Los que defienden la crueldad contra los inmigrantes
Pedro Sánchez se prepara para hacer, quizá con algo de retraso, lo mismo que hicieron antes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Poner en marcha un proceso de regularización masiva de inmigrantes sin papeles que podría beneficiar a medio millón de personas. Un grupo numeroso abandonará una situación de incertidumbre que les pone en un riesgo constante de sufrir abusos y podrá legalizar su estancia en España y contribuir a su prosperidad junto al resto de los habitantes.
Cuando se culmine el proceso, podrán salir a la calle sin sentir miedo. “Es un sueño poder llegar a tu casa y sentirte persona y no estar siempre con el terror o la opresión de saber que tu empleador tiene el poder sobre tu cuerpo”, ha dicho Edith Espinola, de la campaña Regularización Ya. No es una sorpresa que Vox haya hecho bandera de atacar a estas personas y por tanto de oponerse a la medida. La derecha también ha reaccionado furiosa, lo que demuestra hasta qué punto ha cambiado el Partido Popular en poco más de año y medio.
La regularización será posible después de un pacto del Gobierno con Podemos, ahora más dispuesta a entrar en la negociación de unos posibles presupuestos. “Son personas que están trabajando aquí, que están haciendo su vida en España, conviviendo y construyendo este país y que están sin derechos. Es esclavitud del siglo XXI. Eso no se puede permitir”, dijo Ione Belarra.
Es el paso final del proceso que se inició con la presentación en el Congreso de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en abril de 2024, apoyada por más de 600.000 firmas, en favor de esa regularización. Su toma en consideración fue apoyada por todos los grupos parlamentarios –también el PP–, menos Vox.
“Somos sensibles con los que trabajan en España y no tienen papeles”, dijo entonces Alberto Núñez Feijóo, para quien fue importante que Cáritas apoyara sin dudas esa ILP. A fin de cuentas, era una medida similar a la que había adoptado el Gobierno de Aznar, que benefició a 524.621 personas. El de Rajoy no tuvo que hacer lo mismo, porque la regularización aprobada por Zapatero (576.506 personas) había reducido el problema durante varios años.
El PP ha dejado de ser sensible. No se puede negar el ascenso de Vox en las encuestas desde las elecciones de 2023. También es obvio que el rechazo de la inmigración, con toda la violencia verbal posible, es el principal argumento político del partido de Santiago Abascal. Feijóo lo sabe y por eso dedicó la segunda mitad de 2025 a endurecer el mensaje del PP. Lo hizo sin ambigüedades, relacionando inmigración con inseguridad: “No se pueden convertir barrios enteros en lugares irreconocibles”.
La delincuencia en las grandes ciudades es hoy muy inferior a la de los años ochenta por toda una serie de razones, cuando el número de extranjeros en España era muy pequeño.
Feijóo estableció una excepción, los inmigrantes de Latinoamérica que no tienen el problema del idioma en su integración. La paradoja es que son los latinoamericanos sin papeles los que serán los grandes beneficiados por la regularización. Un estudio de la fundación Funcas, difundido esta semana, calcula que la población extranjera en situación irregular en España sería de 840.000 personas. Según el estudio, el 91% de ellos procede de América.
A partir del verano, el PP se unió al típico mensaje ultraderechista por el cual los extranjeros sin papeles son unos privilegiados. “No puede ser que el que llega a España sin contrato de trabajo tenga más derechos que quien llega con sus papeles en regla o nacido aquí”, dijo Alma Ezcurra en septiembre. Más bien ocurre lo contrario. Sin papeles, el extranjero es presa fácil de todo tipo de abusos, está en una posición muy débil para reclamar mejorar laborales y no tiene derecho a ayudas sociales.
En el apartado de las mentiras, es difícil superar a Vox. El partido resucitó el martes las conocidas ideas racistas de la teoría de El Gran Reemplazo, una supuesta conspiración internacional para sustituir a los blancos por población de otras razas. “Como su pueblo lo increpa, ha decidido que hay que sustituirlo”, dijo Abascal refiriéndose a Sánchez en un mitin de la campaña aragonesa.
Con un aditamiento especial: la falsedad de que la regularización se hace para ganar votantes que puedan beneficiar a algunos partidos en el futuro. “El PSOE se desangra y necesita recurrir a la sustitución del censo urgentemente regularizando inmigrantes”, dijo Pepa Millán, portavoz parlamentaria de Vox.
Obtener la residencia legal no da derecho a votar en unas elecciones generales. Eso se consigue con la nacionalización, un proceso que puede exigir hasta diez años de estancia, aunque el tiempo es inferior para los que llegaron de algunos países latinoamericanos.
La presidenta de Baleares, Marga Prohens, se unió al mensaje xenófobo alertando de que “contribuye a un nuevo efecto llamada a nuestras islas”. Prohens también se quejó de que se está ignorando “la escasez de vivienda”. En la comunidad que preside, son el turismo y la compra de viviendas por europeos ricos los que están llevando al mercado de vivienda a niveles disparatados sin que Prohens haya tomado medidas contundentes para revertir la situación.
Otros dirigentes del PP, empezando por Feijóo, se han referido también al impacto de estas reformas en la llegada de más inmigrantes. La regularización masiva de los años de Zapatero no produjo ningún efecto llamada. En los tres años posteriores, la entrada de extranjeros se redujo a pesar de que la economía creció con fuerza.
Tampoco afectó de forma significativa a los niveles de empleo de la población local. Favoreció además el aumento de los ingresos públicos por el pago de impuestos de esos inmigrantes. Hay que recordar que los extranjeros sin papeles sí pagan impuestos, como es el caso del IVA al realizar cualquier compra.
“En la España socialista, la ilegalidad se premia”, ha dicho Feijóo sobre la regularización. “La corrupción mata. La invasión (de extranjeros) también mata”, ha denunciado Abascal. La competición por ser el partido más xenófobo va a ser intensa en España en los próximos meses.
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