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Y el otro, pavoneándose

TRANQUILIDAD Y BUENOS ALIMENTOS, QUE A TODO COCHINO LE LLEGA SU SAN MARTÍN

No tardó nada José Manuel Soria en poner de manifiesto el grado de paranoia y nerviosismo que le invade desde hace tiempo. Nada más conocerse la noticia de la decisión de Parramón, empezó como un loco a llamar a todo el que pudo, empresarios y

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No tardó nada José Manuel Soria en poner de manifiesto el grado de paranoia y nerviosismo que le invade desde hace tiempo. Nada más conocerse la noticia de la decisión de Parramón, empezó como un loco a llamar a todo el que pudo, empresarios y líderes de opinión, para contar una milonga acerca de que el magistrado había decidido imputar a José Francisco Henríquez todavía un poquito más, posiblemente ignorando que ni uno solo de sus interlocutores es idiota. Primero porque saben que no hay distintos grados de imputación, y en segundo lugar, porque hace el ridículo el político que malgasta su tiempo en intentar cerrar un medio de comunicación en un Estado democrático. Es indigno y cada vez más patético, pero ya metidos en gastos, a Soria parece darle igual que esos mismos interlocutores a los que cree impresionar ahora puedan testificar en un futuro muy lejano ante un juez en una querella por coacciones y abuso de autoridad. Tiempo al tiempo, que a todo cochino le llega su San Martín.

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