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Ahora, con los Esquível

Posiblemente nos saldrá Soria con que no conoce de nada a los señores Esquível, unos poderosos empresarios vinculados al Puerto de La Luz y a otros exitosos negocios, que se han visto ahora envueltos en la Operación Eolo de mala manera. Ya saben que el juez ya tiene en su poder unas comprometedoras facturas que demuestran que una empresa de los Esquível (y de Briganty, por cierto), Promotora de Recursos Eólicos, pagó obras de reforma en la casa de Celso Perdomo por valor al menos de 24.000 euros. El ex director general de Industria conocía a los Esquível, como los conoce Luis Soria, el que era consejero de Industria cuando se produjo el escándalo. De hecho, el menor de los hermanos viajó con los Esquível a Alemania a conocer las turbinas eólicas a instalar en el campo de vientos que estuvieron a punto de regalar a los empresarios en Arinaga. Pues bien, por si faltaba alguna pieza para encajar en el sencillo rompecabezas de la trama eólica, ahí tienen a Soria viviendo en un chalet de los Esquivel sin pagar ni un euro de alquiler. O al menos hasta el momento, porque todavía está a tiempo de extender un talón de 30.400 euros a nombre de Atlantic Buildings. Pero el escándalo político está servido. ¿Y en los juzgados? Quién sabe.

Posiblemente nos saldrá Soria con que no conoce de nada a los señores Esquível, unos poderosos empresarios vinculados al Puerto de La Luz y a otros exitosos negocios, que se han visto ahora envueltos en la Operación Eolo de mala manera. Ya saben que el juez ya tiene en su poder unas comprometedoras facturas que demuestran que una empresa de los Esquível (y de Briganty, por cierto), Promotora de Recursos Eólicos, pagó obras de reforma en la casa de Celso Perdomo por valor al menos de 24.000 euros. El ex director general de Industria conocía a los Esquível, como los conoce Luis Soria, el que era consejero de Industria cuando se produjo el escándalo. De hecho, el menor de los hermanos viajó con los Esquível a Alemania a conocer las turbinas eólicas a instalar en el campo de vientos que estuvieron a punto de regalar a los empresarios en Arinaga. Pues bien, por si faltaba alguna pieza para encajar en el sencillo rompecabezas de la trama eólica, ahí tienen a Soria viviendo en un chalet de los Esquivel sin pagar ni un euro de alquiler. O al menos hasta el momento, porque todavía está a tiempo de extender un talón de 30.400 euros a nombre de Atlantic Buildings. Pero el escándalo político está servido. ¿Y en los juzgados? Quién sabe.