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La canción que recuerda a una mujer trans canaria

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La plaza de Los Remedios está iluminada con cables de bombillos y adornada con banderines verdes y blancos que se mueven con el viento, al compás de quienes están debajo bailando al ritmo de la salsa y el merengue. Tengo nueve años y vivo casi al final de un callejón que conduce a la plaza de Buenavista del Norte. Esta verbena, la de la víspera de la Virgen de Los Remedios, es una de las fiestas más esperadas en mi pueblo. Todo el mundo está en torno al kiosco de la plaza y sobre este actúa la orquesta invitada. “La siguiente canción es un clásico que ya conocerán. Un tema que nos recuerda la importancia de aceptar a todos tal y como son”, comenta el cantante por el micrófono antes de que la orquesta arrancara con El gran varón. Cuando llega a la parte de la letra que dice “Cambió la forma de caminar, usaba faldas, lápiz labial y un carterón”, no puedo evitar acordarme de aquella señora que se ponía junto a la carretera que lleva a la punta de Teno y que mis padres siempre saludaban deteniendo el coche para alegar un fisco con ella. Falleció hace poco pero fuimos al cine municipal a ver un documental que le hicieron. Tenemos el DVD en casa, guardado en una gaveta, pero a mi me gusta sacarlo para ver en la carátula sus manos adornadas con muchos anillos brillantes y las uñas pintadas. Rosario Miranda, ese es el título.

Efectivamente, El gran varón es uno de los clásicos más conocidos del género de la salsa gracias a Willie Colón, aunque poca gente sabe que la letra es original del panameño Omar Alfanno. La canción, escrita en 1986, está dedicada a Simón, una mujer trans que se atreve a desafiar las normas de su entorno y vivir como quiere, expresando su género conforme a su identidad aunque esto le supuso conflictos familiares y morir en soledad. Por este motivo, la canción fue muy adelantada a su época, especialmente teniendo en cuenta el contexto cultural de países latinoamericanos donde la discriminación a la comunidad LGBTI+ era —y sigue siendo— preocupante. En Canarias esta canción se instauró en nuestra idiosincrasia por las orquestas que adoptaron aquellos repertorios del otro lado del Atlántico para amenizar verbenas y eventos musicales donde la salsa no puede faltar. Pero, ¿existen canciones creadas en nuestro archipiélago que estén dedicadas a mujeres trans canarias?

Tuvieron que pasar casi unos veinte años desde esas verbenas en mi pueblo hasta que resolví esta pregunta. Cuando participaba como miembro del equipo de la Estrategia de Memoria Histórica LGBTI+ del Gobierno de Canarias descubrimos que el cantante tinerfeño Caco Senante también había escrito una canción dedicada a una mujer trans, ¡antes que El gran varón! El tema, titulado Gilda por su protagonista, forma parte de su famoso disco Mojo Picón que salió a la luz en 1982. Sin embargo, y pese a ser otro tremendo salsón, Gilda es una canción bastante desconocida y apenas tenida en cuenta como parte del acervo cultural y musical que existe en Canarias dedicado a personas disidentes de la norma por su orientación o identidad de género. 

Por otro lado, hablando recientemente con Carla Antonelli por teléfono, también me enteré que ella protagonizó en 2009 el videoclip de Imperfecta mujer, un tema pop-rock del cantante catalán Víctor Naranjo y que se convirtió en lema de la Marcha del Orgullo de ese año. Un tiempo después, en 2014, el compositor español Hachè Costa creó la banda sonora instrumental para El viaje de Carla, documental dedicado a la vida de Antonelli, con temas como Preludio y Carla. En esta misma cinta se incorporaron algunas canciones de Alicia Ramos, cantautora tinerfeña y mujer trans, pero que no hablaban específicamente de ella. Aunque estas canciones no fueron creadas en Canarias, creo que hay que tenerlas en cuenta por estar vinculadas con Carla Antonelli, una mujer de la misma época que Gilda, la que frecuentaba el Puente Serrador en la capital tinerfeña como versa el tema ochentero de Senante. Y, ¿ya está? ¿Se acabaron las referencias? Lo cierto es que no. 

Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir al estreno del disco MundOrigen de la compositora y cantante buenavistera Aborá Cel. El acto tuvo lugar en el Teatro Leal de La Laguna y fue una noche repleta de emociones e historias acompañadas con buena música de la mano de la artista y todo su equipo. Y cuál fue mi sorpresa al escuchar que uno de los temas que componen el disco, titulado Nadie me dijo tu nombre, está dedicado a Rosario Miranda: aquella mujer trans que también era buenavistera, como Aborá, como yo.

