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Pasión de huracanes y canchanchanes

Huracán Irma, a su paso por República Dominicana. (EFE).

Suupongo que será tremendo el cabreo del feminismo radical porque al más devastador de los huracanes se le haya puesto de nombre – no bautizado, que el potaje de vientos y olas va de laico – se le haya llamado Irma, advierto. ¡Mal hecho! Debió ser conocido como Irmo y, una vez exhumado el cadáver de Billy Wilder al modo daliniano, sentenciarlo de manera inmediata – por acoso psicológico – a cambiar Irma la dulce por   Irmo el pastel, aunque el asunto de este monstruo de la Naturaleza, vómito de Poseidón y Taranis, no va de chuches, golosinas, chantillí, bizcochones – están en el imaginario y la expresión popular – hojaldres, guateques, ventorrillos y bochinches o guachinches sociedad limitada. En el catálogo estético del mega-realismo catastrofista sí podría entrar perfectamente. Es posible que James Cameron se anime.

Billy Wilder fue un auténtico huracán del celuloide  que, aparte de rodar   El apartamento, también con Shirley McLaine y Jack Lemmon, un film mítico, realizó geniales películas que todo el mundo debería ver. Como no estamos ante una crítica de cine, abandono el mundo de las estrellas, no sin antes contar dos anécdotas que siempre me han encantado. En un momento dado,   Shirley McLaine  dijo lo siguiente: “Mi hermano se ha acostado con todas las actrices de Hollywood, excepto con la perra Lassie. El hermano es   Warren Beatty. En otra ocasión, le preguntaron a Joan Collins si era cierto que hacía el amor con Warren siete veces diarias. Ella respondió “quizá él sí, pero yo sólo me limitaba a estar ahí tumbada”.

Con la globalización y otras palabras de acepción clara pero ambigua puesta en escena, ya todos los caminos no conducen a Roma … Y no importa demasiado, porque Cinecittà agoniza como en Venecia el compositor Von Aschembad de la mano de Thomas Mann. Ya no están ni Visconti, ni Fellini, ni Pasolini, ni Vittorio de Sica, ni Roberto Rossellini, ni muchos otros que hicieron arte antes de que, en términos generales, el cine se convirtiera en una industria manejada por ordenadores. Todos los caminos no conducen a Roma, pero muchos de ellos sí resultan afectados por la sangre, la devastación y la muerte. Que veníamos de   Irma y hasta aquí hemos llegado.

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Sospechan que Clavijo tiene las joyas de Pinito

Virgen del Pino. (Flickr CabildoGC)

Hubo un tiempo septiembres atrás en que yo iba todos los años a Teror formando parte de la comitiva municipal de Las Palmas de Gran Canaria. Subía a Teror en principio a ver a la Virgen del Pino, aunque, si he de ser sincero, acudía a la Villa Mariana – antes de que Allah fuera Rajoy y Soraya y Cospedal sus mahomas, huríes o yo que sé – me acercaba al norte de la isla, sostengo, junto a la Finca de Osorio, los paisajes de Pino Santo, las acequias de Crespo y Romero y los barranquillos de El Álamo y La Culata, ensoñación orográfica hasta el Colt y el Smith & Wesson, para que los terorenses vieran a Soria de cuerpo presente y los devotos pudieran en múltiples casos estrechar la mano del alcalde capitalino, considerado por Pedro Jota como “el gran político emergente” del PP y las Españas, mientras Agatha Ruiz de la Prada obtenía el encargo de decorar con unas palmeritas muy monas palmero sube a la palma nuevas paradas de guaguas que venían a sumarse al mobiliario urbano de la ciudad del renacimiento. Que quería renacer. Íbamos vestidos de magos, unos más magos que otros, juntos pero no revueltos, y acabábamos la amplia liturgia del día ofrendas carretas y bueyes en los balcones de una bonita casa que tiene o tenía la familia Manrique de Lara Paco Pepe en primera línea de plaza, ya unos metros por encima del populus. Lo adelantó Serrat: una vez acabada la fiesta, “Y con la resaca a cuestas, vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas. Se despertó el bien y el mal, la zorra pobre vuelve al portal, la zorra rica al rosal y el avaro a las divisas”. Jamás hubiera podido imaginar que la protocolariamente más relevante de aquellas gentes con quien departía, choca ese vaso, no era de aquí ni era de allá sino de Panamá y que post longum no sería nombrado hijo predilecto o adoptivo de la villa sino villano del clima. ¡Voto al gaznápiro verde! Una vez más Kheyam tenía razón: “Como saber no puedes del mañana, la angustia que te causas está basada en una ficción”.

