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Tras la crisis de donaciones en Canarias: “No es solo la sangre, es más vida, la necesidad de plaquetas es constante”

Gara Santana

Las Palmas de Gran Canaria —

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En los últimos meses son frecuentes las noticias de stock de sangre en límites críticos en Canarias. Hace una semana tuvieron que ser reprogramadas al menos cuatro cirugías en el Hospital Doctor Negrín. En el último año, esta situación obligó a cancelar 91 operaciones no urgentes: 48 en el segundo semestre de 2024 y 43 en el primero de 2025. Hospitales como el Doctor Negrín han pospuesto operaciones de pacientes del grupo 0 por stock crítico, afectando incluso trasplantes de pulmón. En total, en año y medio se reprogramaron 132 procedimientos, con pacientes esperando meses adicionales. Para la delegada sindical de Co.bas Canarias en el Instituto Canario de Hemodonación y Hemoterapia (ICHH), Laura Rodríguez, ya no se trata solo del aplazamiento de esas cirugías, con el dolor que conlleva para paciente y familias, sino toda la cadena que se resiente si el proceso de donación falla en alguno de sus puntos de la cadena.

Tras la donación, la sangre se transporta a un centro de transfusión donde se analiza para determinar el grupo sanguíneo (ABO y Rh) y se realizan pruebas rigurosas en busca de infecciones como hepatitis o VIH. Si pasa los controles, se fracciona mediante centrifugación para separar sus componentes principales: glóbulos rojos (hematíes), plasma y plaquetas. Esto permite que una sola donación de unos 450 ml beneficie hasta a tres personas diferentes.

Los hematíes tratan anemias, hemorragias graves (accidentes, partos complicados) y cirugías mayores como trasplantes de corazón o hígado, donde se pueden necesitar 20-50 bolsas; el plasma ayuda en problemas de coagulación, enfermedades hepáticas, quemaduras o trasplantes; un paciente puede requerir hasta 100 bolsas en casos raros y las plaquetas, esenciales para leucemias, cánceres o quimioterapias, con necesidades de hasta 200 bolsas en trasplantes de médula.

En el Hospital Materno Infantil, el personal ha salido a pedir donaciones públicas porque faltan plaquetas esenciales para pacientes oncohematológicos: “Es la diferencia entre encontrarse malito o un poquito mejor; necesitan esas plaquetas para seguir viviendo o recuperar su tono vital”. Para una sola dosis de plaquetas se requieren cinco donantes de sangre, derivadas de bolsas que también aportan hematíes para operaciones y plasma, explica Rodríguez. Las plaquetas tienen la particularidad de que su vida útil es muy corta. Sólo duran siete días después de ser extraídas. “Por eso es muy importante tener donaciones diarias y no picos muy altos de donaciones”, sostiene.

Los hematíes tratan anemias, hemorragias graves (accidentes, partos complicados) y cirugías mayores como trasplantes de corazón o hígado, donde se pueden necesitar 20-50 bolsas; el plasma ayuda en problemas de coagulación, enfermedades hepáticas, quemaduras o trasplantes; un paciente puede requerir hasta 100 bolsas en casos raros y las plaquetas, esenciales para leucemias, cánceres o quimioterapias, con necesidades de hasta 200 bolsas en trasplantes de médula.

Una urgencia vital derivada de un accidente de tráfico puede necesitar entre 10 y 15 bolsas de sangre. Una cirugía cardiaca, de 4 a 5 bolsas, sin contar complicaciones que precisen de plasma y plaquetas. Un parto que se complique puede requerir más de diez bolsas. 

Cada gran hospital isleño debería tener 15 bolsas del grupo 0 negativo en su nevera, que multiplicado por los cuatro grandes hospitales del Archipiélago serían 60 en reserva, a lo que habría que añadir el stock del resto de las islas no capitalinas, como por ejemplo, La Palma, que debe tener otra decena de bolsas y El Hierro y La Gomera, al menos de 4 a 6 por si se produjera una hemorragia masiva.

