, como comandante en jefe y coordinador del reparto de porrazos iba a saberse menos que de aquel que bajó a comprar tabaco a medianoche y apareció en Venezuela, que la independencia de Catalunya se iba a proclamar de una manera patética, en el más puro estilo de una dictadura bananera, sin garantías, sin observadores internacionales y sin otra razón que una calle (con el 60% de abstención) adoctrinada en que ganaría   la libertad  saltando por encima de la legalidad. Ese patetismo, esa obscenidad, se correspondió también con la falta de inteligencia política de un Estado plagado de juicios por corrupción, que arrastra la metástasis del 78 sin encontrar un camino de cohesión y con una deuda tan brutal que merma fuertemente su soberanía y su peso exterior. El convencimiento del ahora o nunca por parte de la atomizada izquierda y su fuerte presión sobre Puigdemont y Junqueras indica que, según se adelanta, al parecer será el lunes – si no aparece mediante el mediador que lo mediara y que buen mediador será – cuando se proclame unilateralmente la república independiente de Cataluña y lo que haya de venir después. ¿Cómo va a aceptar el Gobierno de una nación sentarse a negociar, medie quien medie y calcetín – se ha hablado de que fuera la Iglesia, tiene coña – a negociar, digo, el resquebrajamiento del Estado política y geográficamente?

En definitiva, al nacionalismo radical no le quedaba otra que actuar como actuó y   el Gobierno del PP afrontó el sainete embozado de capa y espada.

Primero moviendo al Poder Judicial e imponiendo multas y, a posteriori, llenando las calles de policías mientras los que quieren coger pasaporte las llenaban de ciudadanos no tan inocentes como se cuenta. Al contrario, la gran mayoría de ellos movidos por el   odio al enemigo exterior, que es consustancial al nacionalismo y absolutamente necesario para que este se desarrolle. Un verdadero disparate a dos bandas para mayor gloria de la prensa internacional, al que puso guinda Felipe VI, apodado   El Preparao, con   un discurso tópico y oficialista, vacuo y sin alma, aunque obligado, que podría haber pronunciado mucho tiempo atrás cuando, abiertamente, se cometían, día sí y otro también, sin pudor alguno, los delitos de rebelión y sedición por parte de las más altas autoridades de una autonomía española. El Jefe del Estado, constitucionalmente último responsable, junto al Ejército (en estado de importante indignación), de que la unidad de España no se rompa, será, muy probablemente, Dios y la moreneta mediante,   un Jefe de Estado Recortado, gracias a que, pese a las rotundas afirmaciones del Ejecutivo español de que no habría referéndum ni por la marina, los colegios abrieron aún   de aquella manera,   com es diu a Catalunya quan es parla en espanyol, para recoger algo más de 2 millones de votos contados con técnicas cuestionables, al menos. No hubo cajas de Pandora, que esa es otra para el futuro, sino cajas chinas que no llegaron a usarse en Tiananmen. La globalización es tremenda: un régimen comunista dictatorial exportando urnas para el voto democrático inducido. Y dicen que   los rusos colaborando vía informática como lo hicieran con la causa de Donald.

Un panorama de comedia si el asunto no fuera tragedia. Hablando de comedia,   no quiero dejar de citar a Albert Boadella, director de Els Joglars.

He seguido desde hace muchos años sus opiniones sobre Cataluña y, aunque discrepo en la apreciación de que España es una democracia, admito que ha mantenido siempre una coherencia y valentía sobresalientes. Sus argumentos sobre la manipulación de las conciencias y la Educación son incontestables. Los nacionalismos aseguran su futuro actuando sobre los niños desde pequeños. Ha pasado en las ikastolas y también en los colegios catalanes con especial fuerza.   Ello, sin duda, es una acción criminal y un retroceso cultural que pasará factura.

Aquellos que hablan de libertad y dicen luchar por ella son los que no la practican. Al igual que los partidos políticos, que se llenan la boca con la palabra democracia, no conocen la democracia interna. Y ahí está el mandato imperativo para demostrarlo. Y la más reciente historia del PSOE Sánchez, Susana, Felipe, Cebrián, para que el patio se divise con claridad.