El chorizo...de Teror

El chorizo y la morcilla son los embutidos más populares en Canarias. También son los más tradicionales, pues están relacionados con el ciclo anual de la agricultura en este archipiélago: era frecuente que cada familia campesina criara uno o dos cerdos al año; en verano se alimentaba de fruta variada; en noviembre se mataba al animal; la carne se salaba; el mismo día se preparaban los embutidos (chorizo de masa blanda; morcilla dulce). Teror es un pueblo donde la elaboración del embutido por el campesino se ha trasladado a las carnicerías. Desaparecida la crianza del cerdo entre las familias campesinas, el chorizo canario se llama ahora “chorizo de Teror” y es muy popular. También se emplea como ingrediente de diversos platos con el que los cocineros crean nuevas propuestas (desde las sencillas croquetas a otras creaciones más originales).
El chorizo de Teror se caracteriza por su pasta blanda, fácil de untar. Las carnicerías de este pueblo que lo elaboran han heredado la receta de sus antepasados.  Aunque el chorizo de Teror más famoso es de color rojo (por el pimentón), también hay chorizo de Teror blanco (sin pimentón). Su consumo es mucho menor: el cliente suele preferir el rojo. Por cada 2.000 kilos semanales de chorizo rojo en una sola carnicería, se elaboran 70 kilos de chorizo blanco. Primero hay que seleccionar la carne adecuada. “Las partes más gustosas son: los cachetes de la cabeza, las pancetas, las paletillas. La carne muy limpia es demasiado seca”, explica un carnicero de Teror. Por eso se pone más de gordo que de magro.

La carne prepara y se pesa. Después se tritura.

Se añaden las especies: orégano, pimienta negra, pimienta blanca, pimentón. También: vino blanco, ajo y sal. Se deja fermentar un par de días. La masa se embute (en la actualidad no se emplea tripa natural, que se reserva para las morcillas).

(Documentación)

La Torre de Babel, pintura al óleo de Pieter Brueghel el Viejo. (DP)

La Torre de Babel, pintura al óleo de Pieter Brueghel el Viejo. (DP)

En época de crisis, aunque los grandes gurús la hayan dado por finiquitada, impulsados por la imperante necesidad de inocular a la sociedad civil un optimismo de fogalera fatua que evite, no el calentamiento global sino el recalentamiento del conveniente conformismo – yo mantengo que lo que realmente existe es un desastre estructural de tierra trágame – en época de crisis, comentaba, el colocarse es un Nirvana, un Eldorado, un Edén a buscar ansiadamente. Las acepciones de la palabra y su antónimo evidente permiten distinguir varios frentes: el colocado, bien por su trabajo y valía, bien por el enchufismo patrio a 220 voltios e incluso a 380; el colocado como aquel que, no encontrando colocación o quizá no deseándola, encuentra en el coloque una alienación que le haga soportable la existencia; y el descolocado – donde podría incluirse a los ninis – que ni sabe dónde está, ni a dónde va, ni dónde quiere ir, si es que moverse contempla, cuestión harto dudosa. Estos últimos son los asesinos del tiempo, al que matan de la forma más pacífica: dejándolo pasar sin hacer nada. Luego, ni pertenecen a Al Qaeda ni al Daesh. No obstante, continuamente reivindican que se pertenecen a sí mismos porque su cuerpo es suyo y puntos suspensivos.

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Tumor Clavijo 'delenda est'

Fernando Clavijo. (Flickr Gobcan)

