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Carolina, exempleada de Julio Iglesias en Málaga: “Estaba totalmente convencida de que me estaban explotando”

EmpleadasHogar (2)

Raquel Ejerique / Elena Cabrera / Ana Requena Aguilar

3 de febrero de 2026 21:53 h

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Cuando Carolina vio la oferta de trabajo para empleada de hogar en una mansión en Punta Cana (República Dominicana) no dudó un momento. Ella vivía en Los Alcarrizos, uno de los barrios más pobres de Santo Domingo. Tenía 27 años y buscaba trabajo en las redes sociales. Encontró el anuncio en Instagram. Se ofrecían 25.000 pesos dominicanos –el triple del salario medio para servicio doméstico en 2021, unos 350 euros al cambio– y alojamiento incluido.

Contactó con el número de WhatsApp que se indicaba. “Le dije que necesitaba el empleo. Le envié mi currículum y me dijeron que enviara una foto de mí completa”, dice esta mujer dominicana en entrevista con elDiario.es. Como ella, Rebeca y Laura (los tres son nombres ficticios para proteger su identidad por temor a represalias) llegaron a la casa de Julio Iglesias todavía en pandemia atraídas por unas buenas condiciones laborales. 

Envió las fotos y, al día siguiente, consiguió el puesto. El lunes empezaba a trabajar. Carolina organizó las cosas en casa y le dijo a su madre que se marchaba a vivir y trabajar a Punta Cana, que está a tres horas por carretera.

Pero en el complejo de inspiración balinesa de Punta Cana en el que Julio Iglesias pasa gran parte de su tiempo, las condiciones laborales que encontraron estas mujeres fueron otras, según tres testimonios recabados por elDiario.es y Univision Noticias en una investigación conjunta sobre el cantante español, que ha hecho aflorar presuntas irregularidades administrativas en el traslado a España de trabajadoras como Carolina, así como denuncias de agresiones sexuales por parte de otras dos extrabajadoras, Rebeca y Laura (nombres ficticios).

Ambas mujeres denunciaron esos presuntos delitos ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que ha archivado la denuncia por falta de jurisdicción del Estado español. elDiario.es y Univision Noticias se pusieron en contacto en repetidas ocasiones y por diferentes vías con Julio Iglesias y con sus abogados para preguntar por las acusaciones de agresión sexual y abusos laborales, sin obtener respuesta. En un comunicado público posterior a la primera publicación, el cantante ha negado “haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer” y dijo que las acusaciones eran “absolutamente falsas”.

Viaje a Europa en el jet privado

Después de unos meses trabajando en República Dominicana, a Carolina le dijeron que viajaría a la finca que el cantante tiene en Ojén, una localidad cercana a Marbella, en el verano de 2021. Aunque Iglesias es muy celoso de su intimidad, a través de la prensa del corazón se conoce que la finca –denominada Cuatro Lunas y donde se casó con Miranda Rijnsburger– tiene 450 hectáreas, tres piscinas, estudio de grabación, cuadra de caballos, “huerto orgánico” y “cuatro millas de senderos privados”, relataba en 2024 ¡Hola! en un reportaje exclusivo dentro de la mansión.

El viaje se lo propuso una de las gobernantas de la casa de Punta Cana: “Me dijo que yo era buena empleada, que estaban viendo si mandaban a unas chicas a Bahamas [donde el cantante tiene una residencia] y otras a España, y que a mí querían mandarme a España”. Carolina puso una sola condición antes de viajar a Europa: poder ver a su hija pequeña, ya que desde marzo –cuando entró a trabajar en la villa dominicana– hasta junio no había podido salir de la mansión del cantante: “Le dije que no sabía cuánto iba a durar sin yo siquiera poder ver a mi hija. Entonces, ahí él me dio la opción de que el chófer podía venir a buscar a mi hija para que ella durara un par de días conmigo en la villa sin que saliéramos. Yo acepté y fueron a buscar la niña”. Estuvieron juntas “10 o 15 días”.

Unos días después se realizaron los trámites consulares para que Carolina pudiera viajar a España. Su nombre y el de otra mujer aparecen en una carta dirigida al cónsul de Santo Domingo. Según ha podido comprobar elDiario.es, Julio Iglesias solicitó mediante esa carta un visado Schengen tipo C para el traslado de su empleada a Europa; una autorización que permite visitas de turismo, negocios, tratamientos médicos, prácticas no laborales y estudios cortos, pero no el empleo remunerado. Este tipo de visado se suele utilizar para el personal doméstico contratado en origen que es trasladado temporalmente a España junto con su empleador, no únicamente para Julio Iglesias, según han confirmado a elDiario.es fuentes diplomáticas.

