Fondos, empresarios, la Iglesia y fundaciones: ¿quiénes son los dueños de las universidades privadas?
Entre los propietarios hay fondos de inversión, grupos empresariales, bancos, individuos, familias, fundaciones, una cooperativa o la Iglesia, de manera directa o indirecta. Las hay con ánimo de lucro o sin él; iniciativas particulares o campus de grupos internacionales; online, presenciales o mixtas. El ecosistema de universidades privadas de España es variado (“atomizado”, dicen en el sector empresarial) en la forma y en el fondo (objetivos), pero sobre todo es creciente: en lo que va de década se han aprobado 11 nuevas iniciativas y otras seis esperan turno en las respectivas administraciones. Este 2026 se producirá el sorpaso y las 50 universidades públicas se quedarán en minoría.
De los 48 centros privados aprobados en el país (las últimas en obtener la licencia aún no están operativas), seis pertenecen a fondos de inversión, que además participan en otra; 15 a la Iglesia católica propiamente dicha o a algún grupo cercano, aunque sea laico (por ejemplo la UCAM, en Murcia, la Francisco de Vitoria, de los Legionarios de Cristo, o la Ramón Llull, que cuenta con fundaciones religiosas detrás); siete tienen la forma de una fundación no vinculada con la iglesia; hay una cooperativa (Mondragón); una con un modelo particular (la OUC, que funciona bajo el sistema público, pero tiene gestión privada); el resto pertenecen a empresas, bien a grandes grupos –alguno internacional con campus por medio planeta– o a familias particulares, como se puede observar en el siguiente cuadro (se puede ordenar por cualquiera de las columnas pinchando en la cabecera de cada una).
La explosión de centros se produjo a partir de 2019, pero en lo que va de siglo se han aprobado un total de 30 universidades privadas, casi el doble de las que existían hasta el año 2000 (18). En 1993 solo había siete campus privados, y el único que no pertenecía a la Iglesia era la Alfonso X el Sabio de Madrid. A partir de ahí se produjo un movimiento expansivo que ha ido por etapas de mucha actividad separadas por pequeños parones: entre 1995 y 1999 se abrieron 11, casi dos al año; entre el año 2000 y 2018, menos de una al año (15 en total); en 2019 se dio la explosión, tanto en números como territorial, con 15 campus nuevos en seis años.
Hoy, solo Castilla-La Mancha, Asturias e Islas Baleares no tienen ninguna universidad privada, aunque las dos últimas ya tramitan proyectos o centros adscritos para unirse al club.
De los 48 centros privados, 20 tienen ánimo de lucro, 22 no, según información del Ministerio de Universidades, y en los otros seis casos no aparece información detallada, aunque la forma jurídica o el carácter de la compañía a la que pertenecen (por ejemplo del CEU Fernando III o IE Universidad Madrid, recientemente aprobadas, son parte de grupos sin ánimo de lucro en sus otros campus) revelan su naturaleza. Pero de las 15 aprobadas en los últimos seis años, cuando se ha producido el boom, 11 contemplan ganar dinero, bien lo saben los fondos de inversión, y solo cuatro no.
El sector se presta. Los ingresos de las universidades privadas crecieron un 12% en 2023 para llegar hasta los 3.700 millones de euros, según el Observatorio DBK. Si se echa la vista más atrás, el negocio ha crecido un 75% en nueve años y las universidades privadas presentan, de media, rentabilidades cercanas a las dos cifras.
El reciente aterrizaje de los fondos
Un mercado atomizado, en expansión y con una rentabilidad superior al de muchos otros acabó atrayendo a los fondos de inversión, que desembarcaron en la educación superior hace relativamente poco. Permira compró la Europea de Madrid en 2018 y, siguiendo la lógica de los fondos (invertir, rentabilizar, salir) la vendió en 2024 al sueco EQT. El fondo CVC (accionista de Naturgy, entre otras) adquirió en 2019 la Alfonso X El Sabio en una operación que le ha devuelto mil millones (el 100% de la inversión) en seis años. También en 2019, Sofina y Portobello Capital se hizo en 2025 con el 24% de Proeduca, grupo detrás de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).
Individuos particulares (o familias enteras) también se mueven en el sector. Precisamente el dueño de la UNIR, Miguel Arrufat, ha expandido su cartera universitaria y recientemente ha pasado a formar parte del patronato de la Universidad Internacional Villanueva, uno de los centros adscritos desgajados de la Universidad Complutense de Madrid en 2019. Arrufat es una de las principales figuras de la educación superior universitaria en España, pero no el único. Ni siquiera es el único en ampliar sus miras en la universidad privada: Diego del Alcázar Silvela acaba de expandir su IE Universidad a Madrid, convirtiendo este centro en el decimocuarto privado de la región.
