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CRÓNICA

Festival de cócteles molotov de Feijóo en la comisión de la dana

Feijóo en su comparecencia en la comisión de la dana.
2 de febrero de 2026 21:27 h

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Lo peor de la política española suele apreciarse en todo su esplendor en las comisiones de investigación del Parlamento. Suele ser un espectáculo deplorable en el que abundan las mentiras y la arrogancia. No todos los portavoces se comportan igual. Hay algunos que realmente hacen preguntas a los comparecientes, un gesto insólito en este ambiente. Otros hacen preguntas y no esperan a la respuesta. Muchos comparecientes responden a los que les da la gana. Los presidentes de la comisión son como esos árbitros desbordados por la violencia de los jugadores y pocas veces son imparciales.

Estaba garantizado que la temperatura iba a estar muy alta en la comparecencia de Alberto Núñez Feijóo en la comisión de la dana en el Congreso. Su presencia era bastante discutible –no tomó ninguna decisión sobre la gestión de la emergencia– y se justificaba tan solo por los mensajes que intercambió con Carlos Mazón en la tarde y noche del 29 de octubre de 2024. Él ya había entregado esas comunicaciones a la jueza del caso a lo que no estaba obligado. Pero en la refriega llena de desprecios e invectivas Feijóo decidió caer muy bajo. Prácticamente, abrió una sima bajo sus pies y sus diputados le jalearon cuando le vieron caer. El honor es un obstáculo molesto cuando quieres llegar al poder.

Ocurrió cuando le tocó preguntar a Oskar Matute, de EH Bildu. Con los anteriores portavoces, Feijóo se había contenido. Con Matute, optó por la difamación. “¿Usted tiene alguna información para esclarecer algunos de los asesinatos de ETA pendientes en los juzgados de este país?”, preguntó. Los diputados del PP presentes en la sala golpearon las mesas como signo de aprobación. Feijóo saltó al tema de ETA, un truco sucio que no es la primera vez que se utiliza, para reaccionar ante las preguntas sobre la dana.

Matute mencionaba los muertos de la dana y a Feijóo le parecía intolerable que hablara de ellos, otra referencia encubierta a los asesinados por ETA. “Yo no tengo por qué callarme cuando me habla de cuerpos sin vida”, dijo. El diputado de Bildu le recordó que no tenía ningún antecedente policial o penal y Feijóo respondió mencionando a Otegi.

No hay forma de utilizar estas palabras sin recordar que Matute hizo más por demostrar su rechazo a la violencia de ETA en las calles de Euskadi que Núñez Feijóo. Cuando Miguel Ángel Blanco fue secuestrado en 1997, Matute se encerró junto a otras personas en el Ayuntamiento de Ermua para pedir su liberación. Feijóo disfrutaba entonces del despacho del director del Insalud.

De hecho, es difícil encontrar en la trayectoria de Feijóo algo que haya sido relevante en la lucha contra ETA o en su final. Tampoco es que haya que considerarlo un defecto, pero el caso es que ahora da lecciones sobre el tema. Por ejemplo, sostener que una coalición que recibió los votos de 335.000 ciudadanos en 2023 no tiene derecho a intervenir en el Parlamento.

El líder del PP tiene ideas muy singulares sobre lo que pueden decir los portavoces de algunos grupos. Nahuel González, del grupo de Sumar, quería saber por qué el PP ha permitido que Mazón conserve su escaño en Les Corts valencianas. “Usted no tiene ninguna legitimidad para preguntarme eso”, respondió Feijóo. Da una idea de cómo serán las sesiones de control si llega algún día a la presidencia del Gobierno.

Feijóo admitió una responsabilidad genérica de todos los gobiernos implicados en la dana, aunque las competencias en situaciones de emergencia corresponden a las autoridades autonómicas. “Yo he dicho que ninguna de las administraciones públicas tuvo una actitud responsable”. Volvió a afirmar que el Gobierno de Pedro Sánchez debería haber impuesto el nivel tres de emergencia y asumir todos los poderes. Lo que no dijo es que Mazón se opuso a esa medida y lo reiteró muchos meses después en una rueda de prensa en Madrid.

También insistió en continuar con las mentiras y manipulaciones con las que su partido intentó durante un año salvar la vida política de Mazón. Todas pasan por asignar la responsabilidad de la catástrofe al Gobierno de Sánchez y organismos públicos dependientes de la Administración central.

No hizo ninguna acusación directa al expresidente de la Generalitat valenciana, probablemente por el pacto al que llegaron con él cuando finalmente aceptó dimitir. Lo habían sostenido en el poder durante un año hasta que los gritos de los familiares en el funeral de Estado hicieron que el PP aceptara que la situación era insostenible.

“¿El que se ha quedado al frente de la emergencia no ha liderado?”, se preguntó por la conducta de Mazón. Nadie lo diría por la mañana del día 29 cuando dejó claro que le parecían alarmistas los avisos de temporal y las decisiones de algunos organismos de interrumpir la actividad habitual por el estado del tiempo. Obviamente, tampoco por la comida de más de tres horas y media con una periodista para ofrecerle la presidencia de la radiotelevisión autonómica y recibir asesoramiento sobre cuestiones de imagen y comunicación. Ni por la decisión de no presentarse en el centro de emergencias hasta las 20.28 cuando ya era tarde para casi todo.

Será que eso es lo que Feijóo considera “liderar”.

El consejo que Feijóo dio a Mazón en la noche del día 29 sobre “liderar la comunicación” era muy lógico. Forma parte de las funciones de un presidente en una situación de emergencia. Pero nadie lidera desde el reservado de un restaurante cuando la situación es ya muy preocupante. Ni cuando permite que la reunión del Cecopi no empiece hasta las cinco de la tarde y aún falten tres horas y media para que Mazón se presente allí. “¿El problema es que este señor (Mazón) debería estar allí a las ocho? ¿O a las siete? ¿Ese es el problema? ¿De verdad?”, dijo Feijóo.

En resumidas cuentas, a Feijóo lo que hiciera Mazón el día de la dana le parece un problema menor. Por encima de la tragedia que costó la vida a 230 valencianos, estaba su interés personal en hablar de ETA.

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