Tras la publicación de la noticia que revelaba en qué condiciones trasladaba Julio Iglesias a sus trabajadoras, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha abierto una inspección de oficio para aclarar lo sucedido con los visados de turista solicitados por Julio Iglesias en Santo Domingo, según han confirmado fuentes del departamento a elDiario.es.

A Carolina le propusieron ir unos tres meses, aunque calcula que estuvo aproximadamente dos. El viaje se realizó en el avión privado que posee el cantante. “Recuerdo que en España me permitieron salir una sola vez, fui a una plaza que se llama La Cañada”, en referencia a un conocido centro comercial de Ojén.

Carolina asegura que la promesa que le hicieron de aumentar su salario a 40.000 pesos (575 euros al cambio de 2021) por trabajar en la mansión de Ojén nunca se materializó una vez llegó, aunque sí relata que le dieron 200 euros extra al mes para gastos personales. Tampoco le hicieron contrato, igual que relatan las otras dos mujeres que fueron también trasladadas a España, como ha publicado elDiario.es.

Jornadas de catorce horas

Las condiciones de trabajo que confirma tanto Carolina como otras dos mujeres que fueron trasladadas desde Punta Cana a Málaga, son contrarias a la norma española: sin contrato ni alta en la Seguridad Social, con jornadas de más de 12 horas, casi sin posibilidad de libranza o de salir fuera de la casa en la que se encontraban, y con remuneraciones muy por debajo del salario mínimo en España.

“En España fue mucho más difícil para mí porque se trabajaba de ocho de la mañana hasta las diez u once de la noche, todos los días. Tuve un solo día de descanso. Allí atendí a su esposa Miranda y también a sus hijos [tres chicos y dos chicas que están en la veintena]. Le hacíamos la limpieza en las habitaciones, lavandería, cocina…”, dice Carolina. “Yo tenía que trabajar en la cocina, porque era ayudante de cocina y también era camarista, porque me tocaba hacer las habitaciones”. elDiario.es y Univision Noticias han contactado con Miranda Rijnsburger, esposa de Julio Iglesias, pero no han recibido respuesta. 

Yo estaba totalmente convencida de que me estaban explotando a nivel laboral

Carolina (nombre ficticio) Exempleada de Julio Iglesias

En España no se le hizo contrato, asegura Carolina: “Yo recuerdo que supuestamente cuando cumpliéramos los tres meses nos iban a hacer el contrato. Me enviaron a trabajar a España y no me hicieron el contrato en ningún momento”, recuerda. Aunque estaba previsto que el cantante viniera también en aquel verano de 2021, finalmente esta trabajadora hizo el viaje sin él, según ha contado la exempleada y reflejan las publicaciones y medios de comunicación de ese año, que recogen que Iglesias canceló su viaje previsto a Marbella en esas fechas.

“Yo estaba totalmente convencida de que me estaban explotando a nivel laboral, porque ellos pusieron a trabajar en España a chicas que vivían en España y tenían un mejor sueldo y un mejor horario. Las chicas que trabajaban en la casa en España junto con nosotras entraban a trabajar a las nueve y terminaban a las cinco de la tarde y a las seis. Entonces las únicas que nos quedábamos trabajando éramos nosotras, las que habían mandado desde aquí”, cuenta esta exempleada, en referencia a República Dominicana.

Sensación de encierro en Punta Cana

También describe una fuerte sensación de encierro trabajando en las casas de Julio Iglesias. Recuerda que una de las gobernantas de Punta Cana le hizo una advertencia: “En un momento nos dijo que había cámaras en la casa. Ellos decían que ellos se daban cuenta de todo. Que escuchaban todo”. La responsable “llegó a hacer reuniones para ver si nos molestaba algo y le dijimos que necesitábamos más tiempo libre para descansar o que por lo menos nos dejaran salir a caminar por los alrededores o que incluyeran algunas cosas más en la compra”. Carolina recuerda que en el alojamiento no tenían incluidos “frutas, pescado y aves”. elDiario.es y Univision Noticias contactaron con las encargadas de la residencia para recabar su versión. Una no contestó y la otra calificó las acusaciones contra Julio Iglesias de “patrañas”.

