La cuenta atrás del apagón en La Palma

Santa Cruz de La Palma —

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Cinco motores caducan en 2029. No hay relevo. Endesa avisa: “la isla se quedará a oscuras”. El problema no es nuevo: se sabía desde hace 15 años.

En diciembre de 2029, cinco de los diez motores de la central térmica de Los Guinchos, en La Palma, dejarán de cumplir la normativa ambiental. Son motores diésel instalados en 1972. Endesa, que gestiona la instalación, ha advertido esta semana de lo que eso implica: si no se sustituyen, la isla entera podría quedarse sin suministro eléctrico de forma indefinida.

No es una exageración. En La Palma no hay interconexión con otras islas ni alternativas de respaldo a gran escala. Si la generación falla, todo el sistema cae. Ya ha ocurrido: tres apagones totales —los técnicos los llaman “ceros energéticos”— han paralizado la isla en apenas cinco semanas.

La situación no es nueva. Pero ahora tiene fecha: diciembre de 2029.

Un sistema eléctrico sin red de seguridad

La Palma es una isla volcánica y abrupta, con 85.000 habitantes. Su sistema eléctrico está aislado: toda la energía se genera en una única central térmica, situada en Breña Alta, y no hay cable que la conecte a Tenerife, ni baterías suficientes para almacenar electricidad.

El 92 % de la generación procede de gasóleo. El resto proviene de fuentes renovables, principalmente eólica y fotovoltaica, cuya penetración apenas llega al 8 % en tiempo real. La central de Los Guinchos opera con diez grupos generadores; cinco de ellos tienen más de 50 años.

El sistema funciona en equilibrio inestable. Si uno de los grupos se cae de forma brusca, se produce un efecto dominó: bajada de frecuencia, desincronización y apagón general. El más reciente, el 10 de junio de 2025, dejó sin luz a 50.000 abonados durante tres horas. La mayoría de los hogares de la isla.

¿Por qué no se han sustituido los motores?

Según Endesa, no es por falta de previsión. Aseguran que llevan años solicitando autorización para renovar la central, añadir sistemas de almacenamiento y cerrar los motores obsoletos. Pero los trámites administrativos se han ido retrasando por falta de concurso público, alegaciones ambientales, cambios normativos y —según denuncian— inacción política.

Por su parte, el Gobierno de Canarias ha multado a la empresa en varias ocasiones por los apagones, aunque algunas sanciones fueron anuladas por defectos de forma. El Cabildo Insular exige declarar la emergencia energética, y Red Eléctrica subraya que la causa de los ceros está en la generación, no en la red de transporte.

Una crisis anunciada

El primer “cero” se registró en 2009. Desde entonces, se han producido al menos seis más. En cada caso, las autoridades han anunciado investigaciones, informes técnicos y planes de mejora. Pero los hechos son tozudos: los motores siguen siendo los mismos.

En 2019, La Palma fue seleccionada por la Comisión Europea como “isla piloto” para la transición energética. El proyecto pretendía impulsar las renovables y reducir la dependencia del diésel. Cinco años después, la proporción renovable es inferior a la media del archipiélago y no se ha construido ni un solo sistema de almacenamiento de gran escala.

¿Hay solución?

Sí, pero requiere decisiones políticas, inversión pública y plazos realistas. Hay cinco medidas que los expertos repiten desde hace años:

  1. Sustituir los grupos caducos por motores más modernos y eficientes, capaces de operar con menos emisiones y mayor estabilidad.
  2. Instalar baterías: con solo 40 MWh de capacidad —una inversión estimada de unos 60 millones de euros— se podría cubrir la demanda media de tres horas y mitigar los apagones más graves.
  3. Interconectar La Palma con Tenerife mediante un cable submarino. Este refuerzo ya existe entre otras islas (como Lanzarote–Fuerteventura) y permitiría importar energía en caso de emergencia.
  4. Desarrollar renovables descentralizadas, como el autoconsumo residencial y las comunidades energéticas. El potencial solar en cubiertas ronda los 120 MW, pero apenas se aprovecha un 5 % actualmente.
  5. Apostar por la geotermia, una fuente limpia, estable y continua. La Palma tiene indicios geológicos prometedores para generar energía a partir del calor subterráneo. Diversos estudios sugieren que podría cubrir hasta un tercio de la demanda eléctrica insular. Pero los proyectos siguen atascados en fases preliminares, sin perforaciones exploratorias reales.

Este último punto es crucial. Mientras que la eólica y la solar dependen del tiempo atmosférico, la geotermia ofrece energía constante, día y noche. Si se desarrolla adecuadamente, puede convertirse en el ancla firme del sistema energético palmero, complementando a las renovables variables y liberando a la isla del diésel.

El reloj ya está en marcha

La pregunta no es si habrá un nuevo apagón, sino cuándo. La fragilidad del sistema es estructural y conocida. Si el proceso para sustituir los motores no se inicia antes de 2026, será imposible tener las nuevas unidades listas para diciembre de 2029. Y si no hay generación suficiente en ese momento, La Palma dependerá de la suerte.

Durante años, la isla ha vivido en la confianza de que el sistema, aunque viejo, aguantaría. Pero los motores no entienden de promesas ni de notas de prensa. Solo de mantenimiento, carga térmica y emisiones permitidas. Y esas, dentro de cuatro años, habrán llegado a su límite legal.

La crisis no vendrá por sorpresa. Tiene fecha.