¿Molinos o Gigantes?

Del buen suceso que el valeroso don Quijote tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de los molinos de viento, con otros sucesos dignos de felice recordación

alt don quijote

En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:

La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o pocos más desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer, que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

-¿Qué gigantes? —dijo Sancho Panza.

-Aquellos que allí ves —respondió su amo—, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

-Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.

-Bien parece —respondió don Quijote— que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acomete. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran, antes iba diciendo en voces altas:

-Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

Levantóse en esto un poco de viento, y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:

-Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en el ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante y embistió con el primero molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle, a todo el correr de su asno, y cuando llegó halló que no se podía menear: tal fue el golpe que dio con él Rocinante.

-¡Válame Dios! —dijo Sancho—. ¿No le dije yo a vuestra merced que mirase bien lo que hacía, que no eran sino molinos de viento, y no lo podía ignorar sino quien llevase otros tales en la cabeza?

-Calla, amigo Sancho —respondió don Quijote—, que las cosas de la guerra más que otras están sujetas a continua mudanza; cuanto más, que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón que me robó el aposento y los libros ha vuelto estos gigantes en molinos, por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo han de poder poco sus malas artes contra la bondad de mi espada.alt grabado Don Quijote

-Dios lo haga como puede —respondió Sancho Panza.

Y, ayudándole a levantar, tornó a subir sobre Rocinante, que medio despaldado estaba. Y, hablando en la pasada aventura, siguieron el camino del Puerto Lápice, porque allí decía don Quijote que no era posible dejar de hallarse muchas y diversas aventuras, por ser lugar muy pasajero; sino que iba muy pesaroso, por haberle faltado la lanza; y diciéndoselo a su escudero, le dijo:

-Yo me acuerdo haber leído que un caballero español llamado Diego Pérez de Vargas, habiéndosele en una batalla roto la espada, desgajó de una encina un pesado ramo o tronco, y con él hizo tales cosas aquel día y machacó tantos moros, que le quedó por sobrenombre «Machuca», y así él como sus descendientes se llamaron desde aquel día en adelante «Vargas y Machuca». Hete dicho esto porque de la primera encina o roble que se me depare pienso desgajar otro tronco, tal y tan bueno como aquel que me imagino; y pienso hacer con él tales hazañas, que tú te tengas por bien afortunado de haber merecido venir a vellas y a ser testigo de cosas que apenas podrán ser creídas.

-A la mano de Dios—dijo Sancho—. Yo lo creo todo así como vuestra merced lo dice; pero enderécese un poco, que parece que va de medio lado, y debe de ser del molimiento de la caída.

-Así es la verdad —respondió don Quijote—, y si no me quejo del dolor, es porque no es dado a los caballeros andantes quejarse de herida alguna, aunque se le salgan las tripas por ella.

-Si eso es así, no tengo yo que replicar —respondió Sancho—; pero sabe Dios si yo me holgara que vuestra merced se quejara cuando alguna cosa le doliera. De mí sé decir que me he de quejar del más pequeño dolor que tenga, si ya no se entiende también con los escuderos de los caballeros andantes eso del no quejarse.

Don Quijote de la Mancha (Miguel de Cervantes Saavedra)

Ni la historia acabó en 1978 ni la verdad es verdad

Después de la Constitución de 1978, que establece, con respecto a lo que ahora nos atañe que:

  • Artículo 1. 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. 3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
  • Artículo 2. La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas.
  • Artículo 3. 1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. 2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. 3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Congreso de los Diputados durante la aprobación de la Constitución de 1978. (EFE).

Congreso de los Diputados durante la aprobación de la Constitución de 1978. (EFE).

