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Mi pacto con Paulino Rivero

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Yo simplemente le dije a Rivero que compartía la opinión de Manuel Lobo, también le dije que me preocupa que la Hacienda de todos los canarios esté en manos de un señor al que la policía considera sospechoso y el presidente me pidió que deje trabajar a la Justicia. Y desde esta columna digital me comprometo a firmar un pacto con Paulino Rivero, como forma de agradecerle que precisamente ayer, el día de la República, me concediese el honor de entrevistar a nuestro Mencey. Seguiré su consejo, dejaré trabajar a la Justicia. No volveré a meterme en la sede del TSJC para tirar todos los papeles de la mesa de Margarita Varona al suelo. No volveré a esperar en la esquina de Granadera Canaria y tirar una cáscara de plátano al suelo cuando aparezca el Fiscal Anticorrupción. Dejaré de acudir por las noches a la trasera de la antigua sede de la OTP en Manuel Becerra para poner chinchetas debajo de las ruedas de los coches de la policía. No volveré a llenar de silicona la cerradura de la puerta del despacho de la Jefa Superior de Policía de Canarias, ni los despachos de la policía judicial. No mandaré más virus informáticos al correo de Mery Pita escondidos en un e-mail solidario para intentar colapsar el trabajo de los que investigan a los presuntos delincuentes. Dejaré de aparecer disfrazado de mosca cojonera en las cafeterías donde acudan a compartir dulces y amistad la jueza Carla Bellini y la procuradora Mari Carmen Benítez, las dejaré tranquilas para que disfruten de su tiempo de ocio y luego puedan trabajar a pleno rendimiento, cada una defendiendo sus asuntos.

Estoy dispuesto a realizar todos estos esfuerzos para dejar trabajar a la Justicia. Sólo le pido una cosa a Paulino Rivero: que le exija a José Manuel Soria que haga lo mismo, que pida a su vicepresidente del Gobierno que deje trabajar a la Justicia. Que deje de sembrar sospechas sobre los mandos policiales que investigan los casos de presunta corrupción, que deje de sembrar dudas sobre jueces y fiscales que hacen su trabajo, que deje de elevar a los altares a los policías imputados por delitos graves que provocan la obstrucción de la Justicia, que deje de promover filtraciones judiciales que le interesan y recurrir las filtraciones que le fastidian la visita de Rajoy, que deje de mentir en la sede judicial? Pero Soria no va dejar de hacer lo que está haciendo, y entonces yo me veré obligado a seguir haciendo lo que les contaba en el párrafo anterior.

Es una lástima que PP Manolo no tenga remedio, porque yo estaba dispuesto a cumplir mi pacto con Paulino Rivero, y creo que todos los periodistas estarían dispuestos a firmarlo. Y de esa forma todos podríamos disfrutar de esta fantástica democracia, de este estado de Derechas que nos hemos dado y que nos hace a todos iguales y libres, y podemos disfrutar de la normalidad ultraperiférica que significa que unos hacen colas en los comedores de Cáritas y otros sacan 4.000 euros del minichó para pagar diez días de estancia en una suite de lujo propiedad de un amigo que era tan bueno como las Madres Carmelitas. Sí, aquellas monjas a las que les cantábamos "qué buenas son las Madres Carmelitas, qué buenas son que nos llevan de excursión". Por eso Soria sacaba con mucha alegría los 4000 euros de su bañador, porque se acordaba de las excursiones con las monjitas y sabía que si la isla que él presidía se incendiaba y venía Zapatero, el dueño del hotel, su amiguito, lo iba a llevar de excursión para que pudiera pescar tranquilo a muchos kilómetros de las cenizas de los pinos de la cumbre.

Juan García Luján

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