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Opinión - 'Orriols y Asociados (ricos muy ricos)', por Neus Tomàs

Orriols y Asociados (ricos muy ricos)

La presidenta de Aliança Catalana, Sílvia Orriols
3 de febrero de 2026 21:53 h

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No hay totalitarismo que avance sin colaboradores ni se lamina la democracia solo desde las instituciones. Muchas de las familias que Mariano Sánchez Soler cita en Los ricos de Franco (Roca editorial) siguen siendo apellidos que tanto aparecen en la revista Hola como en Expansión. March, Fierro, Koplowitz, Coca, Banús, Aguirre… ¿Les suenan?

En el caso de algunos millonarios catalanes, más dados a la discreción vasca que a la ostentación mesetaria, el objetivo es el mismo que el del resto: asegurarse de que gobierne quien gobierne, sus negocios no sufrirán y los beneficios no se verán mermados. Incluso que, ya puestos, la entente con el poder político les permita mejorar la cuenta de resultados. El quién y el cómo es lo de menos porque los presidentes, consejeros, diputados o alcaldes pasan, pero ellos y sus descendientes quedan.

De ahí que la reunión que la líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, mantuvo el pasado sábado con una representación de socios del golf Empordà despertase tanto interés. Primero porque quien propuso el encuentro fue Emilio Cuatrecasas, presidente de honor del conocido bufete de abogados y también empresario. El objetivo era “descubrir el proyecto político” que encabeza la alcaldesa de Ripoll y que, de confirmarse la tendencia de los sondeos, podría incluso superar a Junts en el Parlament y en el Ayuntamiento de Barcelona. Y segundo, porque la invitación es la manera de naturalizar su presencia y darle un mayor protagonismo. 

La reunión se celebró en el Hotel Terraverda de Gualta y contó con unos 200 asistentes. El periodista Manel Pérez, probablemente el mejor informado de todo lo que se cuece en los ámbitos empresariales catalanes, explicaba este lunes en su artículo en La Vanguardia que los presentes recomendaron a la líder ultra que emulase a la también ultra Giorgia Meloni para aparecer como más moderada.

En el mismo artículo se explicaba que Orriols había desplegado ante los empresarios y directivos un catecismo liberal que incluye rebajas de impuestos, algo que siempre suena a música celestial en auditorios como ese. Exhibió de nuevo el euroescepticismo que la ha convertido en referente para una parte no menor de los agricultores contrarios al acuerdo con Mercosur y para sorpresa de nadie reiteró su rechazo a la regularización de migrantes anunciada por el Gobierno.

Aliança Catalana puede acabar condicionando el futuro Parlament, ostentar más de una alcaldía y determinar muchas alianzas municipales. Orriols rehúye la etiqueta de extrema derecha pese a que su ideología encaja perfectamente con la de la Agrupación Nacional lepenista o los herederos de las camisas negras que ahora visten trajes pastel con Meloni. Se ha felicitado públicamente por la política migratoria de Trump y recurre a la teoría del gran reemplazo con términos similares a los de los discursos etnonacionalistas de Santiago Abascal. La única diferencia es la bandera. 

El sondeo del Instituto de Ciencias Políticas y Sociales (ICPS), adscrito a la Universitat de Barcelona, publicado este martes señala que los votantes de Vox valoran casi con la misma nota a su líder, Ignacio Garriga, con un 5,84 de media, que a Sílvia Orriols, a la que puntúan con un 5,83. Algo que, en cambio, no pasa al revés, pues los votantes de Aliança solo dan un 2,64 a Garriga. Y otro dato interesante: En 2025, solo el 52% de los votantes de Aliança se declaran independentistas. 

El discurso de la extrema derecha, con unas siglas u otras, es el mismo, el peligro es el mismo. Y frente a la oleada reaccionaria solo caben dos posturas: combatirla o abrazarla. La equidistancia no puede ser una opción, tampoco para los empresarios, aunque es fácil acertar en el pronóstico de lo que, llegado el caso, harían. Las reverencias de Josu Jon Imaz ante Trump en la Casa Blanca les marcan el camino.

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