Iba yo por la calle del medio, fastidiado por no poder llevarme a los labios un refrescante mojito para mitigar los efectos de la brutal inmigración de polvo sahariano no reivindicada por el Frente Polisario ni aliñada con comentario alguno por parte de Rabat. Que polvo eres y en polvo te convertirás antes de que el telurio obtengas, como señalan algunos libros sagrados. Mi termómetro cerebral marcaba exactamente, a las 14.00 horas, 122 grados Fahrenheit. Una auténtica monstruosidad calenturienta, superior incluso a aquellas de la adolescencia y las poluciones nocturnas. Y es que de poluciones iba la cuestión, ya que, cuando siempre defendí que el hombre había acabado con sus macrodepredadores – manteniéndose los mini y micro en hechura de enfermedades – y los había sustituido por matanzas genocidas interespecie, empezaba a colegir que tal vez me había subido al campanario antes de tiempo. Me explico: que los macrodepredadores bípedos están ahí y a ellos se han unido bichos también de infecta calaña, aprovechando para el despiste su carácter micro y la miopía, hipermetropía y presbicia del contribuyente atolondrado. Vino entonces, por esos libres albedríos de la mente mía, a mi mente vino aquella época en que nació la minifalda – medio siglo y tres años atrás – presumiblemente de los diseños de Mary Quant y André Courrèges, aunque son muchos los que sostienen que la atrevida ascensión del vuelto muslo arriba fue una eclosión de espontánea detonación, impulsada por la rebeldía y provocación de la década de los 60, tremendo cabreo que desembocaría en el Mayo Francés del 68, la imaginación al poder y aquello tan de actualidad que decía y dice algo así: “Miles de millones de moscas comen mierda. No pueden estar equivocadas. Comamos mierda nosotros también”. Es una manera escatológica pero muy acertada de definir cualquier régimen corrupto de partidos. ¡Y qué escándalo que la mosca del vinagre tenga un genoma muy similar al nuestro! También recuerdo a Twiggy, primera top model y precursora de la delgadez extrema en la mujer, mucho antes de que el personal estático o transeúnte supiera lo de la anorexia y la adoración judeomasónica a la talla 36. Pero no quiero ponerme nostálgico … o sí. Cuando era joven, la vida me parecía maravillosa. Un milagro, era hermosa, mágica. Y todos los pájaros en los árboles cantaban tan felizmente. Con alegría y juguetones, me miraban. Pero luego, me mandaron fuera. Para aprender a ser sensato, lógico, responsable, práctico. Me enseñaron un mundo donde podía mostrarme digno de confianza, clínico, intelectual, cínico. Hay momentos cuando todo el mundo duerme en que las preguntas se vuelven demasiado profundas para un hombre tan sencillo como yo. ¿Quieres decirme, por favor, lo que hemos aprendido?

Paco: 10 años recordando las letras de tu calavera

Calavera tallada en piedra. (DP)“¿Hay algo más falso que una calavera? Es lo que mejor nos disfraza. Por dentro de la calavera está el personaje mirando el mundo, y la calavera nos mira con ojos de antifaz, porque la calavera no es la verdad de un rostro, sino la máscara última. Rosa, sueño de nadie bajo tantos párpados, escribe Rilke. La calavera es máscara de nadie bajo tantas máscaras. Lo que nos aterra de la calavera es descubrir que es también una máscara, la máscara que se pone la nada, el disfraz con que nos mira nadie. Que no me conoces, que no me conoces. Y no hay a quién conocer. La calavera se ha utilizado mucho como máscara en el carnaval y en la pintura. Llevamos la verdad por fuera, la carne, y la máscara por dentro, como no queriendo dar la cara en el más allá. Todo cementerio es una reunión de enmascarados. El esqueleto tiene cara de ladrón, usa antifaz y por eso no nos inspira ninguna confianza. Los muertos no son de fiar, y los esqueletos son muy de temer”.

(Mortal y Rosa. Francisco Umbral)

Y fue una ducha de noche – no, una mesa de noche, no – digo bien, era una ducha de noche de esas que se toman ardiendo por la meteorología e indignado por lo que dicen los periódicos más valientes acerca de esta tierra nuestra, Canarias, y de esas gentes no nuestras, ajenas en lo más profundo, tóxicas e impuestas por cualquiera sabe que maldición. Como decía Antonio Machado, no son de ayer ni de mañana sino de nunca. El pueblo llano, e incluso aquel asentado en ladera de colina, terraplén o montaña, conviene coloquialmente y ya sin disimulos en que la cosa está muy chunga. El año en que el turismo alcanza un excelente nivel – los salarios en la hostelería siguen sin embargo bajo tierra – hemos logrado un terrorífico eclecticismo por el cual conviven las sombras del Nublo con microalgas cojoneras, playas tapiadas con bacterias E-Coli, enterococos donde Manrique proyectó un Edén, barcos lanzando alaridos de nitrato de amonio y Cañadas del Teide con excrementos y orines vomitados a la mar. Y yo, con ese hedor que despide la irresponsabilidad e incompetencia de quienes manejan el dinero público, estaba tratando que las microalgas situadas en la proa de la bañera no me alcanzaran con sus amonios y demonios – los técnicos dicen que no muerden pero avisan que ellos no se meterían en el agua -, cuando de la calle me llegan voces de otros mundos que están en éste, como decía Huxley. Que le han descerrajado cuatro tiros a un hombre de violenta reputación en plena calle – seguro que con una pistola limpia, me comentan – por asuntos múltiples en los que, al parecer, no falta la mujer. Cherchez la femme y encontraréis al asesino. Disparos en la calle junto a peatones, contenedores de basura y guaguas.

