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Ahora no vale invocar recusación

El abogado de Ildefonso Jiménez desaconsejó recusar a la magistrada Mónica Oliva, a la que podría habérsele atribuido una contaminación directa en casos relacionados con la corrupción en el Ayuntamiento de Telde. Su padre, Carmelo Oliva, fue uno de los concejales del Partido Popular inicialmente detenidos e imputados en el caso Faycán, en el que sí aparece implicado de modo claro el ya mentado José Luis Mena, personaje imprescindible en casi todas las tramas de corrupción teldenses y pieza clave en este juicio. Pero si no hubo recusación y la juez no consideró preciso abstenerse, ya no puede haber queja al respecto, por mucho que ahora la sentencia parezca desproporcionada ?e incluso predecible- para muchos. Porque en el entorno del concejal condenado ha llamado poderosamente la atención el escaso tiempo que se ha tardado en emitir sentencia, un par de días, si descontamos el fin de semana de por medio, así como que fuera este mismo viernes, tres días después de que se publicara en la prensa, cuando alguien llamó a Jiménez desde el juzgado para notificarle el fallo de su señoría. Pero no, por ahí no puede exigir nada el ex concejal nacionalista, sino por el hecho incontestable de que la juez no quiso esperar a que se celebrara el juicio por presunta falsificación contra Mena antes de decidir si aquellos papeles manipulados pudieron influir maliciosamente en la denuncia que ha acabado en condena.