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La ‘banana’ se pone en cabeza

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Esta vez ese es el titular elegido, y nada tiene que ver, ya lo adelanto, con las fake news o los bulos: se trata de la realidad servida estos días, palpable, la que incluso, y ¡mira que ha costado terminar reconociéndolo!, acepta la propia Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos (OPP) de Canarias (Asprocan), entidad aún presidida por José Carlos Rendón, por obra y gracia de la palmera Europlátano, tan cercana a CC (¿y otros?), y de las dos OPP residentes (de las seis existentes en el plátano) en la isla hermana de Gran Canaria. Esas tres OPP han permitido que Rendón siga al mando de la patronal, por decirlo de manera sencilla y veloz.

Asprocan estuvo un tiempo empeñada en lograr que los poquísimos periodistas que en Canarias se interesan a fondo por la situación del cultivo del plátano y todo lo demás que este representa no pudieran aportar análisis y publicar datos estadísticos e informaciones no legitimados previamente por sus doctores o quizá comisarios.

Así siempre ha sido hasta que, como ahora se ha visto en el caso que nos ocupa, la verdad, por ser la realidad demostrable a través de varias fuentes, y alguna de ellas oficial, ha fastidiado el invento. La fórmula siempre había sido (y es, mientras no se demuestre lo contrario) castigar al periodismo no alineado y premiar o comprar a los medios o cabeceras que sí aceptaban estarlo. Malos tiempos, los actuales, para resistir de la mano del criterio.

Esa estrategia, hay que reconocerlo, les ha servido en las islas, donde no escasean los estómagos agradecidos, pero luego está que a una organización privada que sobrevive en gran parte gracias a las ayudas públicas cuantiosas que reciben sus asociados de la Unión Europea (UE), 141 millones de euros al año, esa maldad, los intentos de pervertir la realidad, no se le puede permitir. Nunca jamás.

Por fortuna, internet hoy en día lo pone más fácil y, aunque pocos, quedan medios valientes, o que se lo pueden permitir, que siguen pensando que solo merece la pena seguir en esta bendita profesión si esto se hace asumiendo los criterios del periodismo. Y es justo lo que ha pasado con el que aquí firma.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda, sino centrémonos en lo que esta vez nos cita aquí, que no es cosa banal ni nada preocupante; más bien inquietante, por nueva o casi nueva y por la dificultad que entraña a corto y medio plazo: ¿se está configurando un nuevo régimen en el negocio del plátano-banana en España o lo que ya ha ocurrido por dos veces es mera o pura coyuntura? Ojalá sea esto último, que es la mejor opción para los ya menos de siete mil plataneros que en Canarias aún pelean por sostener esta actividad productiva clave en el sector primario local.

Vamos al grano. El ejercicio de 2025 fue especial para el plátano de Canarias por muchas cosas, esto seguro, pero de manera significativa o singular por al menos una: Asprocan reconocía apoyándose en datos de la agencia Kantar que ese año se había cerrado con una cuota de mercado del 49% para el plátano en el resto de España (Península, Baleares y Ceuta y Melilla).

Sí, es un poco menos de la mitad, con lo que la propia Asprocan, por primera vez y a su peculiar manera, había sido capaz de plantear el dominio de la banana sobre el plátano de Canarias en el territorio nacional, donde los productores de las islas venden prácticamente toda la fruta que nace en el archipiélago. Sin duda, ha sido un duro golpe que se justifica, según ellos, por el tremendo descenso de la producción canaria en 2025, con 375 millones de kilos totales ofertados. Esa fue la razón principal, según Asprocan. Pero ¿puede haber algo más?

Antes de aportar algunas señales de interés que puedan acercarnos a una respuesta más fiable por completa a ese interrogante, vayamos a lo mismo, al ya dominio de la banana en el mercado español, pero esta vez sostenido por los datos, también de la agencia Kantar, en los primeros cinco meses de 2026. Segunda mala noticia del mismo tenor.

No es cuestión idéntica, vale (antes un año y ahora cinco meses), pero aceptemos que la dinámica se mantiene incluso con registros que son peores. Si el año 2025 se cerró con el 49% de la cuota de mercado en España (se entiende que es en el resto de España porque la banana no compite con el plátano en Canarias en las islas debido a barreras fitosanitarias), el periodo de enero a mayo de 2026 da un susto algo mayor: hasta mayo de este año, la cuota de mercado del plátano se reduce hasta el 47%, por el 53% de la banana. ¡Ay…!

