El legado de las artistas trans que pusieron la ciudad de Las Palmas en la vanguardia
Cuando Luis Lorite se embarcó en la creación del Archivo Viejas Glorias, lo hizo bajo el convencimiento de que el legado artístico de las artistas trans y travestis desde 1976 no solo debe ser rescatado, sino celebrado. Todo parte de la búsqueda de testimonios y testigos de lo que fue un día una ciudad abierta al mundo por su puerto, que salía de una dictadura cruel de 40 años y de un colectivo de mujeres que quería probar todas las formas de libertad a través de la canción, la danza y el humor con la generosidad de situar a la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en un circuito cultural de repertorios y propuestas que se estaban dando en las salas y teatros del panorama internacional.
“Este proyecto surge de una vieja gloria, Margaret García”, cuenta a esta redacción el coordinador del archivo. “La conocí haciendo una campaña del Orgullo para el Gobierno de Canarias en el año 2024, donde ella representaba al colectivo trans. Me comentó que había sido artista en una sala de fiestas de Las Palmas hacía cincuenta años y que tenía el sueño de volverse a encontrar con su público, que ella creía que, de tener su misma edad, estaría entonces en centros de mayores”.
El destino quiso que Margaret falleciera en la misma semana que el Instituto de las Mujeres del Ministerio de Igualdad les concedió la financiación para el proyecto, convirtiéndolo, del todo, en un homenaje a su memoria. “Ya no nos hacía falta más confirmación”.
La dimensión artística
Para Lorite, que ha trabajado toda su vida en las artes escénicas, era crucial que este proyecto restituyera a las artistas trans una dimensión a veces secuestrada por la visión que de ellas se tiene como víctimas o supervivientes. Expandir la mirada y ver la aportación que legaron y la calidad de sus espectáculos para atrapar a un público estando más de diez años en cartel.
“Tenía la hipótesis, y la he confirmado, de que eran artistas, creadoras, intérpretes, que luego tuvieron mucho éxito. En la sala Britania, llenaron de domingo a martes durante más de una década, haciendo hasta dos pases y trayendo guaguas de turistas desde el Sur”.
La valentía de ser ellas
Decía el poeta griego Píndaro que ojalá todos los humanos lleguen a ser quienes realmente son. A veces se tarda toda una vida y otras veces no se llega a tiempo. Las viejas glorias tuvieron la valentía de apostarlo todo a la libertad y a ser quienes realmente fueron a un precio a veces muy alto, para ir cien pasos por delante de quienes en público las criticaban y en privado las envidiaban.
“Representaban ese cambio de piel del país entero como nadie, con una mirada curiosa, que va más allá de lo artístico. Representaban qué se podía hacer con esa nueva libertad que estaba estrenando el país. La libertad en potencia después de cuarenta años de castración moral, mental y cultural. Esas mujeres cogieron esa libertad y la dinamitaron”.
Un archivo en construcción, memoria de convivencia
Aunque el trabajo de recopilación de Viejas Glorias, presentado esta semana en Gran Canaria, se ha centrado en el periodo comprendido entre 1976 y 1998, no pretende ser un relato cerrado sino seguir recopilando archivos, fotografías, programas, cartelería y continuando ese diálogo entre público y artistas. “Todas las fotografías que están en el proyecto y que se pueden ver en la página web reflejan a personas que están viviendo en su ciudad, moviéndose entre la gente. Por ejemplo, Sandy, que además de intérprete era costurera, que cosía para el carnaval, y en esa se eliminan los prejuicios”.
Luis Lorite invita a todas aquellas personas que quieran contribuir con material a hacerlo a través del formulario web del archivo. Esta redacción termina la entrevista preguntándole si el arte debe ser transformador: “Es la única razón para hacer arte”, sentencia.