Las jornadas del Proyecto Ayraga amplifican la fortaleza de la nueva generación de arqueólogos isleños
Ayraga, yacimiento indígena localizado en Guía, norte de Gran Canaria, atesora una serie de características que lo convierten en un enclave singular, ya que combina una necrópolis de cuevas exclusivamente funerarias en la ladera de un risco y dos estructuras aparentemente de uso ceremonial protegidas por un gran muro de piedras en lo alto del macizo de Ayraga, tal como adelantara este periódico en mayo del año pasado. Ahora, es de nuevo noticia porque acaban de concluir unas jornadas científicas, patrocinadas por el Ayuntamiento del citado municipio, que han amplificado las investigaciones de una nueva generación de arqueólogos canarios y también de expertos de la cultura amazige del norte de África.
El doctor Pedro Sosa es el artífice del Proyecto Ayraga y de la dirección del evento I Jornadas de Arqueología e Identidad de Santa María de Guía. El consistorio guíense ha decidido impulsar la historia del municipio. Financió en exclusiva un primera campaña arqueológica, en mayo de 2025, y ahora estas jornadas que conmemoran los 500 años de su fundación. Tras los últimos trabajos centrados en el cementerio aborigen y realizados en el otoño pasado y financiados por el Gobierno autonómico, Sosa detalla que además de la fortificación y las estructuras de la cima, “hemos detectado unas 47 unidades funerarias, todas en cuevas”. Hasta ahora, sólo se han excavado seis, con una media de ocho individuos. Por tanto, “estamos hablando de un cementerio de gran envergadura que pudo albergar más de 300 muertos”.
Sosa expuso en su ponencia media docena de tipologías de tumbas en función del tamaño de las cuevas y de los muros de piedra que abrigaban las cavidades. Todavía no hay dataciones de estos restos óseos. En cambio sí las hay de los restos de animales localizados en puntos de combustión de las dos estructuras circulares de la cima de Ayraga, en torno a los siglos V y VI. ¿Qué función tenían esas estructuras circulares de las que hoy se conservan solo la parte inferior de sus muros perimetrales?
“No lo sabemos con total seguridad. Lo que si hemos detectado son actividades relacionadas con el procesado y consumo de carne de cabra, oveja y cerdo, con restos de baifos. Junto al zooarqueólogo Hassan Hachami, ponente de las jornadas y miembro del equipo de Sosa, ”interpretamos que si no es un sitio ceremonial al menos hay ritual en esta zona“. Otro indicio es que no han encontrados restos de pecado ni cereales. Por ello, ”todo apunta a un uso exclusivo para la carne“. Lo que está descartado es el uso habitacional de las construcciones porque están expuestas a las inclemencias meteorológicas, sobre todo del viento que barre la ubicación de esta parte del yacimiento, justo encima de la necrópolis.
Gabriel Santa Ana es otro de los arqueólogos menores de cuarenta años de la nueva generación de investigadores que debatieron en el Teatro Hespérides de Guía. Expuso los resultados de las excavaciones que ha dirigido en los últimos dos años en el cementerio de Tenefé, en la costa del sureste de Gran Canaria. Centrado en la arquitectura de las tumbas, afirmó que “no me atrevo a calificar de que se trata de una necrópolis de cistas y fosas”. Para Santa Ana, aunque hay enterramientos en cajones de piedra, como las cistas, considera que son túmulos funerarios, ya que hay montículos sobre las fosas.
Selene Caraballo es una joven investigadora que ultima una tesis doctoral que indaga en la bioantropología de la población infantil de la sociedad guanche. Expuso alguno de sus hallazgos. Con más experiencia que Selene, también con más años de oficio pero ambos por debajo de la cuarentena, participaron en este cónclave arqueológico dos eminencias de la nueva cantera de investigadores: Elías Sánchez Cañadillas, la máxima autoridad en Canarias en isótopos estables, habló de la dieta de los primeros pobladores de Canarias, mientras que su colega Jared Carballo, con experiencia en Egipto y en yacimientos de otros lugares, además de Canarias, ilustró un análisis bioarqueológico de la vida cotidiana y la muerte en Santa María de Guía.
Investigaciones en Marruecos
Además de los trabajos expuestos sobre investigaciones de Canarias, la dirección de la cumbre de jóvenes profesionales acertó al invitar a profesionales que trabajan en yacimientos de Marruecos, como la francesa afincada en Canarias Agnés Louart, que disertó sobre arte rupestre en una amplia región del sur marroquí, y Hamza Benattia, investigador de la Universidad de Cambridge de padre tunecino y madre española, que realizó una brillante ponencia sobre excavaciones en las que participa en el país vecino.
Para el doctor Jorge Onrubia, el arqueólogo canario con más experiencia y relevancia en Marruecos, Argelia y Túnez, señaló a este periódico que “Hamza Benattia es, sin duda, la gran promesa de la arqueología española en el norte de África”.
Además de esta hornada de arqueólogos canarios del siglo XXI, también intervinieron otros algo más veterano y de solvencia acreditada, como por ejemplo el palmero afincado en Tenerife Francisco Caamaño, que ilustró sobre sus investigaciones del Proyecto Occidente, que dirige desde hace unos cuantos años en las comarcas arqueológicas de Tijarafe, en el oeste de La Palma, el occidente del occidente de Canarias.
Además de los ponentes citados y de otros que no menciona el autor de este noticia porque no estuvo en todas las ponencias, también asistieron destacados actores del Patrimonio Cultural de Canarias, como el doctor Antonio Jiménez, técnico del Ayuntamiento de Arucas, que aportó interesantes y constructivas preguntas durante los debates posteriores a cada una de las sesiones de la I Jornadas de Arqueología e Identidad de Santa María de Guía.