Alberto Rodríguez (Drago) advierte del “colapso del modelo capitalista de Canarias”
El presidente de Drago Canarias, Alberto Rodríguez, ha opinado que el nuevo soberanismo canario que defiende su partido responde, entre otras cuestiones, al “colapso material del modelo capitalista de Canarias”, que está afectando “a las cosas de comer”. Según su explicación, “generaciones enteras de Canarias están sufriendo empobrecimiento, desigualdad, marginación y dificultades para encontrar un trabajo o una vivienda digna”, por lo que la ciudadanía “está pidiendo alternativas políticas ante un modelo económico extractivista que favorece a una minoría, deteriora el territorio, produce hiperpoblación y genera una total dependencia del exterior”. “Los canarios y las canarias están diciendo que Canarias tiene un límite y Drago quiere dar respuesta a esta idea articulando un nuevo proyecto soberanista y progresista para las islas”, expuso.
Para hacerlo, según él, Canarias debe contar con “una opción política que proteja el territorio, defienda los servicios públicos y promueva un cambio en el modelo productivo para conseguir que la riqueza del archipiélago alcance al conjunto de la población”. Rodríguez hizo estas declaraciones en una charla ofrecida en Agüimes, en la sede de Roque Aguayro, formación integrada en Municipalistas Primero Canarias, partido nacido tras la escisión de varios alcaldes hasta entonces miembros de Nueva Canarias, pero que ahora, encabezados por Teodoro Sosa, han iniciado un proceso de acercamiento a Coalición Canaria.
El exdiputado en el Congreso por la provincia de Santa Cruz de Tenerife se mostró partidario de una “nueva democracia de kilómetro cero”, que “devuelva la soberanía política a la ciudadanía” y que priorice la defensa de Canarias “desde posiciones progresistas y no excluyentes”. “Defendemos una soberanía canaria que no tenga límites, que llegue hasta donde la ciudadanía democráticamente quiera”, afirmó.
Rodríguez explicó los motivos que justifican el supuesto crecimiento de proyectos políticos como el de Drago Canarias, que, según él, “desde el profundo respeto al trabajo histórico de otras opciones políticas nacionalistas intenta adaptarse a los tiempos y las generaciones actuales”. Entre ellos citó su convencimiento, tras una década de militancia en proyectos de izquierda estatal como Podemos, de que “Canarias no es tratada por el Estado con el mismo respeto que otros territorios”, lo que “lleva a la necesidad de articular una fuerza progresista de lealtad u obediencia canaria”.
Otro factor desencadenante del proyecto de Drago es la percepción de que “no hay renovación, autocrítica ni verdadera participación en los partidos políticos tradicionales, ni tampoco oportunidades para que los jóvenes canarios con talento, preparación y capacidad puedan aportar en política”.
En su opinión, la percepción política generalizada entre los jóvenes es de “estancamiento”, lo que genera “expectativas frustradas”. Frente a ello, se ha producido la aparición de “una nueva cultura generacional centrada en Canarias, sin complejos y sin pedir permisos”, una nueva ola de canariedad en la música, en la literatura, en las artes escénicas o en la creación plástica “que no se veía desde los años 70”. Este movimiento cultural es “confederal”, porque reclama “aceptar la diversidad de la Canarias actual y respetar la voz propia de todas las realidades que hoy conviven en el archipiélago, erradicando fenómenos como el insularismo o el centralismo de las islas capitalinas que han lastrado históricamente la unidad de Canarias”.
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