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Ministros 'de tribu'

Se suele pedir, desde el paisanaje, que sus hombres o mujeres que van a regentar un ministerio, sean representantes de sus pueblos. Que desde el Gobierno central ejerzan de catalanes, de vascos, de gallegos, de andaluces o de donde sea. Error de miopía.

Al Gobierno central no se va para servir a la propia tribu, sino al interés general. Tampoco se va a servir al aparato centralista, burocratizado, desencarnado. Se va a servir a todo el país, a los intereses generales, que son la suma de todos los intereses particulares y algo más. Este algo más que da la óptica global aplicada, justa y equilibradamente, a las necesidades locales de territorios y de ciudadanos.

Un Gobierno central compuesto de ministros de tribu, no sería un gobierno. Sería una suma de intereses de campanario. Y un Gobierno central con visión de kilómetro cero, equivaldría a un conjunto de personajes flotando en las nubes, desconocedores de la realidad, plural y diversa, dando palos de ciego a los nubarrones de unos problemas que desconocen o se empeñan en olvidar enmascarando su ineptitud. Una suma de miopía y de agarramiento a la poltrona.

'Ejercer' de catalán, de vasco, de gallego o de lo que se quiera, no es ir a defender prioritariamente el propio campanario ni a conseguir un nuevo puente para el riachuelo. Es algo más importante. Es poner en práctica las propias virtudes y las potencialidades que da cada idiosincrasia ?mamadas en la especificidad de cada tierra y cultura? al servicio de la gobernación de los intereses comunes y concretos.

¿No hicieron esto Ernest Lluch y Narcís Serra, por citar dos ejemplos de ministros catalanes? El primero, generalizando la seguridad social, y el segundo, poniendo al Ejército al servicio del Estado democrático.

O se opta por la independencia, pura y dura, o se colabora y se ejerce la propia personalidad desde un Estado de todos, con visión de interés general y encarnado en la realidad diversa. Ni ministros enganchados en el kilómetro cero, ni ministros de tribu.

(*) Wifredo Espina es comentarista político y ex director del Centre d'Investigació de la Comunicació. Wifredo Espina *