Rajoy niega que destruyera pruebas de la caja B del PP y asegura ante el tribunal que no recuerda mensajes con Bárcenas
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha negado este jueves, ante el tribunal de Kitchen, cualquier relación con una operación ilegal de espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas con la intención de sustraer las pruebas que guardara sobre la financiacion ilegal del partido. Rajoy ha ido más allá y ha negado que aquella maniobra parapolicial, con cargo a los fondos reservados, fuera una operación ilegal por la que su ministro del Interior se enfrenta a una petición de la Fiscalía de 15 años de cárcel. El antiguo jefe del Ejecutivo, que comparecía como testigo, con obligacion de decir verdad, ha dicho también que no recordaba uno solo de los mensajes que se intercambió con Bárcenas en aquella época, en pleno estallido del caso de la caja B del PP.
Rajoy se ha excusado en que los mensajes de Bárcenas no los enviaba él y que, por tanto, no los recordaba. Solo ha admitido saber de uno de ellos, aquel el que él mismo le pedía ser “fuerte” ante las imputaciones que pesaban sobre el guardián del secreto de la caja B del partido que Rajoy presidía. “De ese me he acordado porque a lo largo de 15 años se ha publicado casi todos los días, así que supongo que sí”, ha dicho sobre la existencia del mensaje.
Cuando Rajoy excusaba su desmemoria en el hecho de que era Bárcenas quien enviaba los mensajes, la abogada del PSOE, Gloria Pascual, le ha exhibido una llamada perdida que él hizo al tesorero el 6 de marzo de 2013, antes de que entrara en prisión. La presidenta del tribunal ha declarado improcedente la pregunta, como ha ocurrido en numerosas ocasiones durante el interrogatorio, y Rajoy no ha llegado a contestar.
Cuando se le ha preguntado por el SMS en el que Rajoy trasladó a Bárcenas “hacemos lo que podemos”, el testigo ha contestado: “No tengo ni idea”. Los mensajes se produjeron dos meses después de que se descubriera la cuenta de Bárcenas con 48 millones de euros en Suiza. Sin embargo, Rajoy había declarado un poco antes que su “relación” con el tesorero cambió cuando se produjo ese descubrimiento.
La acusación popular del PSOE ha abierto el interrogatorio a Rajoy por constituir la parte que pidió su comparecencia en el juicio. Rajoy ha comenzado respondiendo a varias preguntas con un escueto “no”, como cuando se le requirió por su posible conocimiento de la operación Kitchen. Al ser preguntado sobre los apelativos como 'El Asturiano' o 'El Barbas' que utilizaban Villarejo y otros miembros de la brigada política para referirse a él, a su conocimiento de la operación y las peticiones que querían trasladarle, Rajoy ha dicho: “Yo me llamo Mariano Rajoy, como todo el mundo sabe, y luego cada uno me llama como quiere. Por lo tanto, pregúntele a ellos”
Más adelante, Rajoy se ha explayado al respecto: “No hubo ninguna operación política. Luego conocimos que había una operación policial cuyo objetivo era coger el dinero del señor Bárcenas y averiguar quiénes eran sus testaferros. Ni el ministro ni el presidente del gobierno están en las operaciones policiales. Estoy convencido de que esa operación policial se adecuó a la legalidad”.
Rajoy se ha enfrentado a todas las evidencias obtenidas durante la instrucción y el juicio de que la operación Kitchen no tenía nada que ver con la investigación contra Bárcenas en la Audiencia Nacional. Respecto al uso de fondos reservados, Rajoy ha apelado a sus dos años como ministro del Interior para asegurar, en contra de lo que dice la Ley, que el titular de la cartera no tiene ninguna responsabilidad sobre los fondos reservados. También ha dicho que el secretario de Estado de Seguridad no conoce el detalle de su uso. Francisco Martínez, que ocupó ese cargo durante el mandato de Rajoy, también se enfrenta a una petición de 15 años de cárcel.
La Fiscalía Anticorrupción no ha formulado una sola pregunta a Rajoy. César Rivas ha llegado incluso a interceder por los intereses del testigo al interrumpir una pregunta de la abogada del PSOE por considerarla improcedente.
Mariano Rajoy también ha negado ordenar al abogado Javier Iglesias hacer tres ofertas diferentes a Bárcenas, antes de ingresar en prisión y ya dentro, para que no tirara de la manta en el caso de la caja B. En contra de lo declarado en el pasado por Iglesias, que dice que conoce a Rajoy pero niega esos ofrecimientos, el expresidente del PP y del Gobierno ha dicho que vió a Iglesias en Génova “dos o tres veces” porque era el abogado del extesorero del partido Álvaro Lapuerta. Durante la instrucción, el juez Manuel García Castellón nunca citó a Rajoy a declarar, ni siquiera como testigo.