Después de ser aprobada por Las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978, ratificada por el pueblo español en referéndum de 6 de diciembre de 1978 y sancionada por el rey ante las Cortes el 27 de diciembre de 1978, fueron muchos, muchísimos, los que pensaron que, tras la dictadura del general Franco, la Historia quedaba detenida y, de ahí en adelante, estaba muy claro lo que era definitivamente España. Esa errónea visión, que omite la reflexión sobre el movimiento y la fluidez de absolutamente todo y a todos los niveles en el Universo, la tuvo también Francis Fukuyama en 1992, cuando decretó “el fin de la Historia” como consecuencia de la caída del Muro de Berlín – en la noche del jueves 9 al viernes 10 de noviembre de 1989 – y el final de la Guerra Fría. Fukuyama, poniendo la carreta delante de los bueyes, infirió que se había acabado el enfrentamiento ideológico aparecido con el marxismo y que, a partir de entonces, se impondría “la democracia liberal” en todo el planeta. La victoria del liberalismo político y económico le pareció incuestionable y se atrevió a predecir un nuevo statu quo que ya sería inamovible. Antes, en 1806, ya Hegel había señalado otro final de la Historia cuando advirtió que, como consecuencia de la Revolución Francesa, se incorporaban al Estado los principios de libertad e igualdad. Erró también porque esa idea no llegó a la praxis. Y después de la dos guerras mundiales, es Kojéve quien apuntala la teoría hegeliana e insiste en que el Estado que define el final de la Historia es el liberal, puesto que reconoce el derecho del hombre a la libertad, y se consolida como democrático ya que la sociedad civil no puede ser gobernada sin su consentimiento. Pero una cosa es la teorización y otra la realidad que imponen la política, la economía y la dinámica social.
Para mí, todo ello abocó a la prevalencia del parecer sobre el ser, a la mentira, a la hipocresía, al eufemismo, a la manipulación de lenguaje y pensamiento que, finalmente, han definido el que ahora se conoce como   sistema de la post – verdad , mucho más cercano, por contraposición, a la frase de Gramsci: “La dictadura sólo es posible con el consentimiento de los oprimidos”. La Verdad como concepto filosófico ligado a la sabiduría ha desaparecido, de tal manera que se construye a conveniencia según los acontecimientos y las estrategias van necesitando de ella. Contra lo que sostienen Fukuyama, Hegel y Kojéve, no estamos ante un final de la Historia sino ante un principio. Ese principio se basa precisamente en el fracaso y cuestionamiento de sus apreciaciones. Ni existe la libertad política colectiva ni tampoco la democracia en el sentido en que la establece la Ciencia Política. Votar no es democracia. Menos cuando las leyes electorales y el régimen de partidos conforman una confusa e inextricable tela de araña muy difícil de penetrar y modificar. De los muchos artículos que he leído sobre el denominado   procés , quiero destacar uno que me parece acertado y relevante, firmado por el analista Enrique Dans, Profesor de Innovación en IE Business School:   Gobierno listo, gobierno tonto: la gestión de la post – verdad.

Epílogo

¿Y en Canarias, nacionalista de timple, asadero e índices socioeconómicos de infarto? Pues en Canarias, del mandanga al mandinga y la burundanga. En lo del mandanga – mejor pluralizarlo – no hace falta entrar. Sólo leer los titulares diarios de los periódicos y ver las correspondientes imágenes. Los mandingas, aunque escasos a falta de más investigaciones, se reducen oficialmente de momento a Zebenzuí (PSOE) y Agustín Hernandez (CC). Finalmente y como no podía ser de otra manera, se documenta en las Islas el primer caso de España de   fallecimiento por uso de burundanga.

Un alcaloide denominado escopolamina, extraído de ciertas plantas similares a la datura, con capacidad para “anular la voluntad” de la persona que lo ingiere, de forma que propicia su “sumisión química”. Era lo que faltaba, ya que la sumisión intelectual se viene registrando desde hace más de cuarenta años.

-¿Y qué pasó?, preguntó uno.

-Pasó lo que tenía que pasar, contestó otro.

-En realidad, pasó lo que se quería que pasara, por un extremo, y lo que el otro extremo quería que no pasara, manifestó un tercero.

