Un cero energético paraliza las desaladoras de Lanzarote y La Graciosa y agrava la situación del suministro de agua

Canarias Ahora

3 de octubre de 2026 09:25 h (Hora canaria)

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Las plantas desaladoras de Lanzarote y La Graciosa permanecen paralizadas como consecuencia del cero energético registrado hacia las 05.45 horas de este sábado, lo que ha interrumpido temporalmente la producción de agua potable y puede provocar cortes, bajadas de presión y otras afecciones en distintos puntos de ambas islas.

La empresa pública Aguas de Lanzarote y La Graciosa ha informado de que sus equipos están realizando maniobras en la red de distribución para preservar las reservas disponibles y gestionar los recursos almacenados mientras se recupera la capacidad de producción.

La compañía ha advertido de que, a lo largo de este sábado, pueden producirse suspensiones temporales del suministro de agua, bajadas de presión u otras afecciones en diferentes localidades de Lanzarote y La Graciosa. La recuperación del suministro eléctrico, ya restablecido en Lanzarote, no implica la reanudación inmediata de la producción de agua, ya que las plantas desaladoras deben completar sus procesos de puesta en marcha y estabilización antes de recuperar su capacidad habitual.

La incidencia vuelve a poner el foco en la situación de las infraestructuras hidráulicas de Lanzarote y La Graciosa. Como ya adelantó Canarias Ahora hace unos meses, un informe técnico-administrativo del Consorcio del Agua advertía de una situación “grave, objetiva, continuada y estructural” en el sistema y señalaba, entre otros problemas, la precariedad en la producción de las desaladoras y la falta de margen para responder ante nuevas incidencias.

El documento alertaba de que la EDAM Janubio operaba al 66% de su capacidad por una avería y de las reiteradas paradas de la EDAM Díaz Rijo. En este contexto, el cero energético registrado este sábado ha obligado a detener las plantas desaladoras de Lanzarote y La Graciosa, interrumpiendo temporalmente la producción de agua potable.

En el escenario actual, Aguas de Lanzarote y La Graciosa trabaja para restablecer la producción y normalizar el abastecimiento “lo antes posible”, dando prioridad a la conservación de las reservas disponibles.

La empresa pública también ha señalado que el calendario de suspensiones programadas para este sábado podría no reflejar todas las afecciones que finalmente se produzcan, debido a la evolución de las maniobras que se están llevando a cabo en la red de distribución.

Por este motivo, ha recomendado a la población realizar un uso responsable del agua y evitar consumos no esencialesmientras persista la situación.

Más de 50.000 clientes afectados

El cero energético se inició a las 05.44 horas en la red eléctrica de 66 kV de la subestación de Mácher, en el municipio de Tías, y provocó inicialmente la interrupción del suministro eléctrico a unos 51.703 clientes.

Durante las maniobras de reposición, apenas cuatro minutos después, se produjo una nueva incidencia en las subestaciones de San Bartolomé y Punta Grande, que provocó la pérdida de generación y amplió la afección hasta alcanzar aproximadamente a 73.600 clientes.

La zona de Playa Blanca quedó al margen del cero energético al mantener el suministro eléctrico gracias a su conexión con la isla de Fuerteventura.

Endesa inició las maniobras para recuperar progresivamente el sistema eléctrico y, según fuentes del Cabildo, el suministro en Lanzarote ya ha quedado restablecido por completo.

Ante la incidencia, la Dirección General de Emergencias del Gobierno de Canarias declaró a las 07.15 horas la situación de prealerta del Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA), con el objetivo de realizar un seguimiento de la evolución del cero energético, reforzar la coordinación entre las administraciones y valorar posibles afecciones a servicios esenciales.

Aunque el suministro eléctrico ya se ha recuperado, las consecuencias sobre la producción y distribución de agua pueden prolongarse durante la jornada, hasta que las desaladoras completen su puesta en marcha y recuperen su capacidad habitual.