Se estrena con polémica el Día de Tenerife para el que el Cabildo gastó casi 50.000 euros a dedo
A mediados de los 80, justamente en 1984, Jerónimo Saavedra instauró los llamados Premios Canarias y no pudo evitar críticas por su aportación. Pasados ya cuatro decenios, su invento está más que aceptado y ha ganado mucho prestigio, celebrándose el gran acto justamente el Día de Canarias, el 30 de mayo. A la actual presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila (Coalición Canaria), le ha dado por emular al malogrado primer presidente de la autonomía y este año se ha inventado el Día de Tenerife, que ha hecho coincidir con la festividad de la Patrona, la virgen de Candelaria (no con su fiesta mariana del 15 de agosto), sino con su “cumpleaños”, el 2 de febrero. Por supuesto, ha incorporado los Premios Tenerife, y la celebración de su invento se hizo ese mismo día en el flamante Auditorio Adán Martín, venido a bastante menos por su penoso estado exterior, el de buena parte de su carísimo trencadís.
Quizás, la aportación de Dávila también cuaje y se afiance, pero ya ha creado ciertos rechazos y críticas por un intento de acaparar atención con gasto de dinero público mediante un acto que ya está siendo cuestionado por la fórmula de contratación escogida. Según ha podido saber este periódico, los contratos para estos fastos se han tramitado a través del área de Presidencia por la vía de la contratación a dedo, es decir, sin haber pedido, al menos, presupuesto a tres empresas para elegir el más apropiado según los criterios fijados.
La oposición socialista no dejará pasar la ocasión de fiscalizar cada euro, según ya han anunciado sus portavoces, pero, de momento, el gobierno insular aún no ha dado detalles de los gastos pese a solicitarlo este periódico este martes y este miércoles.
Aprobado cinco días antes en Consejo de Gobierno y fuera del orden de día
La celebración de este primer Día de Tenerife el Día de la Candelaria no se preparó con excesivo tiempo. De hecho, el Consejo de Gobierno lo aprobó el pasado 28 de enero, con lo que han tenido que correr con los gastos y toda la preparación de asignaciones, presupuestos y organización. Es más, se abordó fuera del orden del día y se tuvo que justificar su urgencia, lo que fue aceptado por unanimidad de los consejeros de CC y PP, el grupo de gobierno. Entre los “destinatarios del acto: ciudadanos asistentes y representantes de entidades públicas y privadas más relevantes de la Isla y de Canarias”, reza el acuerdo aprobado hace apenas una semana.
De los gastos, y aunque sin precisar cifras detalladas en este acuerdo salvo esos 48.000 euros, se alude al “espacio y servicios del Auditorio de Tenerife, servicios de dirección artística y coordinación de la gala de celebración, actuaciones musicales y artísticas”, así como “servicios de iluminación y proyecciones exteriores”. Por supuesto, hasta aquí tienen toda la cobertura legal porque, según queda claro en este documento, existe “conformidad al desarrollo de actos y atenciones protocolarias y representativas”, por lo que “no resulta procedente la emisión de informe preceptivo por la Dirección de la Asesoría Jurídica de esta Corporación, ni tampoco por la Intervención General, dado que no conlleva la aprobación de gasto” (“sin perjuicio de que pueda aumentar”). Eso sí, la justificación de lo desembolsado deberá hacerse ahora, y hacerse bien.
Entre los premiados, y seguramente todos con méritos más que sobrantes, se haya Cristino de Vera, al que ya le entregaron la distinción el 9 de enero de 2025, aunque su reciente fallecimiento hace más sentido y justificado este nuevo homenaje. Pero eso es una cosa y otra bien distinta, las lecturas variopintas sobre un acto que algunos creen a mejor honra e imagen (una más) de la omnipresente presidenta.
Todo apunta a que esos 48.000 euros suponen una cifra muy inferior de la que finalmente ha costado este primer Día de Tenerife. Resulta difícil que las actuaciones musicales contratadas, el cóctel para 400 personas, la elaboración de vídeos, la iluminación o el caché de Celso Albelo se hayan podido quedar sólo en esos 48.000 euros aprobados en plena improvisación cinco días antes.
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