Una presidencia con mala pata
Como estaba previsto, y con algún sobresalto que otro, Paulino Rivero Baute recibió este miércoles la confianza del Parlamento de Canarias para convertirse en el próximo presidente de esta nacionalidad del Atlántico medio. Empezó con mal pie por errores no forzados (como se dice en el tenis) y por errores de sus compañeros de aventura, que bordaron un pleno digno del Bajo Volta, de existir tan bananero país. De entrada, los portavoces de los grupos que le van a apoyar se empeñaron en quitarle todo el protagonismo que merecía para entregárselo en bandeja de plata a Juan Fernando López Aguilar. Casi cinco horas de requerimientos, preguntas, improperios, exigencias... que el líder socialista apenas pudo responder en el tiempo reglamentario, es decir, media horita. Y a aguantarse, que ésa es la oposición.