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El macromuelle matará para siempre al Agaete que fue

Vista del Puerto de Las Nieves

Estaba Dios, en lo que luego sería el Puerto de Las Nieves de Agaete (Gran Canaria), estaba Yahvé como había permanecido desde hace unos 300.000 años: cual Neptuno, padre de Atlas y Polifemo, aislado del acantilado, hierático, sereno, impasible, señalando al cielo – con el dedo índice y no con el corazón – cuando se desataron las furias de la Naturaleza que no forman parte de la naturaleza de Dios. Como fruto de una mitología desconocida y de manera imprevista, como el hachazo de un rayo al que solo precede el trueno, armada hasta los dientes de olas y vientos huracanados, la cuarta letra del alfabeto griego – la Delta, precisamente la D – le amputó el apéndice con tanta crueldad que las tres falanges se desplomaron hasta el fondo marino. Nunca pensó nadie – ni siquiera los grandes profetas de la Biblia – que Belcebú tomara espada de tempestad para colocar al Altísimo con una minusvalía, aunque no muy severa. Aquellos que han visto alguna vez las viejas rotativas de los periódicos también pudieron advertir entonces a operarios con dedos desaparecidos en la lucha con rodillos, tinta y papel para que el mundo supiera lo que en el mundo pasaba.

Dijo Lorca: “ Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos”. Digo yo: Érase la tarde del 28 de noviembre 12 años atrás, cuando la tormenta tropical Delta se desparramó en airado vendaval y dejó a Agaete sin su icono más querido y relevante: el monumento natural del Dedo de Dios que, a partir de entonces, quedó lisiado en 20 metros de sagrada roca. Ante el dolor popular, las autoridades se preguntaron qué hacer. ¿Respetar los designios de los tiempos o reconstruir lo que el viento se llevó sin Rhett Butler ni Scarlett O'Hara? Hubo un tiempo de polémica y hasta quién defendió la idea de reconstruir el monumento con hormigón. Finalmente, se impuso la cordura y el sentido común. De cara al mañana, el que fuera Dedo de Dios como Dios manda quedaría truncado. Y así está ahora mismo.

Dedo de Dios en los años 60. FEDAC

Dedo de Dios en los años 60. FEDAC

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Los asesinos yihadistas veranean en furgonetas

Despliegue policial en el lugar del atentado.

Fue uno de los más terribles renacimientos que se recuerdan. De hecho, ocurrió en el recuerdo de tiempos evocados desde los más tétricos rincones de la memoria. Las masas corales entonaban arias sobre un carpe diem quam minimum credula postero hurtado a Horacio, manipulado e inoculado desde desconocidas aunque intuídas y plurales cimas y simas. Sin saber, no obstante, esos lodos gregarios si vivían presente, pasado o futuro. Incluso, se preguntaban si aquella explosión de variables estaciones donde se sostenía su hábitat tendría algún sentido y destino. El eslogan y la mentira habían clavado daga de plata sobre pensamiento y palabra. El mundo renqueaba y ecos, voces y alaridos construían un entorno sinfónico de paradójicas y enfrentadas armonías. La música de las sociedades no era otra cosa que ruido y las cabezas implosionaban o eran sometidas a muros psicotrópicos de contención. Hubo quien dijo que todo era un requiem por algo que fue y nadie conocía qué había sido.

Parábola del árbol caído

“Érase una vez un árbol que vivía de puntillas sobre el suelo. Este árbol ponía una sonrisa en primavera, cuando brotaban sus tallos, alegría en verano cuando maduraban sus frutos y nostalgia en otoño cuando se iba quedando desnudo.
Un invierno vinieron unos hombres serios y lo cortaron.

El árbol vio como lo arrancaban de aquel trozo de tierra y lo llevaron.

Era un árbol fuerte y valiente, que resistió hasta en su misma muerte, y es que sabía lo que es aguantar el azote de la arena que llevaba el viento y el soplo helado de la noche que congela hasta la savia.

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Estamos envenenados hasta los huevos. ¡Que nos comen los bichos por las patas!