-Y aquel que estaba sentado en el fondo del bar advirtió: estáis muy anticuados, habláis de lejanías, lo que importa es lo que va a pasar …

-Y, entonces, el barman sirvió varias pintas de cervezas de grifo mientras el tiempo continuaba pasando. Sin contemplaciones y sin saludar a nadie.

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Y el otoño nació de fuego y muerte

Incendio de Gran Canaria desde el helicóptero de la Guardia Civil

Y de las aguas, sin llegar a caminar sobre ellas, ( microalgas, enterococos, e-coli, emisarios mierdosos, antibióticos piraña para truchas y humanos) pasamos al fuego (incendio   hambriento  – corresponde a los tiempos – en las cumbres de Gran Canaria, calentamiento por fricción de un concejal nivariense y geotermia en búsqueda de futuro). Como si algo no definido nos impulsara de nuevo hacia los principios del pensamiento. A los filósofos presocráticos. Así, Tales de Mileto, más de 500 años antes de Cristo, tras dedicar los días a estrujar todos sus lóbulos cerebrales e incluso, según varios maledicentes, el bulbo raquídeo, de cara a definir qué diablos era eso de la realidad y su principio creador – el arjé – decidió, sin consenso ni urnas de ninguna clase, que era el agua el germen y umbral de la vida. Claro, que él estaba en Mileto, en un punto del litoral de la actual Turquía. Por aquellas costas, el agua del Bósforo, Mármara y el Egeo estaban presumiblemente limpias. En cuanto al Ponto Euxino (después Mar Negro), hay múltiples teorías acerca del por qué de su nombre. Dicen que se le llamó   negro  y no   de color fundamentalmente porque no se había inventado esa represión que significa la denominada   corrección política  y porque, al parecer, unos 200 metros por debajo de su superficie existe una capa de sulfuro de hidrógeno donde vive a placer una etnia microbiana que produce brunos sedimentos a razón de la oxidación anaeróbica del metano. Por otro lado, algunos científicos mantienen que, dado que ese mar tiene mucha menos salinidad que el Mediterráneo, hay turismo de masas de microalgas. Algo así como un remedo bacteriano de la marcha ibicenca o el sabor de Arguineguín y Mogán, pero sin alcohol ni éxtasis.   Y estuve a punto de cambiar tu mundo …

Para no volvernos locos con tanto griego pensante, basta con señalar que dos discípulos de Tales, Anaximandro y Anaxímenes, optan por gobernarse solos y anuncian que el principio de todas las cosas es “lo indeterminado (Apeiron)”, como el PSOE, o que ese arjé reside en el aire, seguramente por aquello de   Mortus est qui non respirat , resolla o resuella. Aquel que fue cocinero antes que fraile tuvo claro enseguida que Pitágoras iba a optar por el número, de modo que nos estuvieron machacando años con el triángulo rectángulo, los catetos – los hay por toneladas – la hipotenusa y su apuesta sexual por el trío, de tal manera que ésta última, la hipotenusa, al cuadrado es igual a la suma de los catetos, también al cuadrado cada uno de ellos. Por razones de equidad social. Una verdadera orgía, en definitiva.   Otro ladrillo en el Muro.

Empédocles era de esos tipos que no quieren líos. De tal forma que concluyó: los principios son cuatro: tierra, agua, aire y fuego. Todos contentos y punto. No contaba con que Anaxágoras se iba a poner bravío – lo expulsan de Atenas “por ateo” – y se empecina en que todo comienza con la razón, cuestión que todavía anda dando vueltas por ahí en cualquier bar o Parlamento. En fin, que Leucipo y Demócrito hablan por vez primera del átomo, ya en los años 300 antes de Cristo, e, intencionadamente, he dejado para el final a Heráclito de Éfeso, porque este hombre tan conocido por aquello de   todo pasa, todo fluye , mantiene que el arjé es el fuego – se enciende y se apaga constantemente – y plantea entre los años 546 – 480 a.C. algo que siempre me ha parecido extraordinario y que se adelanta una eternidad a la teoría del Big Bang y, con toda probabilidad, a la Evolución de las Especies de Darwin y hasta pone, sin saberlo, la primera piedra de la lucha de clases como motor de la Historia: “El universo vive en constante cambio y transformación, continuo devenir y hacerse, llegar a ser, mediante una lucha de contrarios o dialéctica”.

