El único primer ministro que se ha atrevido a replicar a Trump en el Despacho Oval
Nadie le había preguntado, pero este martes el primer ministro irlandés, Micheál Martin, levantó la mano y después de repetir “perdón” para que los periodistas dejaran de interrumpirle empezó a hablar en voz baja, despacio y a ratos sonriente.
En el Despacho Oval, a su lado, Donald Trump contestaba preguntas como una ametralladora y atacaba a Keir Starmer, Emmanuel Macron y Europa en general. También les tocó a Barack Obama, Joe Biden, Ucrania y los molinos de viento. Era una escena familiar en el último año, pero Martin hizo lo que ningún otro líder ha hecho: replicar y corregir a Trump repetidamente sin provocar un estallido de ira.
El único que se había atrevido hasta ahora a responder cara a cara a las embestidas de Trump había sido el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Pero hace un año el resultado fue la bronca que le echaron entre el presidente y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y la cancelación del resto de la visita. Este martes, Trump escuchó a Martin en silencio durante varios minutos seguidos, y, aunque no cambió de discurso, no le contradijo.
Rodeados de tréboles, el símbolo de Irlanda, ambos líderes se mantuvieron en sus posiciones, pero el irlandés contestó a parte de los comentarios Trump. Dejó pasar otras batallas, como el género de la presidenta de Irlanda (Trump se refirió a ella como el pronombre masculino mientras se quejaba de sus críticas) o las falsedades sobre la BBC (Trump dijo que un programa había generado con inteligencia artificial palabras que él nunca había pronunciado, lo cual es falso).
Impopular en Irlanda
Martin, del partido de centroderecha Fianna Fáil, gobierna en coalición con el centrista Fine Gael. Como sucede en otros países europeos, Trump es muy impopular en Irlanda.
Según una encuesta este febrero de Ipsos para el Irish Times, los irlandeses incluso estaban divididos sobre la necesidad de mantener la ceremonia anual de San Patricio en Washington, y la clara mayoría no quiere que el presidente de Estados Unidos visite Irlanda en septiembre, para el Irish Open, el campeonato de golf al que Trump quiere asistir.
Las expectativas de que Martin no permaneciera en silencio eran altas, también de su socio de coalición. Además, el Sinn Féin, en la oposición, boicoteó el encuentro y no envió a ningún representante a la recepción para Irlanda en la Casa Blanca.
Con tono amigable, Martin cumplió con lo que esperaba de él la audiencia en Europa. Su primera intervención fue para defender al líder vecino.
De Starmer a la ONU
Este día de San Patricio, el primer ministro irlandés intervino en primer lugar para defender al primer ministro británico. Contestando a preguntas de una periodista de GB News –el canal de Nigel Farage, líder de la extrema derecha–, Trump había arremetido contra Starmer por no apoyarle en la guerra de Irán, no ser Churchill o apostar por la energía eólica, una de las obsesiones del republicano.
Ya que había mencionado a Churchill y el busto que tenían detrás del ex primer ministro británico –Trump dijo falsamente que Obama lo había mandado de vuelta al Reino Unido–, Martin recordó, además, que los irlandeses tampoco tenían tanta estima a aquel primer ministro: “Churchill fue un gran líder en tiempo de guerra, pero en Irlanda había una perspectiva diferente sobre él durante la guerra de independencia”. Antes que primer ministro, Churchill fue ministro de la guerra y apoyó entre 1919 y 1921 la intervención militar más dura contra los independentistas en Irlanda.
En cambio, Martin tenía claro qué líder le gusta más: “Keir Starmer ha hecho mucho para relanzar la relación británico-irlandesa. Quiero que quede claro. Creo que es una persona muy seria y fiable”.
