El Cabildo de Gran Canaria aprueba pedir al Gobierno regional reconocer la abeja negra como raza ganadera autóctona
El Cabildo de Gran Canaria reclamará al Gobierno autonómico que la abeja negra canaria sea considerada un patrimonio biológico singular del archipiélago que, por ello, considera que merece contar con la protección y el apoyo de todas las administraciones públicas, según ha anunciado este viernes.
Así, el pleno de la corporación, en sesión ordinaria, aprobó una declaración institucional en la que insta al Ejecutivo regional a agilizar los trámites administrativos, técnicos y científicos necesarios para el reconocimiento oficial de la abeja negra canaria como raza ganadera autóctona de Canarias, relata en un comunicado el Cabildo.
“Esta especie es uno de los mayores tesoros biológicos y ganaderos del Archipiélago y está considerada como la única raza ganadera no importada de Canarias, forma parte del patrimonio natural y cultural de las islas, además de haberse convertido en un elemento esencial de su biodiversidad”, se argumenta en el pronunciamiento. respaldado por la totalidad de los grupos políticos de la corporación, destaca la nota.
En ese mismo acuerdo unánime, también se reclama al Gobierno de Canarias que reconozca y ponga en su justo valor la labor esencial que desempeñan los apicultores de Gran Canaria para conservar la abeja negra canaria y mantener las tradiciones rurales y agrícolas, agrega.
Esta petición se fundamenta en la certeza del Cabildo de que el sector apícola es una actividad ganadera que tiene una especial importancia en la Isla, debido a su contribución a la biodiversidad, a la polinización y al equilibrio biológico, además de por el papel que desempeña como complemento económico de muchas familias del medio rural, se aduce.
En concreto, en el argumentario de la declaración institucional, se subraya que, a través de diferentes asociaciones apícolas, este sector agrupa en la Isla a unos 300 apicultores y más de 6.600 colmenas. Una amplia representación del colectivo que trabaja en todo el Archipiélago, que ya cuenta con alrededor de 1.250 apicultores y 35.000 colmenas, señala.
Y añade que, de hecho, “gracias a su actividad y dedicación, se mantiene una actividad esencial para la polinización, la conservación de la flora y la protección de la biodiversidad insular”, recalca el documento