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Zebenzuí, el follador follado

Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna. (CA)

Aunque admito que es moverse sobre el filo del cuchillo, cada vez disfruto más escribiendo acerca de “ Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa”, zigzagueando en torno a los donaires de Juan de Mairena, en vez de dedicarme a escuchar “ las voces de los tenores huecos” y, encima, servirles de megáfono o bafle. ¿Recordaremos este verano de Irma, microalgas, secesionismos y clavijadas? No lo sé. Primero, pasados los años conservando la vida, habría que husmear en las estanterías del cerebro y luego tener mucho cuidado. Mucho cuidado, porque la memoria, al deconstruirse viniendo a nosotros, casi siempre nos engaña o nos lidia con medias verdades. ¿Hasta qué punto somos los que fuimos cuando recordamos? Atahualpa decía que “cada cual cree que no cambia y que cambian los demás”. “ Los recuerdos suelen contarte mentiras. Se amoldan al viento, amañan la historia; por aquí se encogen, por allá se estiran, se tiñen de gloria, se bañan en lodo, se endulzan, se amargan a nuestro acomodo, según nos convenga; porque antes que nada y a pesar de todo hay que sobrevivir”, advierte Serrat.

A pesar de todo, hay que sobrevivir. Y la única manera de sobrevivir es vivir pasando sobre esas cosas que pasan mientras nosotros pasamos. Unas recubiertas de solemnidad, otras domésticas, aquellas corrientes, muchas infames, pero todas moviéndose sobre el mismo tablero, que el tablero es uno, aunque múltiple como los misterios y hasta infinito. Tal vez eterno. El hombre cree que su tiempo es el tiempo, sin advertir que existen tantos tiempos que no pueden contarse. Que eso que las estadísticas consideran “la esperanza de vida” sólo es aplicable a tal vez el grano más ínfimo del Universo. Para Gardel, 20 años no eran nada … y qué son 80, 90 e incluso 100, un siglo, frente a los 10.000 millones de años que puede palpitar el sol a base de fisiones nucleares. Por ello, me aterroriza ese miserable y corrompido carpe diem sui generis, ejemplo de vesanía e irresponsabilidad, que practica una clase política que, como me decía hace muy poco el todavía Diputado del Común, Jerónimo Saavedra, explica que “ la inmensa mayoría de los políticos defiendan su puesto a dentelladas y degüello, no por ninguna vocación de servicio a los demás, sino porque de lo contrario se iría al paro”.

A la sombra de las muchachas en flor

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“Odette nunca creyó que Swann acabaría por casarse con ella; todas las veces que le anunciaba tendenciosamente que un hombre de buen tono se había casado con su querida, observaba Odette que Swann guardaba un silencio glacial, y a lo sumo, si ella lo interpelaba directamente diciéndole: “¿Es que no te parece bien, no te parece una cosa muy hermosa eso que ha hecho por una mujer que le consagro su juventud?”, contestaba secamente: “Yo no te digo que esté mal; cada uno obra a su manera”. Y Odette casi llegaba a creer posible que Swann la abandonara algún día, como le había dicho varias veces que haría, porque oyó decir recientemente a una escultora: “De un hombre se puede esperar cualquier cosa, son todos una gentuza”, e, impresionada por lo profundo de esa máxima pesimista, la iba repitiendo a cada paso con cara de desaliento, como si pensara “Después de todo, no hay nada imposible: será ésa mi suerte”. Y en consecuencia, perdió toda su fuerza aquella máxima optimista que hasta entonces guiara a Odette en la vida, la de: “A un hombre que nos quiere se le puede hacer cualquier cosa, porque todos son tontos”, máxima que se traducía en su rostro por un guiño que también habría podido significar: “No hay cuidado, no hace nada”. Y entre tanto, Odette sufría pensando en lo que opinaría de la conducta de Swann alguna de sus amigas que se habían casado con un hombre que fue querido suyo menos tiempo que lo que Swann lo era de ella, que además no tenía hijos de él y que ahora gozaba de relativa consideración e iba a los bailes del Elíseo”.

