Dejar Galicia, Murcia o Madrid para vivir en Castilla-La Mancha: así ven la región sus 'hijos adoptivos'
¿Qué sorprende a un gallego recién llegado a Toledo? ¿Cómo ve Castilla-La Mancha alguien que ha recorrido la región durante décadas con un micrófono en la mano? ¿Qué descubre una murciana cuando se instala en Albacete?
Muchas personas procedentes de otras comunidades autónomas terminan encontrando en Castilla-La Mancha un lugar donde quedarse. Algunos llegaron por trabajo, otros buscando un cambio de vida y hay quienes acabaron echando raíces casi sin esperarlo. Aunque muchos hablan del impacto inicial —el frío de Albacete, las largas distancias o un paisaje muy distinto al que dejaron atrás—, casi todos coinciden en algo: la cercanía de la gente y una forma de vida más tranquila.
En este Día de Castilla-La Mancha, hablamos con cinco personas que proceden de otras comunidades autónomas para saber cómo se ve nuestra región a través de los ojos de quienes no han nacido en ella.
Jotilla, 26 años y uno viviendo en Torrijos (Toledo)
Galicia y Castilla-La Mancha son dos regiones diferentes. Muy diferentes. Tanto que a Joaquín Barral (aunque pide que le llamemos Jotilla) ha creado una cuenta en Instagram para contar las diferencias y curiosidades de este contraste.
Este gallego de 26 años llegó el año pasado a Castilla-La Mancha procedente de la localidad pontevedresa de O Grove. Vino buscando un cambio de aires y, como su familia materna es orginaria de Torrijos (Toledo), la elección estuvo clara. Allí trabaja en una panadería donde reconoce que tuvo mucha suerte: “Eché solamente un currículum a las 10 de la mañana, a la una ya me habían contratado y por la noche ya estaba yendo a trabajar”.
Todos estos factores han hecho que su adaptación haya sido fácil. De Castilla-La Mancha afirma que lo que más le gustan son los paisajes. “Me falta muchísimo verde en comparación, pero estos paisajes más áridos me parecen preciosos”, señala. Pone como ejemplo concreto a las Barrancas de Burujón, aunque asegura que también le gusta pasear y descubrir rincones y tiendas del Casco Antiguo de Toledo.
También ha encontrado diferencias culturales y sociales entre Castilla-La Mancha y Galicia. La más notable es el clima ya que los climogramas de O Grove y de Torrijos no podrían ser más contrapuestos, y Jotilla también destaca lo familiares que son los castellanomanchegos en comparación, porque “los gallegos somos muy nuestros”, añade. Esa familiaridad y sentimiento colectivo también le ha llevado a fijarse en lo habitual que es ver a la gente comer en grupo al aire libre, ya sea en la calle o en un parque.
Hablando de comida, a Jotilla le encantan los torreznos, plato que nunca había probado antes de llegar a tierras castellanas, y el mazapán, aunque reconoce que de Galicia echa de menos “un buen pulpo a feira”.
Dado su buen encaje en apenas un año, este joven ve que su futuro pasará “durante bastante tiempo” por Castilla-La Mancha, aunque admite que nunca descartará volver a Galicia. “Yo siempre he dicho que nací en Galicia y moriré en Galicia”.
Elena Alfonso, 26 años y dos en Albacete
A Elena Alfonso, Albacete le enamoró a primera vista. “Estaba recorriendo la ciudad caminando con mi familia buscando piso para instalarme y recuerdo mirar a mi izquierda y decir: ¿Qué es esto? ¡Qué chulo!”. Esta murciana de 26 años se refiere al Pasaje de Lodares, un emblemático lugar que National Geographic España ha considerado como la calle más bonita de España.
Elena llegó a Albacete hace dos años procedente de Murcia para iniciar la residencia de matrona en el Hospital General de la ciudad. La residencia ya se terminó, pero la ciudad le ha gustado tanto que aceptó un contrato en el hospital para prolongar su estancia.
“Murcia y Albacete son similares en bastantes aspectos”, señala. Uno de ellos es el carácter. “La gente es amigable, cercana, te abraza y te incluye en su círculo de amigos aunque no seas de aquí. También nos gusta comer, nos gusta la fiesta y nos gusta la calle”, afirma la joven.
