San Andrés y Sauces, un pueblo que supo organizarse
Hay episodios de nuestra historia local que merecen ser recuperados porque explican mucho mejor de lo que imaginamos la personalidad y la capacidad de iniciativa de nuestros antepasados. Los años veinte del pasado siglo fueron, en este sentido, especialmente significativos para San Andrés y Sauces.
La expansión del cultivo del plátano planteaba nuevos retos a los agricultores. Vender individualmente la producción significaba afrontar en condiciones de desigualdad la relación con las empresas exportadoras. Algunos cosecheros entendieron que la unión podía cambiar esa situación y comenzaron a organizarse.
En 1927 se constituyó oficialmente el Sindicato de Cosecheros de San Andrés y Sauces, cuyo reglamento había sido aprobado por Real Orden. La Junta Directiva estuvo presidida por Juan Martín González, acompañado entre otros por Severo y Bruno Conde Machín, Domingo Batista, Juan Hernández Medina, Manuel López y López, Antonio Rodríguez y Juan Rodríguez González.
La iniciativa tuvo desde el principio una dimensión práctica. Por acuerdo de la Junta comenzó la construcción de un amplio almacén en Puerto Espíndola, destinado al empaquetado de plátanos; un proyecto del maestro de obra Gabriel Duque. El edificio se convirtió en una pieza fundamental para la comercialización de la producción agrícola.
La dimensión que alcanzó la organización resulta sorprendente. En pocos meses llegó a superar los 400 asociados, y una Junta General celebrada en enero contó con la asistencia de más de 300 cosecheros. Para un municipio de aquella época, constituía una extraordinaria demostración de capacidad de convocatoria y de confianza en el asociacionismo.
La culminación de aquel esfuerzo quedó reflejada también en un acto celebrado en el propio almacén de Puerto Espíndola. Con motivo de la terminación del edificio y el rápido crecimiento del Sindicato se organizó una comida a la que asistieron numerosos asociados, las autoridades locales y distintas personalidades de la vida local: el alcalde, el párroco, el juez y fiscal municipal, el comandante de puesto de la Guardia Civil, médico titular, maestros nacionales, secretarios del Juzgado y de la Comunidad de Regantes y otros representantes de la sociedad saucera. El acto estuvo amenizado por la banda de música.
Aquella imagen resultaba reveladora: el nuevo almacén no era solamente un lugar para empaquetar plátanos; se había convertido en símbolo de una nueva etapa donde los agricultores se habían organizado para defender sus intereses conjuntamente.
Y esa capacidad comenzó a producir resultados. La prensa recoge que la sociedad exportadora Estévez y Bañuls, de París, había contratado a precio fijo durante un año toda la fruta del Sindicato. Sin embargo, durante la visita de su gerente, Antonio Estévez, la empresa elevó considerablemente los precios pactados. Además, realizaba pagos semanales y ofrecía facilidades para abonos y anticipos.
Pero el desarrollo de aquella actividad planteaba también nuevas necesidades. El puerto Espíndola era el punto de salida de aquella producción y sus condiciones de embarque podían verse afectadas por el mal tiempo. Así lo entendió el Ayuntamiento unos años después.
En la sesión ordinaria celebrada el 20 de abril de 1934, el alcalde expuso ante la Corporación la “imperiosa necesidad” de instalar un pescante en el puerto de Espíndola, con el fin de asegurar el embarque de la fruta durante los días de mal tiempo. El acta municipal señalaba que la obra beneficiaría a todos los vecinos, por tratarse de un pueblo eminentemente agrícola, y también a los exportadores de plátanos establecidos en la localidad.
Como el Ayuntamiento no disponía de medios económicos suficientes para afrontar por sí solo los gastos de instalación, se acordó dirigirse a los exportadores y al Sindicato de Cosecheros para solicitar su colaboración mediante una aportación voluntaria vinculada a las operaciones de embarque. La Corporación aceptó por unanimidad la propuesta de la Alcaldía.
Pero aquella generación no se limitó a organizarse para defender sus intereses económicos. Poco después surgió La Obrera, una sociedad impulsada por jóvenes trabajadores con la finalidad de desarrollar actividades culturales y contribuir al bienestar del pueblo. Su primera Junta estuvo presidida por Emiliano Martín Hernández, junto a Manuel Medina Medina, Francisco Lorenzo Rodríguez, Manuel Hernández Herrera y otros jóvenes.
La prensa de entonces establecía una relación muy significativa entre ambas iniciativas: primero los cosecheros se habían unido para defender sus intereses y ahora las juventudes trabajadoras se organizaban para trabajar por la cultura y el bienestar de su pueblo.
San Andrés y Sauces demostró en aquellos años una extraordinaria capacidad de organización colectiva. Los agricultores comprendieron que unidos podían negociar mejor; el Ayuntamiento entendió que para mejorar las condiciones de embarque era necesaria también la colaboración de quienes participaban directamente en la actividad exportadora; y los jóvenes entendieron que la cultura y la convivencia necesitaban espacios de participación y asociación.
Y esa capacidad de unirse para defender intereses comunes, impulsar iniciativas y buscar el progreso colectivo forma parte también de la historia de San Andrés y Sauces y merece ser conocida y reconocida por las generaciones actuales.
Fuentes documentales
- Constitución del Sindicato de Cosecheros. Diario de Avisos, mayo de 1927.
- Inauguración Sindicato Agrícola. Diario de Avisos, 1928.
- Empresa Estévez y Bañuls de París. Diario Avisos, 1928.
- Constitución de la sociedad <
>. Diario de Avisos, 1929. - Propuesta de colocación de pescante en Puerto Espíndola. Acta de la sesión del Ayuntamiento de 20 de abril de 1934. Archivo Municipal.
Fotografías
- Sindicato de Cosecheros Año 1927. Pertenece al archivo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA.
- Interior del almacén del Sindicato Año 1927. En primer plano, a la izquierda, su presidente, Juan Martín González. Pertenece al archivo de Eulogio Hernández y Fernando Fernández. Coloreada con IA.