Huevos contaminados

Anda cierta parte del personal y los personajes comiendo ya semen de pulpo, plato que ha inventado un tal Muñoz, que no es hijo, sobrino o nieto del exalcalde pantojista marbellí sino eso que llaman “una joven promesa del cheffismo manducario o manducante” - un político emergente, en otros casos y esferas – apareado, además de con grandes ornamentos en los lóbulos de las aurículas, con una señorita de revista cutrónica entregada al selfi o posfotovanidad y a mostrar e insinuar supuestos encantos hasta que suenen las campanas de la venenosa toxina botulínica o botox, no un nuevo nombre para el sufragio secesionista sino ese chute incoloro que, intentando emular a Dorian Gray, convierte los rostros en el Cañón del Colorado, con la ayuda exógena de cirugías bananeras transnacionales que han logrado que no se sepa la nacionalidad de un culo, salvo que se muestre el pasaporte. Luego, si hay quienes andan todo el día llorando el imperio del denominado neoliberalismo, sensu contrario, camino alborozado con el nacimiento y consolidación de un nuevo surrealismo de patanes y destripaterrones al que, sin duda, llamaría surrestultitia. Ella da mucho juego a la hora del pensamiento, la palabra y el humor abracadabrante, aparte de ofrecer novedosos regates en el tablero de la ironía, la metáfora y el sarcasmo. Desde el Jaque del Loco o el Jaque Pastor hasta la Defensa Siciliana o el Gambito Evans.  

De hace ya bastante tiempo a esta parte, y acompañando a las tesis sobre la depredación que ejerce el hombre, la mujer, el gay, la sáfica y el trans sobre el medio ambiente - múltiples y pérfidas acciones que han sido agrupadas bajo el problema del cambio climático – desde estaciones atrás, da la impresión de que la fauna planetaria se ha rebotado en grado sumo y Krav magá y no está dispuesta a permitir que reventemos la tierra en unos cuantos años más. De momento, las agencias de inteligencia no han encontrado suficientes pruebas para, al modo de la Primavera Árabe, inferir que estamos en medio de un verano zoopandémico, pero sí es cierto que, aparte del VIH y el ébola, nuevos bichos cojoneros campan a sus anchas jodiendo al probo veraneante, esclavo durante once meses y que, en libertad vigilada, debe sufrir durante el mes de vacaciones atascos, pisotones, comida basura, accidentes de carretera, estrés al volante, barriga cervecera, multas de circulación, feroz gregarismo, escalope de arena, enterococos sin ron, piña ni piedad, Trichodesmium erythraeum o microalgas, crueles violaciones de rayos UVA y UVB por no usar lubricantes apropiados y hasta elefantes que embisten y tiburones que, de momento, andan nadando y guardando la ropa. El asunto se ha vuelto tan disparatado que, a las disensiones entre el Gobierno central y el autonómico sobre el microalguismo, ya se habla por ahí que la canción del verano en las Islas es un bolero-karaoke (?) titulado “Quiero ser tu microalga”, a la manera en que Carlos de Inglaterra quería ser el Tampax de Camila Parker Bowles, dama de alto copete no muy agraciada en la faz pero, según los corrillos de palacio y aledaños, una auténtica fiera en Flex, Pikolín  e incluso moqueta. Así, en medio de todo este caos globalizante, no es de extrañar que turistas, personal autóctono y ciudadanos de todo el globo sientan que les están tocando los testículos. De ahí al brutal fraude de los huevos contaminados con el pesticida fipronil va solamente un salto de gallina, polla o pita.

Microalgas en la costa de Santa Cruz de Tenerife

Microalgas en la costa de Santa Cruz de Tenerife EFE/Ramón de la Rocha

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El bravo agosto, calimoso y calamitoso: afortunadamente, siempre nos quedará Clavijo 'Vade Retro'

Calima en Lanzarote

Que andamos todos presuntamente asirocados con motivo de la brutal inmigración del polvo sahariano, sin respetar fronteras, aguas territoriales telúricas ni espacios aéreos. El polvo, llamado calima en Canarias – la RAE dice que la calima es una niebla ambiental producida por gran evaporación de agua – el polvo, decía, está pues en suspensión, que desconozco si significa exactamente lo mismo que el polvo ha quedado suspendido. Lo está en el aire, cierto, pero no sé si se ha tomado también, tras el encuentro en Marivent entre Rajoy y Felipe VI, alguna medida cautelar relacionada con los crueles y degenerados encontronazos de género. Porque quién evita el polvo, evita la rabia … no, me parece que no era así. Me suena que era 'quien evita la tentación, evita el peligro', aserto absolutamente demostrado, ya que tentación y salto de cama son la misma cosa. Al efecto, justo hace 45 años, Marlon Brando era gran consumidor de mantequilla La Irlandesa, según Bertolucci.