(Marcel Proust)

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Pasión de huracanes y canchanchanes

Huracán Irma, a su paso por República Dominicana. (EFE).

Suupongo que será tremendo el cabreo del feminismo radical porque al más devastador de los huracanes se le haya puesto de nombre – no bautizado, que el potaje de vientos y olas va de laico – se le haya llamado Irma, advierto. ¡Mal hecho! Debió ser conocido como Irmo y, una vez exhumado el cadáver de Billy Wilder al modo daliniano, sentenciarlo de manera inmediata – por acoso psicológico – a cambiar Irma la dulce por   Irmo el pastel, aunque el asunto de este monstruo de la Naturaleza, vómito de Poseidón y Taranis, no va de chuches, golosinas, chantillí, bizcochones – están en el imaginario y la expresión popular – hojaldres, guateques, ventorrillos y bochinches o guachinches sociedad limitada. En el catálogo estético del mega-realismo catastrofista sí podría entrar perfectamente. Es posible que James Cameron se anime.

Billy Wilder fue un auténtico huracán del celuloide  que, aparte de rodar   El apartamento, también con Shirley McLaine y Jack Lemmon, un film mítico, realizó geniales películas que todo el mundo debería ver. Como no estamos ante una crítica de cine, abandono el mundo de las estrellas, no sin antes contar dos anécdotas que siempre me han encantado. En un momento dado,   Shirley McLaine  dijo lo siguiente: “Mi hermano se ha acostado con todas las actrices de Hollywood, excepto con la perra Lassie. El hermano es   Warren Beatty. En otra ocasión, le preguntaron a Joan Collins si era cierto que hacía el amor con Warren siete veces diarias. Ella respondió “quizá él sí, pero yo sólo me limitaba a estar ahí tumbada”.

Con la globalización y otras palabras de acepción clara pero ambigua puesta en escena, ya todos los caminos no conducen a Roma … Y no importa demasiado, porque Cinecittà agoniza como en Venecia el compositor Von Aschembad de la mano de Thomas Mann. Ya no están ni Visconti, ni Fellini, ni Pasolini, ni Vittorio de Sica, ni Roberto Rossellini, ni muchos otros que hicieron arte antes de que, en términos generales, el cine se convirtiera en una industria manejada por ordenadores. Todos los caminos no conducen a Roma, pero muchos de ellos sí resultan afectados por la sangre, la devastación y la muerte. Que veníamos de   Irma y hasta aquí hemos llegado.

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Sospechan que Clavijo tiene las joyas de Pinito

Virgen del Pino. (Flickr CabildoGC)

Hubo un tiempo septiembres atrás en que yo iba todos los años a Teror formando parte de la comitiva municipal de Las Palmas de Gran Canaria. Subía a Teror en principio a ver a la Virgen del Pino, aunque, si he de ser sincero, acudía a la Villa Mariana – antes de que Allah fuera Rajoy y Soraya y Cospedal sus mahomas, huríes o yo que sé – me acercaba al norte de la isla, sostengo, junto a la Finca de Osorio, los paisajes de Pino Santo, las acequias de Crespo y Romero y los barranquillos de El Álamo y La Culata, ensoñación orográfica hasta el Colt y el Smith & Wesson, para que los terorenses vieran a Soria de cuerpo presente y los devotos pudieran en múltiples casos estrechar la mano del alcalde capitalino, considerado por Pedro Jota como “el gran político emergente” del PP y las Españas, mientras Agatha Ruiz de la Prada obtenía el encargo de decorar con unas palmeritas muy monas palmero sube a la palma nuevas paradas de guaguas que venían a sumarse al mobiliario urbano de la ciudad del renacimiento. Que quería renacer. Íbamos vestidos de magos, unos más magos que otros, juntos pero no revueltos, y acabábamos la amplia liturgia del día ofrendas carretas y bueyes en los balcones de una bonita casa que tiene o tenía la familia Manrique de Lara Paco Pepe en primera línea de plaza, ya unos metros por encima del populus. Lo adelantó Serrat: una vez acabada la fiesta, “Y con la resaca a cuestas, vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal, la zorra pobre vuelve al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a las divisas”. Jamás hubiera podido imaginar que la protocolariamente más relevante de aquellas gentes con quien departía, choca ese vaso, no era de aquí ni era de allá sino de Panamá y que post longum no sería nombrado hijo predilecto o adoptivo de la villa sino villano del clima. ¡Voto al gaznápiro verde! Una vez más Kheyam tenía razón: “Como saber no puedes del mañana, la angustia que te causas está basada en una ficción”.

