Vertidos en Tenerife
Diarreas, toallitas en la playa y socorristas con mascarilla: la otra imagen de Tenerife durante la borrasca Therese
El 25 de marzo convergieron dos estampas en algunas playas del sur de Tenerife. En el agua, los niños jugaban y los surfistas cogían olas. En tierra, los socorristas se protegían con guantes y mascarillas y decenas de toallitas contaminaban la costa. La borrasca de alto impacto Therese, que golpeó a la isla durante al menos ocho días a las puertas de la Semana Santa, ha vuelto a evidenciar que el problema de los vertidos al mar en Tenerife, lejos de solucionarse, se enquista.
Los Cristianos, Las Vistas, El Camisón o Las Américas son algunos de los tramos de costa que se vieron afectados. “Son los que estaban peor. Todavía puede verse alguna que otra compresa y toallitas. Los que vamos a la playa a disfrutar de esos rincones sabemos que, cuando llueve, ahí no se puede ir. Conozco amigos que a día de hoy, después de años, todavía tienen en su cuerpo la bacteria E.coli, y todo por surfear ahí”, cuenta a este periódico un usuario de estas zonas de baño.
Dos fuentes distintas que están a diario en la playa de Las Américas, compartida entre Arona y Adeje, y que prefieren permanecer en el anonimato por temor a represalias, aseguran que esos mismos días tuvieron vómitos y diarreas como consecuencia de la suciedad de la costa y del agua. En el parte médico de una de ellas, al que ha tenido acceso este periódico, aparece su diagnóstico: “Colitis, enteritis y gastroenteritis infecciosa”.
“Cuando llegué al centro de salud con estos síntomas, lo primero que me preguntaron fue si venía de la playa, porque había más personas igual'', explica en una conversación con esta redacción. Además, asegura que no es la primera vez que enferma como consecuencia de los vertidos.
La otra fuente afirma que, pocas horas después de tener contacto con el agua durante el día, empezó a tener vómitos y diarrea. “Los días más fuertes de lluvia, que fueron el 23 y el 24, las playas de Arona permanecieron abiertas, pero con banderas rojas. En ningún momento se precintó la playa”, explican.
Carla Henríquez, surfista y activista, explica que en las últimas semanas no ha entrenado precisamente por la relación entre los temporales y la contaminación del mar. Fue hace 13 años cuando enfermó por primera vez después de salir a hacer surf en días de lluvia. “He tenido varias experiencias muy parecidas: ir a surfear, que coincidiera con días que había llovido, y la misma noche ponerme muy enferma, con diarrea, vómitos y fiebre, y que me durara a lo mejor entre 24 o 48 horas”, cuenta.
“Lo más indicativo es que, en esos casos, se ha puesto enferma mucha gente a la vez, compañeros que han venido conmigo a surfear. Somos plenamente conscientes de ello, por lo que, quienes sabemos cómo va esto, no entramos a surfear cuando ha llovido”, subraya.
En 2024, Canarias registró al menos 29 incidencias por contaminación de corta duración, un 10,4% del total de episodios contabilizados en todo el país, según los datos publicados en el Informe Nacional de Calidad de Aguas de Baño del Ministerio de Sanidad. Las contaminaciones de corta duración se producen por la aparición de E.coli o Enterococos intestinales, sus causas son claramente identificables y su impacto no debe durar más de 72 horas.
Estos episodios se producen, según explica este documento, después de lluvias intensas. “A veces se vierte una mezcla de aguas superficiales y aguas residuales en las aguas de baño o en sus proximidades, lo que afecta a la calidad de las aguas de baño al introducir bacterias que pueden perjudicar a la salud humana”, señala el texto.
Las borrascas y los vertidos
Julio Muñiz Padilla, profesor jubilado de Química Ambiental, explica que, en episodios de lluvias abundantes, los rebosaderos de presas y de las propias Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR), a las que llegan en gran cantidad aguas residuales mezcladas con las de lluvia, terminan en el mar produciendo manchas de densidad menor a 1,05 gramos por mililitro. Estas manchas resultan de la mezcla de suelo orgánico, residuos, plásticos y microplásticos y colonias de bacterias, que llegan al mar a través de barranquillos, zanjas y emisarios.
El químico explica que, “en muchísimos lugares de la costa tinerfeña y canaria”, en general en zonas pobladas donde hay emisarios marinos, hay muchos sedimentos acumulados procedentes de los vertidos de aguas residuales, depuradas y de los rechazos de la regeneración de estas últimas. “La naturaleza proteica de estos sedimentos hace que con mareas de fondo y tormentas se produzcan natas, como cuando se bate la clara de un huevo”, detalla. “Cuanto más oscuras son esas natas, mayor origen antropogénico tienen y más peligrosas son”, explica.