No hay duda alguna de que el planeta está caliente, tanto en el sentido cabreante del término como en el que tiene que ver con los grados Celsius, Farenheit o Kelvin. El personal anda asimismo en plan Góngora y Argote, pero sin reirse. Más bien con cara de bad milk, escasez de educación y espíritu cívico depauperado. Una pena.

Algunos ígneos y fogosos con pedigree

  • Lord Byron, el padre de romanticismo, mantuvo una relación incestuosa con su media hermana mientras estaba casado con una de sus esposas; la misma que, una vez separados, lo acusó de violación. Más tarde tendría una hija con Claire Clairmont, hermana de su amiga Mary Shelley, de la que nunca se haría cargo. Conservaba como souvenir de sus amantes un mechón de vello púbico en una gran caja. Contaba orgulloso más de 250, entre hombres y mujeres.
  • Tolstoi se casó a los treinta y cuatro años con una joven, Sofía Behrs, de dieciocho. Ella fue la abnegada madre de sus ocho hijos y copista de toda su obra. En la noche de bodas, León no tuvo mejor idea que enseñarle su diario íntimo, donde relataba todas sus aventuras amorosas que, parece, no eran pocas. Sofía confesó que se había asqueado de tanto descaro.  
  • Henry Thoreau fue un rompecorazones nato a pesar de que, según su vecino Nathaniel Hawthorne, era "feo como un pecado. De nariz larga, boca torcida y modales zafios y rústicos". Para colmo de los colmos, nunca se bañaba y se paseaba con la misma ropa una y otra vez. Pese a todo eso, muchas mujeres cayeron bajo su embrujo. Entre otras, la autora de Mujercitas y otros grandes clásicos, Louise May Alcott. "Bajo sus defectos, el ojo del Señor vio las grandes líneas que servirán de modelo para el hombre perfecto", escribió sobre él.
  • Virginia Woolf sufrió abusos de pequeña, al igual que su hermana, por sus dos hermanastros. Se debatió entre la depresión y una vida amorosa truncada. Su primer marido, Jack Hills, murió en la luna de miel a causa de una peritonitis. Más tarde, Virginia Stepehen — su apellido de soltera — se casó con el también escritor Leonard Woolf, siempre arrastrando sus psicopatologías. Amiga de personalidades de la talla de Bertrand Russell y Wittgenstein, formó parte del exclusivo grupo literario Bloomsbury, que entendía la libertad sexual como una de sus principales máximas. Así, comenzaría una importante relación con Vita Sackville West, también escritora y casada. Fue una relación que duraría años y a la que Woolf le dedicará su épico Orlando, la vida de un héroe a lo largo de tres siglos en los cuales es tanto hombre como mujer. Vita lo entenderá como una encantadora carta de amor. A pesar de dar fin a la relación, continuaron la amistad hasta el suicidio de Virginia en 1941.
  • James Joyce, autor de una de las grandes novelas del siglo XX, Ulises, fue de los fetichistas más destacados en el mundo de las letras. No solo le rogaba a su amada Nora Barnacle que lo azotara, lo abofeteara y flagelara —sendas cartas firmadas de puño y letra lo confirman—, también se solazaba con sus propios escritos refiriendo a "sus enormes tetazas" y su "culo lleno de pedos" y hasta le pedía que no lavara su ropa interior. "Es como si me volvieras animal. Eras tú, pequeña picarona desvergonzada, la que llevabas la iniciativa", escribe Joyce, dando a entender que la delicada Nora tenía la mente más sucia que él.
  • Oscar Wilde llevó una pública y escandalosa vida homosexual en la época victoriana y conservadora que le tocó vivir, plasmada en su obra De Profundis. Tras su muerte y entierro en el cementerio francés de Pére Lachaise, un enorme falo de plata engalanó la tumba. Furioso, un visitante lo rompió a martillazos y los empleados del lugar utilizaron las piezas como pisapapeles. El actor Johnny Depp durmió una noche en la pequeña habitación de hotel donde vivió —y murió— un ya pobre y olvidado Wilde: "Estaba obsesionado con su fantasma", cuenta el actor, "creía que aparecería de madrugada para sodomizarme".
  • Gertrude Stein. Hemingway mantuvo una relación por años con ella, aunque "nunca pude llevarla a la cama", diría el autor de El viejo y el mar. Y así como rechazó a Ernest, Stein, que prefería la compañía de las mujeres —se rumorea de una bella espía rusa como parte de su harén—, tras leer las poesías de Picasso le dijo: "Pablo, andá a casa a pintar, querido". Su eterna compañera, Alice Toklas —también mujer de letras de familia judía—, pareja, confidente y musa estuvo junto a la escritora hasta el último de sus días.
  • El Bardo recorría Inglaterra de arriba a abajo con sus manuscritos y así, el padre de las letras inglesas, dejó, como en su obra, cantidad de hijos bastardos seduciendo a cuanta doncella —y hasta algunos jóvenes varones— se le cruzaran (inclusive las esposas de sus amigos), un verdadero Casanova libertino resultó el gran William Shakespeare.
  • Sylvia Plath, la poetisa, a pesar de haber vivido en Londres, no gustaba del hombre local: "Son como homosexuales pálidos y neuróticos", sentenció. En cambio, cuando conoció a Ted Hughes, quien terminaría siendo su marido, se excitó tanto que llegó a morderle una mejilla.
  • Jean Paul Sartre, aún a pesar de su aspecto desgarbado y de su matrimonio con Simone de Beauvoir, se paseó por la cama de cuanta joven estuviera interesada. No lo consideraba una infidelidad sino más bien una forma de masturbación, ya que no eyaculaba evitando así, creía él, una innecesaria intimidad.
  • Paul Bowles, el autor de El cielo protector, demostraba una gran apatía por el sexo. Tanto es así, que se casó con Jane Auer, escritora inglesa, declarada bisexual. Bowles aprobaba a las y los amantes de su esposa dada su aversión por el sexo.
  • J.M. Barrie, autor de Peter Pan, padecía de enanismo psicogénico lo cual aparentemente no le permitió desarrollar los genitales. Estuvo casado con la actriz Mary Ansell pero se divorciaron frente a la imposibilidad de consumar el matrimonio.
  • Franz Kafka, quien no sólo escribió El Proceso y Metamorfosis, apuntó en sus Diarios: "El coito como castigo por la felicidad de estar juntos. Vivir en lo posible de manera más ascética que un soltero, esa es la única posibilidad para mí de soportar el matrimonio".
  • Salvador Dalí. Según sus propias palabras, su madre le devoró el miembro viril cuando era apenas un crío. "El sexo no es para mí", escribió en su Vida secreta de Salvador Dalí. A pesar de su larga y escandalosa relación con Gala, su eterna musa rusa, jamás la tocó.

