Perdiendo los tornillos
Déjenme que por una vez y sin que sirva de precedente (un amigo dice “sin que sirva de presidente”) exprese un profundo orgullo macarronésimo no sólo por el Orgullo en sí, sino porque Cabo Verde, unos vecinos con la cuarta parte de población que Canarias, han sido inesperados protagonistas del Mundial de fútbol, ese escaparate de importancias nacionales de las que van quedando. También contribuye a mi orgullo macarronésimo ese amortiguador eléctrico que nos han puesto en La Palma y que va a servir según parece para amortiguar los apagones, aunque yo en principio tal vez ilusionado por ese orgullo macarronésico en el que me encuentro había o hubiese llegado a pensar que la amortiguación eléctrica se refería más bien al recibo de la luz, que vendría o “vendriese” reducido o amortiguado. Y hablando de amortiguadores me comenta un amigo que, dando la vuelta a la isla nuestra, más macarronésica que nadie, en bicicleta, vio en las carreteras una cantidad tan enorme de tornillos de todos los tamaños que le hizo pensar que circulan por La Palma una cantidad tremenda de vehículos a los que les falta un tornillo y mi amigo el ciclista dice que los agentes de tráfico deberían examinar los coches por debajo no sea qué. Al parecer mi amigo ha recogido tantos tornillos que va a poner un museo sobre el tema, con todo tipo de indicaciones sobre los vehículos de los que procede tanta tornillería. Y eso también contribuye a elevar mi orgullo de la Macarronesia, algo dañado últimamente por la margarita del Centro Vulcanológico que los políticos macarronésicos de aquí y macarrónicos del continente y viceversa no acaban de deshojar sin contar la tensión que sufrimos barajando el TMT, el telescopio tan extremadamente grande que me dicen que para instalarlo en El Roque tienen que sacar todos los demás, con lo cual tenemos armada una contienda astrofísica entre los extremadamente grandes y los extremadamente normales. En fin, cosas de la Macarronesia. Que alguien amortigüe todo esto, por favor, si no ¿Para qué sirven los amortiguadores? Y, por cierto, no sean malpensados que a mí no me falta ningún tornillo… en el coche.