Iconoclastia
De Dubai a Móstoles
Iconoclastia
El fin de semana pasado una concejala del Partido Popular en un pueblo valenciano se acercó a Aragón para insultar a Pedro Sánchez en un mitin. Esta concejala sigue en su puesto respaldada por la cúpula del PP. Es fácil imaginarse qué dirían Feijóo y sus secuaces si una concejal del PSOE lo llamara hijo de puta en un mitin suyo en cualquier rincón de España.
El PSOE ha pedido la dimisión o cese de esta animalita maleducada que luego no se disculpó ante Sánchez y los socialistas sino solo ante su propio partido (para que no la echaran) con la excusa baladí de que todo fue espontáneo, que cogió su coche para hacerse tantos kilómetros y cruzar de comunidad autónoma para ir a la peluquería porque en su pueblo no abría los domingos y que ya que estaba allí de paso se acercó al acto del presidente de España para insultarle de manera muy soez y grosera. Lo habitual y ordinario (en su doble acepción) que le pasa a cualquier concejal de pueblo cada fin de semana.
No creo que haya ningún tonto que se crea su versión. Lógicamente el PP no tiene fuerza moral para solicitar a esta histérica edil pueblerina que deje el cargo porque entonces antes tendría que pedirle a Ayuso que haga lo mismo por llamar hijo de puta al presidente de España en el Congreso de los Diputados ante el asombro de Ángel Víctor Torres, que estaba en la bancada de atrás. Pedro Sánchez no solo ha demostrado con creces que es un resiliente sino también un político harto audaz al que nadie daba un duro por él, incluso en su propio partido, que ya lo defenestró una vez y luego renació como un ave fénix.
La ilusa e ingenua oposición, que tiene menos vista que un galeno malo como carne pescuezo, no le daba de vida política más de un mes y está a un paso de convertirse en el segundo presidente más longevo de la democracia después de Felipe González y ganando a Aznar, Zapatero, Suárez y Calvo Sotelo. Menudo ojo clínico tienen PP y Vox. Confunden la realidad con sus deseos más primarios.
El presidente manifestó esta semana en una convención internacional en Dubai que el Gobierno de España no permitirá el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años por los múltiples peligros que conlleva y que todos conocemos.
El anuncio es inteligente y oportuno para Sánchez porque divide a la derecha entre los que en este asunto están de acuerdo con él y los que están de acuerdo pero muestran en público su disconformidad por obediencia ciega a la cúpula y para tratar de debilitar aún más al Gobierno de España. Los clásicos patriotas de hojalata.
De hecho, después de que varios dirigentes populares descalificaran al presidente de España, el propio Feijóo reconoció que él había propuesto esa medida hace unos meses, con lo que sin querer (o queriendo, nunca se sabe con este hombre) dejó con el culo al aire a sus subordinados más pelotas. Incluso el jefe de la oposición reclamó el copyright, aunque dicho de esa forma tan peculiar y graciosa en un inglés macarrónico, con el mismo genuino estilo de M Rajoy.
Los empresarios tecno-oligarcas estadounidenses se han cabreado mucho con Sánchez, lo que demuestra que el presidente ha dado en el clavo. Estos milmillonarios quieren mandar en el mundo sin haberse presentado nunca a unas elecciones.
El dueño de X ha llamado tirano y traidor al presidente de España como si Sánchez tuviese que estar a la orden de un tiparraco que le financió la campaña electoral a Donald Trump y tuvo la desvergüenza de hacer el saludo fascista en uno de sus mítines. Un ricachón maleducado y fascista llamando fascista a un socialista. Alucinante y surrealista.
La derecha más despistada y los patriotas de hojalata arremetieron contra Sánchez sin piedad pero sin reparar no solo en que Feijóo era partidario de la misma idea sino que no es exclusiva de España ya que nuestros vecinos franceses y portugueses, entre otros, ya la han planteado antes, y eso que sus presidentes son de derechas. O sea, que la medida anunciada por Sánchez no es social comunista sino transversal.
Australia, en nuestras antípodas, también está a favor de prohibir las redes sociales a los menores de edad. En realidad se trata de una medida que suscribiría cualquier derecha conservadora al uso, aunque bien es verdad que los ultraliberales muy liberales y mucho liberales van por otros derroteros. Es la diferencia que había entre el PP y Ciudadanos.
Hay algunos liberales que no creen en la prohibición (e incluso dejarían fumar en los quirófanos de los hospitales y en las guarderías) y que consideran que cada cual es libre de hacer lo que quiera pero en este caso tampoco reparan en que estamos hablando de niños y no de personas adultas.
Esta gente de orden tan liberal mañana nos dirá que no hay que prohibir a los menores de edad que conduzcan o que fumen o que beban alcohol o que se droguen o que se prostituyan. Es la libertad cutre de cañas y berberechos de la presidenta de la Comunidad, cuya única libertad consiste en insultar al presidente de España.
La derechona tiene un lío mental que no se aclara. Y es que la medida que plantea Pedro Sánchez resulta razonable y acertada hasta para la derecha más conservadora y clásica. Ya se sabe cómo es la gente de orden y ley. Aunque haya comunidades autónomas que se saltan las leyes y se las pasan por el forro, como es el caso de la Ley de Vivienda y la Comunidad de Madrid, cuya presidenta fue la que primero llamó hijo de puta a Pedro Sánchez antes que la concejal de pueblo.
La cúpula del PP no solo le rió la gracia sino que la aplaudió hasta la extenuación. Los populares llegaron a hacer hasta camisetas y llaveros con el lema ridículo y pueril de Ayuso, esa hija de la gran fruta. De aquellos polvos, estos lodos.
Esta es una derecha rara a la que ni le gustan las leyes que no son aprobadas por ella misma y las incumple ni tiene la más mínima educación de la que presume falsamente. Los colegios de pago no ofrecen siempre una buena educación. Hay innumerables pruebas de ello. La educación no es directamente proporcional al dinero y al poder.
La derechona se ha desgañitado con los casos de acoso sexual de Íñigo Errejón y Paco Salazar pero luego hace mutis por el foro cuando ayer una concejal suya de Móstoles acusó al alcalde del PP de acoso sexual y laboral. Con Julio Iglesias están con el millonario y no con las mujeres víctimas. Lo mismo que hacen con el alcalde de Móstoles. Fuerte con las débiles y débil con los fuertes y poderosos. Hipocresía y cobardía a partes iguales.
Lo que se barrunta como un caso Nevenka 2 se lo han sacudido Ayuso y sus esbirros en un abrir y cerrar de ojos, negando la denuncia de su compañera de partido, que tuvo que dejar el cargo por esos supuestos abusos del primer edil de Móstoles, la segunda ciudad más grande de la Comunidad de Madrid y que se hizo muy famosa por las empanadillas de Encarna Sánchez y Martes y Trece. Al final te tienes que reír para no llorar.