“La conozco desde que era niña, como vecina de Buenavista”, me dice Aborá Cel en una entrevista que le realicé con posterioridad al estreno del disco. “Recuerdo mucho verla sentada a orillas de la carretera de Teno. O en la plaza del pueblo. Me llamaban mucho la atención sus pulseras y collares. Me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho su nombre, no recuerdo que nadie la llamara Rosario. No supe su nombre hasta que ya me fui a estudiar fuera”. Y es que, tal y como comenta la cantante, muy pocas personas del entorno respetaron su deseo de ser llamada así, tal y como quedó como testimonio oral en el documental que dirigió David Baute aunque en esta misma cinta todos los informantes y entrevistados se dirigen a Rosario usando el género masculino o utilizando el nombre que le pusieron al nacer. Cuando le pregunto a Aborá Cel qué le motivó a componer esta canción me responde que fue su recuerdo:

—Cada vez que iba a Teno Bajo y observaba de camino el mural que hay de ella, o el lugar donde se sentaba me decía a mí misma “algún día haré una canción sobre ella”. Me llamaba la atención que muchas veces estaba sola. Y todo el mundo la llamaba de otra manera. Cuando era niña llegué a pensar que no estaba bien, pero con el tiempo comprendí que los que estaban equivocados eran los demás, que ella sólo quería ser feliz. Fue una mujer muy valiente que hay que recordar siempre. Una heroína y un referente para muchas personas.

Eres una artista muy comprometida con temas sociales, especialmente vinculados a Canarias, ¿qué otros asuntos te interesan y se reflejaron en MundOrigen?

MundOrigen para mí es como un puente que permite que historias pequeñas en origen trasciendan al mundo. Historias que nos rodean que necesitan ser contadas, como la de Rosario Miranda. Entre otras como Garajado, una historia real de un refugiado político que sobrevive durante años escondido en la costa de Los Silos y Buenavista del Norte gracias a que su propio pueblo lo protege. Un relato que pone en valor ese sentimiento comunitario de un territorio que no podemos perder además de ser nuestra historia, y no podemos olvidarla para no volver a repetir los mismos errores. Esta información la conocí gracias a la novela Garajado de Ernesto Rodríguez Abad. También me interesan otras historias olvidadas como la que recoge Mujeres de Sal, que habla de las grandes invisibilizadas: las mujeres que se quedaron en las islas mientras sus maridos emigraron a Cuba en los principios del siglo XX. Algunos de ellos dejaron su vida en el mar pero otros decidieron no regresar. La canción se desarrolla entre una folía y un son cubano, reflejando el vínculo cultural e histórico entre estas dos orillas. Es una canción dedicada a esas mujeres valientes que a pesar de vivir en un contexto histórico de desigualdad y dependencia, sacaban solas a sus familias adelante.

¿Cómo nace este disco?

—Todo comienza con Nos dejaste tu mirada en el mar, que llegó en un momento en el que no me había planteado ser compositora. Fue la pérdida de mi tía Nieves la que me animó a escribir una canción sobre ella para que de algún modo estuviera más cerca. Y ya una vez que empiezas a componer creo que empiezas a observar diferente, todo lo que te importa y quieres mostrar al mundo lo vas convirtiendo en canción.

¿Alguna vez recibiste comentarios negativos sobre este enfoque de tu trabajo tan politizado?

—Es curioso, nunca me lo habían preguntado. Pues sí, me pasó alguna vez. Justo fuimos a tocar a Lanzarote a la Cueva de Los Verdes con el formato femenino Aborá Femme y cuando promocionamos el concierto diciendo que una de las temáticas que tocábamos era la promoción de la igualdad y la lucha contra la violencia de género un grupo de Facebook publicó nuestro cartel con mensajes en contra de nuestro discurso. Pero creo que al final lo que consiguieron fue darnos difusión y que más gente nos fuera a ver al concierto.

¿Qué otros proyectos tienes en el horizonte?

—Este año siento que estoy “servida”. Estoy en un momento en el que quiero disfrutar de lo que ya tengo. Llevo muchos años creando y formando proyectos nuevos y ahora lo que me apetece es disfrutarlos al máximo. En septiembre me voy a Costa Rica a representar las creaciones que tengo con Ernesto Rodríguez Abad, espectáculos músico-literario como La Orilla Dorada y Jardín de Invierno, además de promocionar el disco de MundOrigen. Realizaremos una gira durante varias semanas y estoy muy ilusionada.

Aborá y yo quedamos en vernos próximamente. Tal vez para conocernos un fisquito más, para hablar de nuestro pueblo, para compartir anécdotas de nuestras vidas en aquella puntita al oeste de la isla. Por un instante, cierro los ojos y vuelvo a estar en la plaza de Los Remedios bajo los banderines verdes y blancos, bailando con mis familiares en medio de la verbena. El merengue se detiene repentinamente y todo el mundo se queda extrañado. Comienza a sonar Nadie me dijo tu nombre, que la está cantando Aborá Cel y toda su orquesta. La gente escucha atentamente su letra y su mensaje sin bailar. La única que lo hace es Rosario Miranda, que mueve sus pulseras y collares contenta de tener una canción que la recuerda.