Unas de las cosas que más le sorprendió de la ciudad fue el ambiente: “Había muchas familias y mucha gente por la calle. Vi muy buen ambiente desde el principio”.
Reconoce que no se ha movido mucho por Castilla-La Mancha, aunque sí ha visitado varios pueblos albaceteños como Ayna y Alcalá del Júcar. También ha conocido la ciudad de Toledo y la provincia de Ciudad Real. En esos desplazamientos, a Elena, que proviene de una comunidad autónoma uniprovincial, le ha sorprendido lo extensa que es la región. “Hay muchísima amplitud. Yo no sabía que Ciudad Real estaba tan lejos”, cuenta riéndose, pero eso le gusta porque “hay muchísimos sitios a los que puedes ir”.
Por poner un punto negativo, Elena señala que no estaba acostumbrada al frío y viento que hace en invierno. “Es un clima muy extremo, porque en verano alcanzas los 40 grados igual que en Murcia, pero en invierno te congelas. Nunca me he comprado un abrigo tan bueno como para estar aquí viviendo en Albacete”, señala como curiosidad.
Con respecto a la gastronomía castellanomanchega, ella destaca “sin duda”, el gazpacho manchego, plato que desconocía y que, la primera vez que vine lo probó, le pareció que estaba “buenísimo,”. También le han sorpredido los caracoles, una tapa tradicional en Albacete.
Óscar San Martín, toda una vida recorriendo Castilla-La Mancha
A diferencia de Jotilla y Elena, Óscar San Martín hace tiempo que dejó atrás las primeras impresiones de la región y seguramente la conozca mejor que bastantes castellanomanchegos, ya que su profesión le ha permitido recorrerla en profundidad.
Este periodista recién jubilado nació en Valencia en 1957 -aunque los dos años su familia se trasladó a Madrid-, donde estuvo hasta los 26 años cuando entró en Antena 3 y le enviaron a Tarancón (Cuenca), donde “se hizo” como periodista. Cambiar una gran ciudad como Madrid por una más pequeña fue “un cambio importante”, pero la adaptación fue “muy rápida” porque la gente era “estupenda y maravillosa. Me acogieron con los brazos abiertos”.
De Castilla-La Mancha, Óscar destaca su “gran variedad geográfica”, ya que te puedes encontrar paisajes de serranía o llanuras impresionantes. No obstante, insiste, lo más importante para él es la gente: “Gente muy trabajadora, muy honesta y sobre todo muy buena gente”.
Tuvo que dejar Tarancón para irse a Toledo, donde dirigió la delegación local de Antena 3 y a donde volvió después de una etapa en Navarra y Palencia para acabar dirigiendo Onda Cero Castilla-La Mancha. “Cuando llegué me dijeron que en Toledo son un poco cerrados... Bueno, pues yo tuve suerte o caí bien, pero nunca me he sentido extraño”, cuenta.
Aunque ya no ejerce, gracias a Onda Cero ha podido “vivir la pasión de la radio y recorrer Castilla-La Mancha”, por lo que ha visto la evolución de este territorio a lo largo de las décadas.
“La gran evolución de Castilla-La Mancha ha sido una evolución económica, cultural y, sobre todo, de sentimiento, de sentirse castellano manchego. Cuando se creó la comunidad autónoma, el sentimiento de castellanomanchego estaba un poco diluido y yo creo que los medios de comunicación han jugado un papel importante en hacer región. Ese sentimiento de región está ahora mucho más arriba.
“Castilla-La Mancha fue una gran desconocida. Siempre se ha dicho que fue una comunidad de paso y, ahora, se ha convertido en un lugar de parada obligatoria”, concluye.
Eva Maneiro ya hablaba de Puertollano en Galicia
Eva Maneiro, actual CEO de Russula Corporación, la entidad está detrás de Hydnum Steel, una futura planta de acero verde proyectada en Puertollano, cuenta que, a pesar de haber nacido en Galicia, Puertollano siempre estuvo presente en su vida. “En 1960 se construyeron en España dos refinerías a la vanguardia de la época: una en A Coruña y otra en Puertollano. Mis padres trabajaban en la gallega y, desde niña, Puertollano fue una constante en las conversaciones de mi casa. De algún modo, dice, siempre formó parte de mi imaginario”,
Por eso, destaca que Puertollano y ella hayan vuelto a cruzar sus caminos décadas después de aquellas conversaciones en casa de sus padres. “De la ciudad nos cautivó su profunda tradición industrial, sus infraestructuras y el talento de su gente; pero, sobre todo, su determinación por liderar una nueva era industrial”, comenta.
