Nuevo contratiempo para el equipo plateado
Dicen los que lo tienen controlado, que José Miguel Suárez Gil se encuentra desde hace unas tres semanas trajinando asociacionismo empresarial en Las Palmas de Gran Canaria. No se halla en su retiro provisional de Miami y se ha constituido en la isla a arrimar el hombro para que alguno de los suyos retomen el poder plateado que perdieron hace ya tres años en la Cámara de Comercio. Pero los hados no le están siendo igual de propicios que entonces, cuando contaba con mucho más respaldo empresarial y gubernamental, quizás porque ahora se ha rodeado de una pandilla de cenizos que no hacen otra cosa que convertir en sospechoso todo lo que tocan. Lo último, el decreto gubernamental de convocatoria de elecciones camerales, que por fin reconoce tácitamente que las máximos representantes empresariales son las dos confederaciones canarias (CCE en Las Palmas y CEOE en Santa Cruz) y no esa caterva de asociaciones fantasmas con las que el Zorro logró incluso convencer a un juez de que todo el movimiento empresarial bailaba tras él como si fuera el flautista de Hamelín.