Martin ni siquiera es de la misma familia política que Starmer, ya que es el líder del partido de centroderecha Fianna Fáil en Irlanda y Starmer, del Partido Laborista en el Reino Unido. Los ataques están siendo tan repetidos a Starmer que este martes le defendió hasta la líder del Partido Conservador en el Reino Unido, Kemi Badenoch. La conservadora dijo que los ataques de la Casa Blanca al primer ministro británico están siendo “infantiles”.
“Pase lo que pase, la relación transatlántica entre Europa y Estados Unidos es muy importante”, dijo Martin, dirigiéndose a Trump con tono explicativo. “Acuérdate de todo el revuelo del año pasado. Y aun así logramos encontrar un punto de acuerdo entre Europa y Estados Unidos, y podemos volver a hacerlo”.
Trump repitió como en otras ocasiones que “están pasando cosas malas en Europa” por la inmigración, insistiendo en un punto que subraya continuamente JD Vance, ahí sentado también observando la escena. Martin tampoco dejó pasar este argumento y dijo enfático: “Europa sigue siendo un sitio muy bueno para vivir”.
También se atrevió a contradecir el mensaje de Trump sobre inmigración que “caracteriza de manera equivocada” a Europa y explicó que es clave para el bienestar de un país como Irlanda. “Nuestra población está creciendo de una manera muy positiva y nuestra economía está yendo muy bien porque estamos atrayendo a mucha gente de Europa y de otros lugares para trabajar”, dijo Martin, que defendió “un sistema fuerte para facilitar la inmigración legal”. También dijo que le gustaría que hubiera una vía legal para que los irlandeses pudieran trabajar en Estados Unidos con más facilidades, a lo que Trump acabó asintiendo.
Diplomacia y paz
En el Despacho Oval, el primer ministro irlandés también se refirió al proceso de paz en Irlanda del Norte para intentar explicar a Trump que hasta los conflictos más enquistados se pueden resolver con diálogo.
Insistiendo en el pacifismo irlandés, le dijo que lo importante es trabajar para una solución diplomática para Irán y Oriente Próximo. Ante las críticas a Ucrania y a Joe Biden por apoyarla, Martin le recordó también a Trump que “los rusos invadieron Ucrania” y que siguen atacando la infraestructura civil.
El mensaje no podía ser más diferente del Trump, también en relación con la legislación y las instituciones internacionales.
“Como otros países pequeños, vemos las reglas y el orden internacional, incluyendo Naciones Unidas, como esencial en nuestra paz y seguridad y la del mundo. Nuestra propia historia reciente nos ha convencido de que el diálogo, la negociación y la desescalada es la manera de avanzar”, dijo Martin durante la recepción después del encuentro en el Despacho Oval.
En la ceremonia para festejar el Día de San Patricio y entregarle a Trump el ramo tradicional de tréboles también defendió otra de las némesis del presidente republicano: el libre comercio. Estados Unidos e Irlanda “necesitan un comercio abierto y libre” con “las menores barreras posibles”.
Trump apenas cambió su discurso, pero siguió alabando a Martin y a su país durante casi todo el día. “En cada parte de la vida de Estados Unidos, encontramos a irlandeses-estadounidenses que simbolizan lo mejor de nuestro país”, dijo Trump. “Estados Unidos ha sido de verdad bendecido por la suerte de los irlandeses”.
El show de Trump
El primer ministro irlandés ha sido bien acogido en casa en general, aunque algunos políticos en la oposición critican la visita o que no dijera de manera explícita que el ataque de Estados Unidos e Israel era “ilegal”.
Dan Mulhall, embajador de Irlanda en Estados Unidos durante el primer mandato de Trump, defendió a Martin y le alabó por “salir bien parado” de una situación que ningún líder europeo envidia.
“Este es un reality show que Donald Trump ha creado en el Despacho Oval”, dijo el exembajador en la radiotelevisión pública irlandesa este miércoles. “La realidad es que Donald Trump es el productor, el director y el actor protagonista. Y vaya quien vaya al Despacho Oval, Keir Starmer, Emmanuel Macron o Friedrich Merz, todos son extras en el show”.
4