Asprocan sale al paso y eso lo anuncia con la boca chica, con una publicación en redes sociales que es enana y que no entra a explicar nada. Bueno, algo sí, que la culpa del descenso de la producción en lo que va de 2025, de apenas 11 millones de kilos, tiene que ver con la prohibición por parte de la UE del uso de algunos fitosanitarios, lo que reduce la productividad por el impacto de plagas, menos controlables, y de otros problemas de sanidad vegetal. O sea, que el origen, otra vez más, es externo, ajeno a Canarias, a Asprocan y a los plataneros locales, y, como casi siempre, nada hemos podido hacer. Suena a la misma cantinela de siempre.

Lo que está ocurriendo en 2025 y parte de 2026 claro que tiene su explicación y además ha coincidido con unas declaraciones disparatadas del presidente de Asprocan en un foro agrario celebrado en Santa Cruz de Tenerife. En esa cita, José Carlos Rendón habló del objetivo de producir 600 millones de kilos de plátanos al año. No dijo 420 millones, 450; no, eligió la cifra de 600, una cantidad muy lejana del umbral de 2025, el de los 375 millones de kilos.

Hemos pasado de esa elucubración casi oficial a la realidad que hoy pisamos, olfateamos, a una situación en la que queda por ver si lo ocurrido es solo una coyuntura en la que el plátano ha perdido mucha producción en relación con la referencia de los 420 millones anuales.

La producción platanera local, apuntan algunos conocedores del cultivo y del sector, también se ha retraído por fenómenos vinculados a las condiciones meteorológicas más adversas para el cultivo, de manera central la caída de las temperaturas y la existencia de un otoño e invierno muy fríos. Aquí tenemos una razón destacada, pero puede haber otras, sin descartar la dicha por Asprocan en el Facebook: disminución de la productividad por otros factores, abandono de fincas por escasa rentabilidad u otras razones y, ya en el plano de la demanda, la posible mayor inclinación del consumidor final por un género más barato; o sea, por la banana, casi siempre un euro por kilo de promedio más económica que el plátano de Canarias.

Hasta ahora, solo hemos mencionado los datos servidos por Kantar para hablar del reparto de la cuota de mercado en 2025 y hasta mayo de 2026, pero no son los únicos, aunque sí los preferidos por Asprocan, principalmente porque se ajustan mejor a su discurso.

Si la cuota de mercado se estudia utilizando otra lupa, en este caso las estadísticas oficiales de la Dirección General de Aduanas, organismo público dependiente del Gobierno central, la conclusión se puede decir que es la misma en lo esencial: la banana ya adelantó al plátano y se ha colocado en cabeza en el mercado de esta fruta en España. Pero, ¡ojo!, con una notable diferencia: la cuota de mercado ganada por la banana puede ser incluso mayor, pues para el periodo de análisis más reciente, el primer trimestre de 2026 (los registros más recientes para esta nueva fuente), la oferta disponible de banana en la Península y Baleares osciló de enero a marzo entre el 51 y el 61%. ¡Uy…!

¿Cuáles son las medidas para volver a ser primeros o para aspirar a dominar el mercado del plátano en España? Creo que lo ideal sería que lo explicara la propia Asprocan, que también se creó para esto. Sus asociados, representados de forma indirecta en la entidad a través de las seis OPP, así lo deben reclamar, pero ya les adelanto que conseguirlo no será fácil; tampoco dar con las claves y las soluciones, que son complejas, como la vida misma, y se tendrán que articular desde varios frentes: la oferta, la demanda, el mercado y la política; esto es, las administraciones públicas.

¿Cómo han ido cambiando o se ha dejado que cambien las cosas, y además en la peor coyuntura negociadora del futuro? No se olviden, por cierto, y no es por aguar más la fiesta, que el marco actual de apoyo público de la UE, el del septenio 2021-27, cambiará para 2028-34 y lo que por ahora se plantea a casi nadie le gusta: no se mantiene el régimen vigente del programa Posei, tal cual hoy existe, y tampoco nada se ha garantizado sobre la reiterada petición de ajustar al alza las ayudas directas actuales para poder compensar equilibradamente el notable incremento de los costes de producción.

Hay partido para rato y, por ahora, no está ni empatado. Saquen a los buenos a jugar, que esto será tan duro como ganar el Mundial.