“Desde el primer día, los vecinos de Puertollano nos abrieron las puertas y nos hicieron sentir como en casa. Para mí, esta ciudad es hogar. Aquí tengo una familia adoptiva, la familia Escobar, y aquí hemos decidido sembrar el futuro de una industria sostenible y tecnológica que honre su legado histórico”, añade.
Además, Eva también encuentra “grandes afinidades” entre nuestras Galicia y Castilla-La Mancha. “Compartimos la cultura del esfuerzo, la humildad y esa resiliencia necesaria para reinventarse en los momentos difíciles. Esa forma de entender la vida es lo que me hace sentir tan identificada y orgullosa de formar parte, ahora de manera oficial, de esta comunidad”, concluye.
Pedro Antonio Morejón, 30 años en Toledo
Esa idea del esfuerzo vuelve a aparecer en el testimonio de Pedro Antonio Morejón, que llegó a Toledo hace tres décadas procedente de Madrid para poner en marcha la Dirección Territorial de Comercio del ICEX (España Exportación e Inversiones) en Castilla-La Mancha. También será reconocido el próximo domingo.
“Yo tenía 37 años cuando llegué en 1997 con mi mujer. Estuvimos un tiempo a caballo entre Madrid y Toledo, pero decidimos establecernos definitivamente en Toledo”, señala Pedro. Como estaba acostumbrado a las raíces sevillanas de su mujer, la adaptación llevó un tiempo porque “toledanos y sevillanos tienen un perfil diferente”. No obstante, valora de esta ciudad que la gente es “directa”, porque por la alegría y empatía del carácter andaluz, “a veces es complicado llegar a conocerles”.
Vivir en Toledo le ha permitido estar más cerca de su hija, porque en una ciudad pequeña se puede compaginar mejor “un desarrollo profesional satisfactorio con unas relaciones familiares que no han tenido mejor mis compañeros trabajando en Madrid. Y a eso le he dado muchísima importancia”.
De Castilla-La Mancha destaca que es una comunidad autónoma “hecha con mucho esfuerzo”, ya que “no tiene nada que ver Guadalajara con Albacete o con Ciudad Real”. “Es una comunidad autónoma con muchos matices. Ha tenido que labrarse su futuro porque no es una comunidad autónoma rica, no tenemos el turismo que tiene la costa ni el dinero que tiene Madrid. Y, sin embargo ha ido creando una masa industrial muy interesante y ha consolidado sectores agroalimentarios que siguen siendo referencias”.
Óscar, Eva y Pedro, 'Hijas e Hijos Adoptivos'
Tanto Óscar como Eva y Pedro han recibido este domingo el reconocimiento de Hijas e Hijos Adoptivos de Castilla-La Mancha, otorgado por el Gobierno regional a aquellas personas que, sin haber nacido en la comunidad autónoma, llevan su nombre allá donde van.
Para Óscar San Martín, este reconocimiento supone “un orgullo personal” que agradece a la Junta de Comunidades, pero también a toda la gente de Castilla-La Mancha, “porque sin la gente que ha estado conmigo pues no sería nada”.
Por su parte, Eva Maneiro asegura que lo recibe “como un reconocimiento a todo el equipo que impulsa nuestras empresas y a una visión de la industria basada en el compromiso, la innovación y el arraigo al territorio”, asegurando que le supone “una emoción inmensa”. Lo valora, además, como “un sentido homenaje” a Agustín Escobar, empresario natural de Puertollano que falleció hace un año junto con su familia en un accidente de helicóptero en Nueva York.
Por último, para Pedro Antonio Morejón, este reconocimiento demuestra la importancia de las relaciones humanas, el cariño y la amistad, cuestiones que “no están de moda”, pero que se agradecen.
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