El Hospital Universitario de La Palma, adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, ha realizado este miércoles 21 de enero la 'II Edición de las Charlas Educativas de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca', una acción formativa destinada a pacientes, familiares y sanitarios para abordar factores de riesgo y nutrición en pacientes con enfermedad cardiovascular, informa la Consejería de Sanidad en una nota de prensa. Dirigida a pacientes, familiares y profesionales, destaca, esta acción formativa ha abordado los factores de riesgo, la nutrición en el paciente con enfermedad cardiovascular, así como pautas para reducir el estrés y potenciar el mindfulness.
La actividad, organizada por la Unidad de Rehabilitación Cardíaca del centro hospitalario, ha estado impartida por la cardióloga Cira Lara Kim y la médica rehabilitadora I-Ting Su Yang. Se trata de la segunda edición de estas charlas, que en esta ocasión han incorporado como novedad una ponencia sobre pautas para reducir el estrés y potenciar la técnica del mindfulness en pacientes con enfermedad cardiovascular.
Unidad de Rehabilitación Cardíaca
El Hospital General de La Palma, señala, cuenta desde 2024 con una Unidad de Rehabilitación Cardíaca, integrada en un equipo multidisciplinar liderado por los servicios de Cardiología y Rehabilitación. Su objetivo es favorecer la recuperación funcional del paciente, reducir la morbilidad, prevenir el reinfarto y las arritmias malignas, y mejorar la calidad de vida.
En este tiempo, añade, la unidad ha atendido a 37 pacientes con cardiopatía isquémica de bajo y moderado riesgo y la previsión es incorporar progresivamente otras patologías cardíacas y respiratorias a este programa, que requiere de la implicación y coordinación estrecha de los servicios de Rehabilitación, Cardiología, Neumología y Medicina Intensiva. Desde este último departamento se realiza además la captación de algunos de los pacientes que se beneficiarán del programa.
El equipo, detalla, está compuesto por un rehabilitador, un cardiólogo, un neumólogo, profesionales de Enfermería, fisioterapeutas, un psicólogo y un técnico en cuidados auxiliares de Enfermería. El programa lo componen el ejercicio físico supervisado, la educación sanitaria, el control de los factores de riesgo y el apoyo psicológico.
Desde el inicio del programa en el Hospital Universitario de La Palma, indica, los pacientes han asistido “con éxito a la Fase II del entrenamiento físico, previo control cardiológico y valoración por el médico rehabilitador, con parámetros de seguridad, realizando ejercicios supervisados por médicos, enfermeras y fisioterapeutas”.
Recientemente se ha incorporado al equipo un psicólogo para “abordar el impacto emocional de la enfermedad, facilitando herramientas para una mejor adaptación, así como el aprendizaje de técnicas de autocontrol y de relajación, modificación de conductas y factores de riesgo, que contribuyen a la mejora del estado de salud y la calidad de vida del paciente”.
Beneficios para el paciente
Los Programas de Rehabilitación Cardíaca (PRC), explica, son un conjunto de actividades terapéuticas, que aseguren al paciente cardiópata unas condiciones físicas, psicológicas y sociales óptimas, destinado a mejorar la salud cardiovascular, reducir el riesgo de nuevos eventos y mejorar su calidad de vida permitiéndole ocupar por sus propios medios un lugar en la sociedad, llevando una vida activa y productiva y se compone de sistemas de actuación multifactorial y multidisciplinar.
Estos programas “han demostrado ampliamente su eficacia: mejoran la calidad de vida del paciente y el pronóstico gracias a un aumento de la supervivencia cardiovascular, una disminución de reingresos hospitalarios y de recurrencia del infarto de miocardio, así como un mejor control de los factores de riesgo cardiovascular”.
Los objetivos a corto plazo de estos programas son “dar estabilidad clínica y limitar los efectos fisiológicos y psicológicos de la enfermedad, así como obtener una mejoría global de la calidad de vida del paciente. Además, con esta acción se pretende, a largo plazo, reducir futuros eventos coronarios, retrasar la progresión y la enfermedad arteriosclerótica, mejorar la prevención secundaria, realizar un control de los factores de riesgo, reducir deterioro clínico y la morbimortalidad, impulsar la reinserción laboral precoz”.
Asimismo, se actúa para mejorar “el autocontrol, el bienestar psicológico y la capacidad funcional de los pacientes, ya que los estados emocionales negativos, los factores de la personalidad, la posición socioeconómica y el escaso apoyo social predicen un aumento de la incidencia de enfermedad cardiovascular, así como un mayor riesgo de ocurrencia en pacientes cardíacos. Igualmente, los factores psicosociales como el estrés, la ansiedad y la depresión pueden ser modificables mediante intervención estando demostrada la relación entre factores psicosociales y cardiopatías”.