El antiguo Psiquiátrico de Tafira renace como centro sociosanitario con 235 plazas
El antiguo Hospital Psiquiátrico de Tafira empieza a cambiar de aspecto. En Hoya del Parrado avanzan las obras que convertirán el histórico conjunto arquitectónico diseñado por Miguel Martín-Fernández de la Torre en el nuevo Centro Sociosanitario Carlota de la Quintana, un complejo que contará con 235 plazas residenciales, además de plazas de atención diurna.
El proyecto, financiado por el Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IAS) del Cabildo de Gran Canaria con 40.217.107,56 euros, plantea una transformación que va más allá de la construcción de un nuevo recurso asistencial. La intervención busca recuperar la configuración original de un conjunto concebido como un espacio de edificios integrados en un parque y, al mismo tiempo, adaptarlo a las necesidades actuales de atención sociosanitaria.
El reto está precisamente en combinar ambos objetivos. Los edificios conservan elementos de gran valor arquitectónico y la actuación pretende recuperar espacios que habían sufrido modificaciones con el paso de los años, eliminando añadidos que alteraban la imagen original del complejo.
Entre las primeras actuaciones se encuentran las demoliciones interiores de los pabellones destinados a los dos hogares funcionales previstos en el proyecto y de la denominada zona de la “Herradura”. También se han eliminado algunos elementos añadidos posteriormente, como las pasarelas aéreas que conectaban los principales pabellones.
Ahora, además de continuar los trabajos de demolición y adecuación de los interiores, las obras han entrado en una nueva fase con las excavaciones para construir las galerías subterráneas de servicios. Estas instalaciones permitirán conectar los distintos edificios y concentrar parte de las infraestructuras necesarias para el funcionamiento del futuro centro.
Un modelo basado en pequeñas unidades
Uno de los cambios más importantes estará en la forma de organizar la atención. El proyecto plantea distribuir a los residentes en pequeñas unidades de convivencia, alejadas de los modelos más masificados y con una mayor relación con los espacios exteriores.
La idea es que estos espacios funcionen como pequeñas comunidades, con cierta autonomía y zonas comunes vinculadas al entorno ajardinado. Los espacios libres de la parcela tendrán también un papel destacado como lugares de encuentro para residentes y familiares.
El objetivo es que el centro no se limite a ofrecer alojamiento y asistencia, sino que facilite que las personas puedan mantener, en la medida de lo posible, sus rutinas y autonomía en un entorno adaptado a sus necesidades.
La actuación permitirá así recuperar para un nuevo uso un conjunto arquitectónico de especial relevancia en Gran Canaria. La intervención combina la conservación de sus principales valores patrimoniales con la creación de un recurso sociosanitario destinado a atender una demanda creciente de plazas y servicios para las personas mayores y dependientes de la isla.
Las obras comenzaron el pasado 26 de junio y actualmente continúan con los trabajos de adecuación de los pabellones y la ejecución de las nuevas infraestructuras que conectarán todo el complejo.
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