Feijóo, ¿tiranicida o lametrumps?
Cuando un atentado de ETA asesinó a Carrero Blanco, que era una especie de garantía de continuidad de la dictadura sin Franco, un sentimiento de alivio se produjo en todos los ambientes de la oposición democrática. Fue un crimen terrorista en toda regla. Sin embargo, en la conciencia o en el inconsciente de muchos españoles latía una teoría -aunque muy presente en la filosofía política medieval- formulada por autores españoles, a finales del siglo XVI y principios del XVII: Juan de Mariana y Francisco Suárez, ambos pertenecientes a la orden jesuita.
Fue la teoría del tiranicidio, de la justificación del uso de la violencia contra el tirano: tanto aquel que usurpa el gobierno, como el tirano por ejercicio o mal gobernante. Seguramente fue el arraigo de esa teoría la que puede explicar por qué ETA tuvo el respaldo en ciertos ámbitos del clero vasco en sus actividades contra el régimen franquista.
Ahora resulta que tenemos entre nosotros un nuevo adepto al tiranicidio. Se llama Feijóo. Este individuo exhibe, cada día más, una mezcla de ignorancia, mediocridad y una falta de respeto a la inteligencia de los demás, sólo comparable con su descaro para mentir.
Que el régimen de los ayatolás es una dictadura despiadada es una evidencia. Que vino a sustituir a una monarquía despótica, la del Sha Reza Palhevi, completamente sumisa a los intereses económicos occidentales son hechos históricos difícilmente cuestionables. Y tampoco es discutible que, a lo largo de muchos decenios, la política exterior de los Estados Unidos, aparentemente sustentada en la defensa de la libertad, ha promovido y sostenido regímenes aborrecibles y a gobernantes asesinos porque convenía a sus intereses económicos o estratégicos.
Que el pueblo iraní tiene todo el derecho a rebelarse contra el régimen de los ayatolás en nombre de la libertad, nadie puede cuestionarlo en serio.
Pero todo eso es una cosa y otra bien distinta es que sean precisamente Trump y Netanyahu los promotores del tiranicidio. Y su homecillo Feijóo el que salga a defenderlos. Trump y Netanyahu constituyen ejemplos de valor universal del “tirano de ejercicio” al que también se referían las teorías de Mariana y Suárez.
Desde el genocidio ininterrumpido de Gaza a las ejecuciones extrajudiciales en el Caribe, pasando por las atrocidades del ICE en el propio territorio estadounidense y por el asesinato de casi dos centenares de niñas en una escuela bombardeada del sur de Irán, hace menos de 48 horas. Y así, un suma y sigue en presente continuo.
Y eso por no hablar de la diaria violación del propio orden constitucional norteamericano y de garantías y derechos fundamentales de los ciudadanos. La última, el desencadenamiento de esta guerra de agresión sin la autorización del Congreso.
Me da miedo, créanme, el rumbo que ha tomado una derecha española, que no reconoce a ningún Gobierno que no esté en sus manos (y, por tanto, en manos de los poderes económicos que gobiernan al PP cuando “gobierna”). Y que es capaz, con una mano, de negarse y boicotear la legislación de memoria democrática, reivindicando vergonzantemente el régimen sanguinario del General Franco; y con la otra, de aplaudir el tiranicidio de Jameneí perpetrado por dos tiranos como Trump y Netanyahu.
Porque, mírese por donde se mire, la justificación del tiranicidio, nadie encontrará la menor justificación a que sean otros tiranos los puedan dictar “sentencia de muerte” contra un tirano. Nadie, claro, menos un lametrumps como Feijóo.