Cospedal no recuerda que mandó parar “la libretita” de Bárcenas
La desmemoria ha inundado igualmente la declaración de María Dolores de Cospedal, que ha comparecido a continuación. Hasta tal punto que las grabaciones que obran en la causa no son recordadas por la exsecretaria general del PP, quien llegó a estar imputada. Cospedal ha dicho que no recuerda haber hablado nunca por teléfono con Villarejo pese a que una de sus llamadas es recogida en una grabación del comisario, incorporada a la causa, en la que ella dice, en relación a los papeles de Bárcenas: “Eso de la libretita sería mejor poderlo parar”.
La citada converación se produjo en el verano de 2013. Cospedal ha dicho que tampoco recuerda haber prometido a Villarejo que hablaría en 2017, cuatro años después, con el ministro de Economia y con el fiscal general, cuando ella era ministra de Defensa, para intentar solucionar los problemas judiciales y con el Sepblac (Servición de Prevención del Blanqueo de Capitales del Banco de España), que ya entonces se cernían sobre el comisario. Esa grabación esta incorporada igualmente a la causa, si bien ni el juez García Castellón, ni su sucesor, Antonio Piña, decidieron valorarla como le había pedido Asuntos Internos.
La ceremonia de la confusión en la declaración de Cospedal ha arrancado ya al principio. Cospedal ha dicho que cuando conoció al comisario este era un policía “en excedencia con empresas y recién condecorado por el ministro [socialista] del Interior”. Se refiere a una medalla roja que no puede ser concedida a policías en excedencia. Además, Villarejo había vuelto de su excedencia a la Policía en 1993, un total de 16 años antes del encuentro en el que ambos se conocen en el despacho de Cospedal en la sede nacional del PP en la calle Génova.
De la grabación que no ha podido escapar Cospedal ha sido de la que recoge esa primera entrevista con Villarejo en 2009. Ha reconocido que se lo presentó su marido porque el comisario quería conocerla y que ella accedió. “Si una persona pedía verme, y era una persona normal y corriente, que no tuviera ningún problema de ninguna parte... yo recibía a mucha gente y era una persona [Villarejo] que, según decía él, tenía unas magníficas relaciones con toda la prensa. Y yo creo que todos los periodistas hablaban con él”, se le ha ocurrido a Cospedal.
La exsecretaria general del PP ha desarrollado su interés por Villarejo: “Estábamos siendo observados, espiados, seguidos por alguien que tenía que ver con el Ministerio del interior”. En aquella época, Cospedal consiguió organizar un gran revuelo con la tesis del espionaje por parte del Gobierno socialista de la sede del PP, una acusación de la que nunca hubo evidencias. El otro interés por Villarejo eran las filtraciones a la prensa que afectaban a su “amiga” Rita Barberá. Ha llegado a decir que era su “obligación” recibir al comisario, preocupada como estaba por las “filtraciones” sobre el PP.
Cospedal ha incurrido en otras contradicciones. Ha reconocido una de ellas. En fase de instrucción hablo de cuatro reuniones con Villarejo que han pasado a ser “ocho o nueve”. En ninguna de ellas, ha asegurado, le realizó encargos, pese a que en la de 2009 en su despacho, se oye a su marido y a ella proponerle “trabajos puntuales”. “Le hice preguntas, pero no encargos, que son cosas distintas”, ha afirmado.
Mención aparte merece su relación con uno de los acusados, el comisario Andrés Gómez Gordo. Cospedal ha dicho que le conoce porque fue jefe de seguridad de la Presidencia de Castilla-La Mancha entre 2013 y 2015. Esta afirmación es comprometedora en varios aspectos. En primer lugar porque ese no era el puesto por el que se contrató a Gómez Gordo. Según consta en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha, Gómez Gordo ejerció como “Director General de Documentación y Análisis”.
Por otra parte, que Gómez Gordo estuviera a las órdenes directas de Cospedal en 2013 significa que comenzó a participar en la Operación Kitchen mientras trabajaba como funcionario de la administración de Castilla-La Mancha. Posteriormente regresó a la Policía y fue condecorado con una medalla pensionada.
La declaración de Cospedal ha estado marcada por una condicion anómala, la de testigo que estuvo imputada. Por ello, la presidenta del tribunal la ha advertido de que podía volver otro día con abogado –incomprensiblemente no se le había informado de ello– y que, si se quedaba, ella intercedería ante las preguntas que buscaran incriminarla. Cospedal ha decidido continuar sin abogado. De su doble condición este jueves es responsable Manuel Garcia Castellón, quien imputó dos meses a Cospedal, para luego archivar la causa contra ella pese a las evidencias que se han puesto de manifiesto hoy, cinco años despues, durante su declaración.
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