'In memoriam'. Rafael Inglott Domínguez. La huella imborrable de un referente de la psiquiatría. Humanidad, ciencia y salud mental
El sábado recibimos la triste noticia del fallecimiento de Rafael Inglott Domínguez (1946 - 2026). Justo un mes antes, con la entereza y lucidez que le caracterizaban comunicó a sus amistades el reciente diagnóstico de una grave enfermedad: “esto es algo así como el inicio de una despedida”. No sospechábamos tan rápido y fatal desenlace, que deja una profunda tristeza entre quienes compartimos con él décadas de trabajo, amistad y compromiso con la atención a la salud mental.
Inició sus pasos profesionales a comienzos de los años setenta en el Hospital Insular, primero como médico de guardia y pronto se integró en el servicio de Psiquiatría, iniciando su formación como psiquiatra junto a su mentor Luis González Hernández. Juntos pusieron en marcha la “reforma psiquiátrica”. Luis destaca como, tras esos inicios, Rafael cumplió brillantemente, con honestidad, inteligencia y esfuerzo, la tarea de liderar y dirigir ese trabajo colectivo que ha transformado radicalmente el panorama de la asistencia a la salud mental, abriendo caminos que hubieran merecido un mayor esfuerzo de las administraciones.
En una época en la que no se prestaba mucho interés a la salud mental, impulsó la construcción de una auténtica Red de Salud Mental en Gran Canaria, aunando sus conocimientos sobre los trastornos mentales con su habilidad, tenacidad e inteligencia para recorrer un camino plagado de dificultades, integrando dispositivos que hasta entonces dependían de administraciones diferentes, con culturas y condiciones laborales muy diversas -el Cabildo Insular de Gran Canaria, el entonces Insalud y el Servicio Canario de la Salud recién creado-, logrando superar los obstáculos para obtener la imprescindible colaboración institucional, que finalmente permitió desarrollar un modelo asistencial coherente, comunitario y progresivamente integrado, en consonancia con los principios inspiradores de la Ley General de Sanidad y del proceso de reforma psiquiátrica que transformó la atención a la salud mental en España.
Como resultado de ello se consiguió, entre otras cosas, la acreditación por parte del Ministerio de una Unidad Docente en Gran Canaria para la formación de los Residentes de Psiquiatría y Psicología Clínica, y posteriormente de los enfermeros/as especialistas en Salud Mental.
Con el transcurso paso de los años, Rafael asumió responsabilidades de creciente relevancia: director del Hospital Psiquiátrico de Gran Canaria, responsable de Salud Mental de la Comunidad Autónoma —tras lograr que el Servicio Canario de la Salud considerara la creación de la Jefatura de Salud Mental en sus servicios centrales— y posteriormente jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, siempre consciente de que las transformaciones organizativas solo tienen sentido cuando mejoran la vida de las personas.
Prestó especial atención a las personas con trastorno mental grave, priorizando su rehabilitación, inclusión social y acceso a una vida digna. Por ello impulsó decididamente el Programa Insular de Rehabilitación Psicosocial de Gran Canaria, cuya filosofía sigue plenamente vigente: favorecer la autonomía, la participación comunitaria y la recuperación de personas tradicionalmente condenadas a la institucionalización permanente.
Colaboró altruistamente en numerosas causas y con diferentes colectivos, apoyando la creación de asociaciones de enfermos mentales, como la asociación Espiral. Con el objeto de cuidar y atender la salud mental del colectivo médico asistencial de la provincia de Las Palmas, fue el impulsor y primer director del programa PAIME de atención integral al médico enfermo con problemas de salud mental o adicciones, de la Fundación Canaria del Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas.
Su curiosidad e intereses trascendía los límites de la medicina. Melómano, ávido lector de literatura, de historia y de pensamiento, era un intelectual humanista. Poseía una extraordinaria sensibilidad hacia los problemas sociales y una profunda conciencia de que la salud mental no puede separarse de las condiciones de vida, la justicia social y la defensa de los servicios públicos, participando activamente en el debate público mediante numerosos artículos de opinión, siempre escritos desde la reflexión serena y el compromiso con los valores humanistas.
Como reconocimiento a su trayectoria fue nombrado Hijo Predilecto de Las Palmas de Gran Canaria en 2019, merecida distinción que simbolizó el agradecimiento de toda una sociedad a quien había dedicado su vida a aliviar el sufrimiento psíquico y a dignificar la atención a las personas con enfermedad mental.
Su jubilación supuso una sentida pérdida tanto a nivel profesional como afectivo a todos aquellos que tuvimos el privilegio de trabajar y compartir debates y proyectos con él. Su marcha ahora deja un vacío irremplazable. Su huella permanecerá en varias generaciones de profesionales, en miles de pacientes y familias cuya vida contribuyó a mejorar. Confiamos en que su vocación de servicio público y su legado continúe inspirando a todos aquellos que continúan recorriendo el camino que él contribuyó decisivamente a abrir.
Amigo Rafael: recuerda que eres, para todos los que hemos acompañado o seguido tus pasos, un referente de honestidad, inteligencia y esfuerzo. Nunca te olvidaremos.
Un abrazo cálido y sincero de tus amigos para ti, Carmen, Eva y tus nietos.
Una veintena de profesionales de la Red de Salud Mental de Gran Canaria compañeros de Rafael Inglott, unidos en su memoria.