“También les dijimos que si había posibilidad de que nosotras pudiéramos salir fuera de la villa a hacernos algún arreglo, tal vez para ir al salón de belleza o algo así, y lo único que ella [la gobernanta] hizo fue que en ocasiones que el señor no estaba en la villa nosotras sí pudimos salir alrededor a caminar, pero no fuera”. Carolina recuerda un día en el que le permitieron hacer una excursión: “El día de las madres, a las que éramos madres nos llevaron a un lugar que se llama Reserva Ecológica Ojos Indígenas. Pero no fui sola. Siempre, siempre iba una de las asistentes con nosotros”.

Carolina fue testigo de los paseos de Iglesias en el carrito de golf acompañado de algunas de sus empleadas, así como de los mensajes o las llamadas para que Rebeca, una de las mujeres que relata haber sufrido agresiones sexuales por parte del cantante y que interpuso una denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional, acudiera a su habitación. Tiempo después, cuando ninguna de las dos trabajaba ya en la casa, supo lo que realmente había sucedido. “Ella me confirmó que tuvieron una relación íntima, pero que no fue por voluntad propia, como yo pensaba. Ella me confirmó que no, que fue un abuso en verdad”, afirma Carolina, que asegura que ella nunca sufrió abusos sexuales por parte de Julio Iglesias.

Finalmente, Carolina decidió dejar la casa. Pero buscó una excusa para evitar que le insistieran en que debía quedarse: “Lo que más me afectaba era que no teníamos días libres y durábamos demasiado tiempo ahí encerradas. Entonces yo dije, yo no puedo aguantar dos meses más aquí sin ver a mi familia”. Refiere que una de las gobernantas le intentó convencer y le dijo que esa situación se iba a resolver. “Pero al final yo sentía que no, y la única forma que encontré de renunciar fue diciéndoles que creía que estaba embarazada”, algo que no era cierto.

Después de renunciar me dijeron que podíamos trabajar horas extra para tener un mejor sueldo. Ellos pudieron haberme dicho eso al principio y todas las horas extras que trabajé pudieron pagármelas, pero nunca lo hicieron

Carolina (nombre ficticio) Exempleada de Julio Iglesias

“Luego de que yo decidí renunciar fue que me dijeron que podíamos trabajar horas extra para tener un mejor sueldo. Ellos pudieron haberme dicho eso al principio y todas las horas extras que yo trabajé después de las seis pudieron pagármelas, pero nunca lo hicieron. Yo trabajé muchas horas extra. Y las demás chicas también trabajaron muchas horas extra”, recuerda Carolina.

República Dominicana está en proceso de aprobar un reglamento para dar más seguridad a las empleadas domésticas, un ámbito en el que es común trabajar sin contrato. No pagar horas extra tampoco supone una ilegalidad en ese país.

Tanto Laura como Rebeca, las dos exempleadas que han denunciado al cantante por agresión sexual y una agresión física ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional, trabajaron también sin contrato y coinciden en que los horarios no se cumplían. En el caso de Laura, fisioterapeuta, la disposición tenía que ser total: “Aunque se suponía que íbamos a hacer ejercicio dos veces al día, yo no sabía cuál era el horario”, cuenta. Ambas han referido insultos y han narrado sentir dificultad a la hora de abandonar la casa. Rebeca asegura que también mintió a Julio Iglesias diciéndole que quería volver con su familia y que iba a estudiar, aunque en realidad solo quería abandonar la mansión porque se sentía mal. Tiempo después Rebeca acudió a un psicólogo, con el que elDiario.es y Univision Noticias han confirmado el relato de los hechos que denuncia y el diagnóstico de depresión. Laura fue despedida, bajo el argumento de que él no la “toleraba” ni la “soportaba”, pero relata llamadas diarias del cantante: “A las doce del mediodía me llamaba y yo tenía que atender la llamada”. Necesitada de trabajo, acabó volviendo a Punta Cana, pero pocos meses fue ella quien decidió abandonar definitivamente. Ahora define la situación que se vivía en esa casa como “maltrato”.

Comprobación de datos y edición: María Ramírez y Natalia Chientaroli

Puedes leer más sobre nuestra investigación en nuestro especial aquí

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