Puedo prometer y prometo…
Puedo prometer y prometo que, dada nuestra especialización productiva, necesaria por otro lado debido a nuestra dimensión, se plantearía el fomento del turismo sostenible dado que somos un destino turístico líder a nivel mundial, por lo que es fundamental impulsar políticas que promuevan una actividad respetuosa con el medio ambiente con una inversión decidida en energías renovables y un transporte con mínima huella de carbono. Este hecho, no obstante, no debe dejar de lado el seguir apostando por la aparición de actividades económicas de alto valor añadido que complementen la estructura económica. Esto podría implicar el apoyo a sectores emergentes como los procesos de acumulación de energía proveniente de las renovables, la agricultura sostenible, la biotecnología y las industrias creativas.
Puedo prometer y prometo que, a este respecto está claro que, como política que atrae inversiones, hay que volver a reinstaurar el diferencial fiscal que se ha ido perdiendo respecto al resto, por lo que se promulgará un programa de incentivos para las empresas, estableciendo programas de apoyo para fomentar la creación y el crecimiento de estas. Pero, para que las empresas tengan éxito, deben tener un capital humano lo suficientemente preparado y adaptable a las diferentes condiciones exigidas en cada momento y en cada sector. Por esa razón se ha de apostar por una mejora continua de la educación y la formación profesional, para lo cual, Invertir en estas materias es fundamental para aumentar su empleabilidad y su capacidad para emprender. Por lo que se apostará por implementar programas de formación en sectores estratégicos y se promoverá la colaboración entre instituciones educativas y empresas privadas.
Puedo prometer y prometo que la parte de esta formación generaría el impulso de la investigación y la innovación, mediante el apoyo a la investigación científica y la innovación tecnológica junto a los centros de investigación superior, lo cual es esencial para el desarrollo económico. Para ello se establecerán programas de financiación y colaboración entre universidades, centros de investigación y empresas para impulsar la transferencia de conocimientos y el desarrollo de soluciones innovadoras entendiendo el fracaso como parte del aprendizaje, para lo cual se ha de implementar programas de apoyo y asesoramiento, vinculando la educación y el empleo, fortaleciendo los programas de orientación vocacional y profesional para facilitar la inserción laboral y promover la adaptación de los planes de estudio a las necesidades del mercado laboral porque, hasta la fecha, la educación se ha utilizado como elemento de discusión alejándola de la necesaria vertebración que ofrece, cuando realmente es un área clave que puede tener un impacto significativo en el desarrollo de una sociedad. Y, como paso final, se ha de plantear un sistema de evaluación y seguimiento que vaya más allá de la mera ejecución presupuestaria. Esto implica establecer indicadores de rendimiento, realizar informes periódicos y evaluar el impacto de los proyectos financiados para medir el impacto de los proyectos y programas financiados, así como para rendir cuentas de manera transparente a la sociedad. Y todo esto, lo puedo prometer y lo prometo. Hacerlo, ya es otra cosa.