El chorizo...de Teror

El chorizo y la morcilla son los embutidos más populares en Canarias. También son los más tradicionales, pues están relacionados con el ciclo anual de la agricultura en este archipiélago: era frecuente que cada familia campesina criara uno o dos cerdos al año; en verano se alimentaba de fruta variada; en noviembre se mataba al animal; la carne se salaba; el mismo día se preparaban los embutidos (chorizo de masa blanda; morcilla dulce). Teror es un pueblo donde la elaboración del embutido por el campesino se ha trasladado a las carnicerías. Desaparecida la crianza del cerdo entre las familias campesinas, el chorizo canario se llama ahora “chorizo de Teror” y es muy popular. También se emplea como ingrediente de diversos platos con el que los cocineros crean nuevas propuestas (desde las sencillas croquetas a otras creaciones más originales).
El chorizo de Teror se caracteriza por su pasta blanda, fácil de untar. Las carnicerías de este pueblo que lo elaboran han heredado la receta de sus antepasados.  Aunque el chorizo de Teror más famoso es de color rojo (por el pimentón), también hay chorizo de Teror blanco (sin pimentón). Su consumo es mucho menor: el cliente suele preferir el rojo. Por cada 2.000 kilos semanales de chorizo rojo en una sola carnicería, se elaboran 70 kilos de chorizo blanco. Primero hay que seleccionar la carne adecuada. “Las partes más gustosas son: los cachetes de la cabeza, las pancetas, las paletillas. La carne muy limpia es demasiado seca”, explica un carnicero de Teror. Por eso se pone más de gordo que de magro.

La carne prepara y se pesa. Después se tritura.

Se añaden las especies: orégano, pimienta negra, pimienta blanca, pimentón. También: vino blanco, ajo y sal. Se deja fermentar un par de días. La masa se embute (en la actualidad no se emplea tripa natural, que se reserva para las morcillas).

(Documentación)

La Torre de Babel, pintura al óleo de Pieter Brueghel el Viejo. (DP)

La Torre de Babel, pintura al óleo de Pieter Brueghel el Viejo. (DP)

En época de crisis, aunque los grandes gurús la hayan dado por finiquitada, impulsados por la imperante necesidad de inocular a la sociedad civil un optimismo de fogalera fatua que evite, no el calentamiento global sino el recalentamiento del conveniente conformismo – yo mantengo que lo que realmente existe es un desastre estructural de tierra trágame – en época de crisis, comentaba, el colocarse es un Nirvana, un Eldorado, un Edén a buscar ansiadamente. Las acepciones de la palabra y su antónimo evidente permiten distinguir varios frentes: el colocado, bien por su trabajo y valía, bien por el enchufismo patrio a 220 voltios e incluso a 380; el colocado como aquel que, no encontrando colocación o quizá no deseándola, encuentra en el coloque una alienación que le haga soportable la existencia; y el descolocado – donde podría incluirse a los ninis – que ni sabe dónde está, ni a dónde va, ni dónde quiere ir, si es que moverse contempla, cuestión harto dudosa. Estos últimos son los asesinos del tiempo, al que matan de la forma más pacífica: dejándolo pasar sin hacer nada. Luego, ni pertenecen a Al Qaeda ni al Daesh. No obstante, continuamente reivindican que se pertenecen a sí mismos porque su cuerpo es suyo y puntos suspensivos.

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