“Alguna de esta cadena de borrascas que hemos tenido en las islas en este invierno han aportado aguas más cálidas que las habituales. También han aportado nutrientes. Esta combinación, más temperaturas altas, promueven un caldo de cultivo que aumenta el riesgo de formación de colonias tanto de bacterias intestinales como de bacterias oportunistas, normalmente más tropicales, y también de arqueas cianobacterias y microalgas”, explica el experto.
En este caso, la voz de alarma la dio Felipe Ravina, graduado en Ciencias del Mar y documentalista, a través de un vídeo publicado en su cuenta de Instagram. “¿Hasta cuándo vamos a permitir esto? Ya hay casos de enfermedades graves. ¿Hace falta que muera alguien para que todos nos unamos contra la manada de incompetentes que están llevando a la isla hacia un colapso irreversible?”, cuestionaba.
Sin respuestas de Arona
El pasado 25 de marzo este periódico preguntó al Ayuntamiento de Arona en cuántas playas del municipio se colocó la bandera roja durante el paso de Therese y por qué, por qué los socorristas estaban protegidos con guantes y mascarillas y si se había recomendado a la población que no se bañara en las playas de Arona después de estas importantes lluvias. Nueve días después, la corporación municipal no ha respondido a ninguna de las preguntas.
Fuentes consultadas por este periódico aseguraron que el problema de vertidos se reprodujo también en el municipio de Adeje. “El barranco de Troya está en el medio y suelta las aguas fecales por el barranco, y esas van tanto a Las Américas como a la playa de Troya”, afirmaron.
“En bocas de barrancos donde corre mucha agua de lluvia y a la salida de los emisarios de aguas residuales o industriales, el agua del mar reduce su salinidad, y aumenta exponencialmente la supervivencia de las bacterias intestinales como E.coli o Enterococos”, apunta el químico Julio Muñiz en respuestas a este periódico.
Por su parte, desde el Ayuntamiento de Adeje han señalado que durante los días de la borrasca, en el municipio solo se colocaron banderas rojas ''por el mal estado del mar y la alerta de oleaje''. ''Por ningún otro motivo'', aseveran. Además, afirman que no se ha recomendado a la población no bañarse en el mar después de estas importantes lluvias. Sobre el uso de guantes y mascarillas por parte de los socorristas, el Ayuntamiento asegura que “ninguno de los socorristas de esas imágenes son de playas del municipio de Adeje''.
118 puntos ilegales de vertido
Las últimas muestras de agua de las playas de Arona y Adeje fueron tomadas el 16 de marzo, de acuerdo con la información publicada en Náyade, el Sistema de Información Nacional de Aguas de Baño. Todas las analíticas tomadas entonces concluyeron que estas zonas eran aptas para el baño.
En la playa de Las Vistas, por ejemplo, donde se han organizado múltiples protestas contra los vertidos, se registraron 29 Unidades Formadoras de Colonias de E.coli por cada 100 mililitros (UFC/ml), y 12 UFC/100 ml de Enterococos. El dato aumentó respecto a la anterior muestra, tomada el 23 de febrero, cuando los resultados fueron de 1 UFC/100 ml y 4 UFC/ml respectivamente.
Para que la calidad del agua deje de considerarse excelente se deben superar los 250 UFC por cada 100 ml. Para el químico, un “simple análisis directamente del agua que dé negativo en determinadas bacterias no es suficiente garantía para asegurar la salubridad del baño”.
''De hecho, cuando hay opacidad es conveniente el análisis bacteriano en especies filtrantes como lapas, burgados, mejillones y también el de la grasa de peces como pedregales, meros, cabrillas, lagarto, romeros, morenas, que pueden acumular hepatotoxinas como las ciguatoxinas y otras'', añade el profesor.
''En definitiva, mi opinión, sin pruebas pues no he realizado análisis, es que las aguas marinas litorales donde hay espumas marrones y manchas no son las más adecuadas para el baño'', concluye Muñiz.
En noviembre, la borrasca Claudia también sacó a relucir las costuras de la gestión de las aguas residuales. Un montón de toallitas y otros residuos se amontonaron en la popular Caleta de Interián, en Garachico, en el norte de Tenerife. En Arona, también se identificaron bolas blancas en la costa, resultado de la mezcla de jabones, pelos y papel.
Tenerife concentra la mayoría de puntos de vertido de tierra al mar de Canarias, según los datos actualizados del Censo de Vertidos del Gobierno autonómico. La isla cuenta con 180 de los 403 puntos de vertido identificados en las islas y, de ellos, 118 son ilegales o están en trámite de ser autorizados.
En diciembre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) condenó a España por incumplir sus obligaciones en el tratamiento de aguas residuales urbanas. La sentencia concluyó que el Estado no ha adoptado las medidas necesarias para garantizar el correcto tratamiento de las aguas residuales en diferentes puntos del país, la mayoría en Tenerife, antes de verterse al mar. Entre los doce enclaves de Tenerife a los que hizo referencia el TJUE está el núcleo Adeje-Arona.