Eclipse en Canarias

Eclipse de Sol en agosto: consejos para observarlo desde Canarias con seguridad

El próximo eclipse de Sol tendrá lugar el 12 de agosto y será visible en una extensa superficie de España, incluída Canarias. Se trata, según el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), de una oportunidad única para observar uno de los mayores espectáculos astronómicos visibles a simple vista. Pero también puede ser una fuente de graves problemas si no se toman las adecuadas precauciones, alerta. Por ello, hace una serie de recomendaciones. Son estas:

El peligro de mirar al Sol

Observar el Sol directamente —ya sea durante un eclipse o en condiciones normales— puede causar daños graves e irreversibles en la vista, incluyendo la ceguera. La retina puede quemarse sin producir ningún dolor, por lo que el daño puede pasar desapercibido en el momento. Esta advertencia se aplica tanto al Sol sin eclipsar como al Sol eclipsado parcialmente o en un eclipse anular: incluso el 1% visible de la superficie solar emite radiación suficiente para dañar de manera permanente los receptores de luz del ojo.

Los síntomas de la retinopatía solar —la lesión ocular causada por la exposición al Sol— pueden no apreciarse en el momento sino horas o incluso días después. Entre ellos se cuentan la visión borrosa, la distorsión visual y la aparición de un punto ciego central (escotoma) que dificulta actividades cotidianas como la lectura. En los casos más graves, la exposición puede provocar un agujero macular que requiere intervención quirúrgica. Mirar aunque sea unos segundos repetidamente sin protección puede acumular daño.

Qué gafas usar

Las únicas gafas aptas para observar el Sol directamente son las certificadas con la norma EN ISO 12312-2:2015, específica para observación solar directa. Esta norma es distinta de la ISO 12312-1 (gafas de sol ordinarias) y es la única válida para este fin. Las gafas deben reducir la radiación visible en un factor mínimo de 30.000 (dejando pasar como máximo el 0,0032 % de la luz) y bloquear eficazmente tanto la radiación ultravioleta como la infrarroja. Además, si se comercializan en la Unión Europea, deben llevar el marcado CE, respaldado por pruebas de laboratorio.

Cómo comprobar si las gafas son seguras

  • El marcado CE debe ser visible, legible e imborrable, y estar respaldado por ensayos de laboratorio, no solo impreso.
  • El etiquetado debe incluir el nombre del fabricante, instrucciones de uso, advertencias y, si procede, fecha de caducidad.
  • Examina físicamente el filtro: no debe presentar rayaduras, zonas más claras, dobleces, perforaciones ni defecto alguno.
  • Busca la inscripción «EN ISO 12312-2:2015» en las gafas, su embalaje o las instrucciones. Si solo indica «ISO 12312-1», no son aptas.
  • Consulta fuentes fiables como planetarios o asociaciones astronómicas para verificar distribuidores recomendados. Aquí y aquí podéis visitar webs fiables para adquirirlas.
  • Pruébalas antes mirándolas a contraluz o frente a una bombilla de incandescencia para detectar defectos.

Cómo usarlas correctamente

  • Póntelas antes de mirar al Sol y quítatelas solo después de apartar la vista.
  • Mira brevemente (unos segundos) y haz pausas entre observaciones.
  • No las uses si están rayadas, rotas, perforadas, dobladas o deterioradas.
  • Supervisa el uso correcto en niños y personas a tu cargo.

Cuándo quitarse las gafas, según el tipo de eclipse

Eclipses totales (2026 y 2027): es seguro quitarse las gafas únicamente durante los minutos de totalidad absoluta, cuando la Luna cubre el 100 % del Sol y se hace de noche. En cuanto aparezca el primer rayo de luz (el “anillo de diamantes”), hay que volver a protegerse de inmediato. Lo más recomendable es mantenerlas puestas en todo momento.

Eclipse anular (2028): NUNCA es seguro mirar sin gafas. Incluso en el momento máximo del eclipse (el “anillo de fuego”), el Sol sigue emitiendo luz solar directa suficiente para dañar la vista. Las gafas deben mantenerse puestas en todo momento.

Filtros y métodos caseros: qué usar

Las gafas de sol comunes, cristales ahumados, radiografías, CDs, películas fotográficas, filtros baratos para prismáticos o telescopios y otros métodos caseros son totalmente desaconsejables. Ninguno bloquea la radiación en el rango y la cantidad necesarios para proteger el ojo. El único método casero relativamente aceptable, aunque con limitaciones ópticas, es el cristal o filtro de soldador de grado alto (12 a 14). Con todo, el método más seguro para cualquier persona sigue siendo la observación mediante proyección.

Observación mediante proyección: el método más seguro

La alternativa más segura, especialmente para niños y grupos, es proyectar la imagen del Sol sobre una superficie, en lugar de mirarlo directamente. Existen varias técnicas:

  • Dos cartulinas con agujero. Se practica un pequeño agujero en una cartulina opaca y se proyecta la luz que pasa por él sobre la segunda cartulina, utilizada a modo de pantalla. El tamaño del agujero y la separación entre cartulinas influyen en la nitidez y la luminosidad de la imagen.
  • Espejo con agujero. Un espejo de mano cubierto con un papel al que se ha recortado un agujero de medio centímetro proyecta una imagen del Sol sobre una pared o techo. Permite que varias personas observen al mismo tiempo.
  • Prismáticos o telescopio (solo para proyección). Producen una imagen más luminosa y nítida, pero exigen precauciones adicionales: hay que dejar enfriar el aparato periódicamente y evitar que nadie mire por el ocular. La pantalla debe colocarse en el suelo, perpendicular al haz de luz.
  • Naturaleza. Las hojas de los árboles actúan como pequeñas cámaras estenopeicas y proyectan en el suelo cientos de imágenes del Sol (o del eclipse) en forma de medias lunas.

Instrumentos ópticos: peligro extremo

Nunca debe mirarse el Sol a través de prismáticos, telescopios o cámaras fotográficas sin un filtro solar profesional colocado en la parte frontal (objetivo) del aparato, nunca detrás del ocular. Esto último es un error frecuente y extremadamente peligroso: la óptica concentra la luz y el calor de tal manera que puede derretir las gafas y quemar el ojo de forma instantánea.