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Ayuso no entiende que le pregunten por el ático

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso . EFE/ Mariscal
7 de agosto de 2026 22:13 h

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, está molesta con los periodistas porque no le preguntan por los incendios. Está todo el día metida en los agrestes montes madrileños, allá por la Sierra Oeste, y los periodistas convocados para que registren su lucha heroica contra la devastación causada por las llamas van y le preguntan por el ático. En teoría no deberían hacer preguntas. Se les ha citado solo para que tomen imágenes con sus cámaras. Pero cuando algunos rompen el compromiso de mudez, ella dice enfadada mirando hacia las cámaras: “¿Por qué no preguntan una sola vez por la gente afectada, por lo que estamos haciendo? Estamos dejándonos la piel, ayudando a la gente que lo está pasando muy mal, tengan la sensibilidad de disimular al menos y preguntar qué vamos a hacer”.

Los medios han informado minuciosamente sobre los incendios forestales que arrasaron miles de hectáreas en varios puntos de España entre finales de julio y comienzos de agosto. Y por supuesto han dedicado una gran atención a lo ocurrido en Madrid. Han publicado numerosas historias personales de los afectados por la catástrofe, numerosos análisis de expertos sobre las conflagraciones, numerosas informaciones sobre las actuaciones admirables de los bomberos, numerosas noticias sobre la gestión política de la terrible crisis. Pero a Ayuso le parece poco. Quiere que la prensa hable mucho más de los incendios. Si de ella dependiera, que se hablara solo de las llamas. Y, por supuesto, de ella. Cómo está entregada en cuerpo y alma a combatir los estragos mientras el vago de Sánchez anda por ahí de vacaciones. Cómo las personas, cuando se la encuentran en los montes o en las calles, la saludan arrobadas y le agradecen todo lo que hace por el pueblo.

Está bien que los presidentes de las comunidades se preocupen por sus territorios. Es lo que deben hacer. Pero resulta imposible no ver cierta teatralidad en la preocupación de Ayuso por los incendios. Parafraseando el dicho de que un clavo saca otro clavo, estamos ante una operación de propaganda para sacar un incendio con otro incendio. El incendio político del ático con el terrible incendio del campo. La primera señal de una intención de mezclar ambos hechos la dio la propia presidenta madrileña al anunciar, cuando trascendió la compra por la Comunidad del ático de 450 metros cuadrados, que se vendería el inmueble para destinar el dinero al rescate de las zonas afectadas por el fuego. Por lo visto, nadie le dijo que una operación presupuestaria de ese tipo no se puede realizar de un modo automático sin incurrir en una ilegalidad, como lo ha explicado muy bien este periódico. Pero qué más da: ya se sabe que a Ayuso le está permitido decir lo primero que le pasa por la cabeza, y en ese momento le urgía convertir públicamente en virtud el pecado inmobiliario en el que la acababa de pillar El País.

Es entendible que la presidenta quiera que solo se hable de incendio de los montes madrileños. Lo del ático es un tema muy gordo, del que se van conociendo por goteo detalles. Este viernes, por ejemplo, la Comunidad ha adjudicado a dedo por 60.000 euros a una prima de la influencer María Pombo el diseño para los trabajos de rehabilitación de la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia madrileña, unas obras con las que se justificó la compra del ático a fin de que sirviera de oficina temporal de Ayuso. Es decir, se montó el caballo antes de ensillarlo: ni siquiera se había contratado el diseño de las obras en Sol y ya estaba comprado el ático en Chamberí. Por lo visto las obras futuras de rehabilitación costarán en torno a 1,6 millones de euros, mientras que el ático para la estadía supuestamente provisional ha costado 6,3 millones. Todo apesta.

Y hay muchos interrogantes por desmadejar. Uno de ellos es qué se planeaba realmente hacer con el bendito ático, teniendo en cuenta que no podía ni ser residencia oficial de la presidenta porque lo impide la normativa de la Comunidad ni dedicarse a oficina por estar en un edificio residencial. A la vista de la falta de transparencia que reina en la Comunidad de Madrid, quién sabe qué destino final se le pensaba dar al piso, y dejemos de momento ahí la duda. En un intento más por quitarse de encima el lío, Ayuso ha dicho que ella no tenía “ni idea” de los detalles de la adquisición del inmueble y remitió a los periodistas a Miguel Ángel García Martín, consejero de Presidencia de la Comunidad y presidente del consejo de administración de Planifica Madrid, la empresa pública que realizo la compra. Nada nuevo bajo el sol: la historia política abunda en personajes leales hasta la sumisión aplastados bajo los pies de los caballos. Se escuchan ya los cascos: los socialistas madrileños han presentado este viernes una denuncia judicial contra el consejo de administración de Planifica Madrid.

Ayuso y su estratega en jefe Miguel Ángel Rodríguez seguirán empeñados en imponer su agenda para que solo se hable de los incendios. Están en su derecho. Pero, como han podido comprobar, la agenda setting es como los pimientos de Padrón: a veces funcionan, a veces no.

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