(De un texto de Lala Toutonian).

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Trileros de la macroeconomía y la estadística

Mesa de trilero

Esa Humanidad encogida de hombros

Si cuarenta mil niños sucumben diariamente en el purgatorio del hambre y de la sed, si la tortura de los pobres cuerpos envilece una a una a las almas y si el poder se ufana de sus cuarentenas o si los pobres de solemnidad son cada vez menos solemnes y más pobres, ya es bastante grave que un solo hombre o una sola mujer contemplen distraídos el horizonte neutro. Pero, en cambio, es atroz, sencillamente atroz si es la humanidad la que se encoge de hombros. (Mario Benedetti).

Una condena de por vida.

Los números  no tienen rostro. Los números no miran. Carecen de escrúpulos. Ni sienten ni padecen. Se mueven porque los mueven. Desconocen el llanto y la lágrima. Permanecen impasibles ataviados de tantos por ciento (%). Pero el número es una lápida que esconde hambre, horror y muerte. Junto al verbo envenenado, el eufemismo, la corrección política y la hipocresía, los dígitos se asocian en peculiares   gang members : la estadística, la encuesta, el sondeo, para dibujar paisajes que no existen pero deben existir para que las estrategias diseñadas por el capital sin alma encuentren adecuados paisajes poblados de rebaños en continua trashumancia. Esos rebaños construyen la riqueza. Pero no la disfrutan. Simplemente la ven de lejos fabricando sueños e ilusiones que jamás habrán de cumplirse.

En esta sociedad nuestra se han producido dos alejamientos o disidencias patentes y evidentes: los políticos han bogado en megayates en dirección contraria a la sociedad civil y los ricos han escapado de los pobres como apestados, cosa habitual en los países subdesarrollados o en vía muerta de desarrollo, pero que no debiera ser normal en una democracia. Ese   modus actuandi  no llega con la crisis económica sino que nace ya desde la transición de una dictadura a un sistema homologable a Europa, sacando de la chistera una monarquía acomodaticia que no tiene inconveniente alguno en jurar por dos veces “los principios que impulsan el espíritu del Movimiento Nacional   y la impronta del alzamiento armado del 18 de julio de 1936 ”. Llegados aquí, es preciso insistir en que, desde el punto de vista de la Ciencia Política, España es una monarquía parlamentaria pero no un sistema democrático sino un régimen de partidos caracterizado, al menos hasta ahora, por la corrupción a lo bestia. Me harto de leerme a mi mismo, pero no queda otra que insistir en que si no hay independencia de poderes, libertad política colectiva y el mandato imperativo es un producto de generación mafiosa donde la libre conciencia y el pensamiento visten esposas en las muñecas, no se puede hablar en absoluto de democracia. La disciplina de voto no es más que un instrumento represor que premia o castiga, de modo que algunos llegan a barones de tanto sacar la lengua para lamer y construyen su reino de taifas donde engordar las alforjas hasta que el infarto, el ictus, la demencia o una bala de rifle terminan con el tema por la vía rápida. Es decir, como si la muerte viajara en AVE aunque la línea fuera deficitaria.

