Israel podría haber realizado un uso ilícito de bombas racimo estadounidenses
Israel posiblemente usó de modo ilícito bombas racimo de fabricación estadounidense durante el ataque en zonas donde residían civiles en el sur del Líbano el pasado verano, indicó este lunes el Departamento de Estado.
Así lo anunció el portavoz de este departamento, Sean McCormack, que indicó que este organismo ha enviado un informe preliminar al Congreso sobre este asunto.
Según McCormack, esa utilización viola un “acuerdo de uso” al que llegaron ambos países sobre las citadas armas.
“Hubo probables violaciones”, dijo McCormack, quien agregó que se trata de un descubrimiento “preliminar” y no quiso entrar en detalles al argüir que hay datos clasificados.
Israel ha defendido su derecho a usar bombas racimo y dijo que hace uso de las mismas de acuerdo a la legislación internacional.
En este sentido, indicó que el Gobierno israelí ha actuado de forma “transparente” a la hora de proporcionar información sobre los hechos.
“Esto no es un juicio definitivo...pero nos tomamos nuestras obligaciones legales con seriedad. No dejamos de cumplir con nuestras obligaciones”, dijo McCormack.
Ahora el Congreso estadounidense deberá decidir si abre una investigación sobre los hechos y si se toman medidas contra Israel, agregó el portavoz del Departamento de Estado.
El pasado 26 de septiembre la ONU advirtió de que se necesitarán varios meses para limpiar el sur de Líbano de las bombas de racimo sin estallar que fueron arrojadas por Israel durante los 34 días de su ofensiva militar contra Líbano.
Hasta esa fecha, al menos 19 personas habían muerto y otras 90 resultaron heridas por la explosión de esas bombas. Entre las víctimas hubo un gran número de niños.
El pasado 18 de enero, día en el que un campesino libanés resultó herido por la explosión de una de estas bombas, el número de personas muertas o heridas ascendía a 207, según fuentes policiales libanesas.
La limpieza de las bombas y minas ha sido encomendada a las fuerzas de FINUL, el Ejército libanés y varias ONG, aunque Chris Clark, responsable de las operaciones por parte de la ONU, acusó a Israel de haber entregado a la FINUL mapas “inútiles” sobre las áreas donde fueron lanzadas esas bombas.