La familia de las Heras abrió Udima en 2006 y la familia Segovia tiene la Universidad Camilo José Cela (UCJC), además de colegios en varios países, agrupados en torno a la SEK. Josean Querejeta, rostro visible de clubes deportivos como el Alavés (fútbol) o el Baskonia (baloncesto), ha abierto recientemente Euneiz en Euskadi y Gabriel Calzada Cano, fundador del think tank ultraliberal Juan de Mariana, fue el impulsor del campus online Hespérides, en Canarias (a quien el Tribunal Supremo acaba de denegar medidas cautelares en su recurso contra el decreto antichiringuitos aprobado por el Gobierno).
Del Opus a Jesuitas
A medio camino entre los dueños particulares y otra de las grandes patronales universitarias del país, la iglesia católica, estaba José Luis Mendoza Pérez, impulsor y dueño de la Católica de Murcia (UCAM) hasta su fallecimiento. Ahora es su mujer, María Dolores García, la cara del centro, que está en proceso expansivo en Madrid mediante un centro adscrito.
La Iglesia controla varios campus por todo el país. De manera directa están las Pontificias de Salamanca y de Comillas, aunque esta última la gestionan los Jesuitas. Esta orden es la más activa en el mundo universitario: tiene también la Universidad de Deusto (Euskadi), y la Loyola, en Andalucía, y controla Esade, en Catalunya, que es uno de los centros que compone la Ramón Llull (que es una federación de fundaciones religiosas y civiles). La Universidad de San Jorge está ligada al Arzobispado de Zaragoza, pero sin relación de propiedad.
Tras los Jesuitas aparece el Opus Dei, dueño de la Universidad de Navarra en Pamplona, quizá el centro privado más prestigioso de España. La obra también es muy cercana a la cristiana Universidad Internacional de Catalunya, donde gestiona la capellanía o la atención pastoral, aunque no es su dueña.
En torno a la Iglesia hay otros centros por todo el país: la Asociación Católica de Propagandistas tienen el CEU, con campus en Madrid, la Comunitat Valenciana, Catalunya o, recientemente, Andalucía. Los Legionarios de Cristo están detrás de la Francisco de Vitoria a través de Regnum Christi, el Arzobispado de Valencia de la Universidad Católica de Valencia (UCV); los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (dehonianos) controlan ESIC University; el Instituto Secular de los Cruzados de Santa María, la Universidad Católica de Ávila.
Bancos y grupos internacionales
El tercer gran grupo de propietarios lo forman empresas, desde grandes grupos hasta herramientas firmas ad hoc. En este cajón de sastre hay bancos (Abanca posee la Universidad Intercontinental de la Empresa, primera privada gallega, aunque tiene la forma de una fundación y la Asociación Española de la Banca está detrás de CUNEF, en Madrid), grupos internacionales como Tech Education, Rights & Technologies, S.L., que ha unido el campus de la Universidad Tecnológica de las Islas Canarias al grupo mundial online Unitech, el gigante de la formación Ilerna, que ha adquirido recientemente la Universidad Internacional de Castilla, o Planeta, de la familia Lara, que adquirió la Universitat Internacional de Valencia (que le vendió un gobierno del PP por seis veces menos de los que costó crearla) y ha abierto la Universidad Internacional de la Empresa en Madrid.
Finalmente, hay dos centros que tienen un modelo único en el sector universitario. La Universitat Oberta de Catalunya (UOC) sigue la regulación y el marco de precios del sistema público, pero tiene una gestión privada. Mondragón Unibertsitatea es una cooperativa que pertenece a sus trabajadores.
En los últimos años, el Gobierno ha hecho dos intentos de controlar esta expansión universitaria privada en España. Varios de los últimos centros aprobados (UDIT, en Madrid, UTAMED en Andalucía y la Universidad Tecnológica de Canarias, Uninde en Extremadura) fueron regularizados pese a tener informes desfavorables del Ministerio de Universidades. Pero este informe no era vinculante, lo que daba barra libre a las comunidades autónomas para validarlas a voluntad. El pasado octubre el departamento que dirige Diana Morant aprobó un real decreto para endurecer los requisitos para crear (o mantener, si ya existen) universidades, y entre las nuevas exigencias está que los gestores deben tener experiencia previa en el sector. Algunos centros se han rebelado contra la nueva norma (el CEU o la Universidad de las Hespérides), de momento sin éxito.
4