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Polivacaciones y patadas de género en popa. ¡Fuerte desgaste, caballeros y caballeras!

Actuación de la Orquesta Sinfónica de Tenerife / Cabildo de Tenerife

La lontananza sai, è come il vento. Spegne I fuochi piccoli, ma a ccende quelli grandi... Quelli grandi. El lenguaje también es libre como el viento, mundo vivo y en expansión, fuerte y frágil a la vez que, cuando es hermoso, fluye con la cadencia de un Nocturno de Chopin, el Concierto número 1 para piano y orquesta en Bb menor de Piotr Ilich Tchaikovsky, el celebérrimo Adagio de Albinoni, la intensidad del Adagietto de la 5ª Sínfonia de Gustav Mahler en Cm, la emotiva dulzura de la época cool de Miles Davis o Chet Baker y hasta la alegría desbordada y desbordante de la Marcha Radetzky en D mayor de Johann Strauss (padre), que el primer día de cada Año Nuevo convierte a Viena en la capital del Universo. Friedrich Wilhelm Nietzsche: “Sin música, la vida sería un error”. Sin pensamiento y lenguaje, me permito añadir, no existiría la vida tal como la concibo.

La lengua, el idioma, es un campo sembrado de lenguajes que conforman el intrincado y complejo mundo del entendimiento y la comunicación entre los seres humanos y aún más allá. Dentro de esa infinita geografía, tal vez en los confines de la belleza pero, sin embargo, en el centro de la existencia diaria – no toda existencia es vida – aparece lo que se ha dado en llamar el lenguaje político que, es evidente, tiene unas caracteríticas muy definidas con mínimas excepciones: indigencia de vocabulario, abuso hasta el vómito del eufemismo, tergiversación o manipulación de las acepciones de las palabras, construcción distorsionada de frases, expresiones o discursos … El lenguaje político y la corrección política están mucho más orientados a la cacofonía y destrucción del proceso comunicativo que a la excelencia en el encuentro que se produce cuando el receptor comprende lo que formula el emisor. Es decir, el lenguaje es utilizado con una soberbia cantidad de maquillaje y torsiones, de modo que, lejos de perseguir la explicación, pretende la manipulación. Si seguimos el camino correcto, esa manipulación lleva al desencuentro en la convivencia, al control del pensamiento y a la anulación de la conciencia.

Cuando nacen las palabras

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Rajoy olvida que se llama Mariano

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España

Y Nietzsche miró al 'alianzapopular' del chapapote

“El intelecto, como medio de conservación del individuo, desarrolla sus fuerzas principales fingiendo, puesto que éste es el medio, merced al cual sobreviven los individuos débiles y poco robustos, como aquellos a quienes les ha sido negado servirse, en la lucha por la existencia, de cuernos, o de la afilada dentadura del animal de rapiña. En los hombres alcanza su punto culminante este arte de fingir; aquí el engaño, la adulación, la mentira y el fraude, la murmuración, la farsa, el vivir del brillo ajeno, el enmascaramiento, el convencionalismo encubridor, la escenificación ante los demás y ante uno mismo, en una palabra, el revoloteo incesante alrededor de la llama de la vanidad es hasta tal punto regla y ley, que apenas hay nada tan inconcebible como el hecho de que haya podido surgir entre los hombres una inclinación sincera y pura hacia la verdad. Se encuentran profundamente sumergidos en ilusiones y ensueños; su mirada se limita a deslizarse sobre la superficie de las cosas y percibe “formas”, su sensación no conduce en ningún caso a la verdad, sino que se contenta con recibir estímulos, como si jugase a tantear el dorso de las cosas”.

(Friedrich Wilhelm Nietzsche. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

-¿Su nombre?

-Rajoy, como todo el mundo sabe, aunque haya entrado por la puerta de atrás …

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