“No necesitamos donaciones puntuales, necesitamos donantes constantes”, enfatiza la sindicalista, que distingue entre aportes esporádicos y un “pool de población implicada”. Las mujeres pueden donar hasta tres veces al año, los hombres cuatro, y vía aféresis (plaquetas y plasma) cada 15 días o mes según disponibilidad. “Todos los días hay gasto hospitalario y pacientes esperando componentes para recuperar su salud”, añade, recordando que el stock actual está mayoritariamente en “naranja” (cinco días de reserva), pero O- y O+ permanecen en “rojo” (tres días).

Aunque las reservas han mejorado gracias a recientes donantes -“estamos un poquito más holgados”-, Rodríguez advierte que no se ha superado la crisis estructural: “Siempre ha sido constante; hemos vivido de ese margen de urgencia, pero ante un gasto extra ya no podemos”.

Rodríguez recuerda que cada trasplante implica un consumo elevado de sangre: un pulmón, un hígado o unos riñones requieren varias bolsas para garantizar la seguridad del receptor durante la intervención. Por eso insiste en que no basta con ir “ajustaditos”, sino que hace falta un remanente estable y, sobre todo, capacidad de reacción. Esa respuesta debería venir, subraya, de estrategias claras y eficaces diseñadas desde la Dirección General de Hemodonación y Hemoterapia y el Banco de Sangre para recuperar cifras en cuanto se detecta un incremento del gasto.

Sin embargo, lo que ella y sus compañeros han vivido en las últimas semanas es lo contrario: “Llevábamos ya una semana con unas cifras muy malitas de stock” sin que las medidas de la dirección se tradujeran en más donantes ni en una recuperación de las reservas. Describe una sensación de estar “estirando el chicle” hasta el límite, hasta alcanzar un punto de inflexión que, a su juicio, la ciudadanía “no puede permitir”: una administración sanitaria incapaz de responder a una necesidad básica como es el suministro de componentes sanguíneos.

Rodríguez enmarca además la crisis actual en una trayectoria de deterioro que, según denuncia, arranca al menos desde 2024. Recuerda los cambios de organización interna impulsados por la entonces responsable Gema Torres tras aquella rueda de prensa de Co.bas en un hotel de la capital grancanaria, y sostiene que “nada han contribuido a mejorar la situación, al contrario”. Apunta a una caída estructural: de más de 72.000 donaciones en 2009 a menos de 60.000 en 2025, y añade que, a 27 de enero de este año, ya contabilizaban unas 500 donaciones menos que en el mismo periodo del año anterior.

Ese descenso sostenido, sumado a la falta de planificación que atribuye a la Dirección General, es lo que, según la delegada sindical, ha encendido todas las alarmas dentro del centro. Su mensaje final es una advertencia y una petición a la vez: entender que la gestión actual “no conduce al objetivo” de garantizar sangre y hemoderivados, y actuar antes de que el próximo imprevisto vuelva a llevar al Banco de Sangre de Canarias al borde del colapso.

Causas laborales y de donaciones

La pérdida de más de 60 trabajadores -un 30% de la plantilla- ha reducido colectas en un 50%, cancelando cerca de 400 sesiones y unas 5.000 donaciones. Sindicatos como CCOO y Co.bas denuncian “represión sindical”, recortes encubiertos y fallos en la integración del ICHH al SCS, con reservas en rojo (crítico) o naranja (urgente) para grupos comunes como 0+ y A+. Las donaciones cayeron de 66.500 en 2021 a 59.000 en 2025, el índice más bajo de España. La consejera Esther Monzón admitió errores en julio de 2025 y anunció revisiones, pero los “semáforos” de stock no se publican desde hace un año. Sanidad urge donaciones de grupos O+, O-, A+ y A-, con campañas ante periodos como carnavales o verano. Diputados como Yoné Caraballo exigen responsabilidades al Gobierno de Clavijo por “falsear” datos, pese a stocks críticos en enero de 2026.