El día que una mujer ganó en el Falla: Cádiz celebra 40 años del triunfo del coro ‘La viudita naviera’
Hay un hombre en medio del escenario intentando hablar con un micrófono. Le rodea una nube de periodistas radiofónicos. El público grita de forma ensordecedora. El hombre lleva un papel en la mano. Es el acta del jurado oficial con el reparto de premios de la final del Concurso de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz de 1986. Un 7 febrero. El ambiente está caldeado. Los aficionados no perdonan que este jurado dejara fuera de esa final a una grandísima chirigota como fue ‘Los cubatas’. Así que entre abucheos y gritos de “jurado, cabrón” ese hombre va anunciando el reparto de galardones de cuartetos, chirigotas y comparsas. Lo último que lee es la modalidad de coros. Y entonces desvela que el primer premio se lo ha llevado ‘La viudita naviera’. Tras leerlo, corre hacia atrás y se pierde entre la multitud. Acaba de anunciar una decisión histórica. Es la primera vez que una mujer autora gana un primer premio en este concurso. Fue hace 40 años. Y nunca más ha vuelto a ocurrir.
Lo cierto es que el revuelo chirigotero que removió aquel carnaval de 1986 invisibilizó un poco, como tantas veces ocurre a los logros conseguidos por mujeres, aquel hito. Aquella victoria consolidaba a Adela del Moral como un referente del carnaval gaditano y también como un símbolo de los techos de cristal que la fiesta siempre había puesto a las mujeres. Entonces apenas algunas mujeres habían salido en agrupaciones, sí que empezaban a probar aquello del carnaval callejero, pero ninguna había dado el salto a firmar como autora.
A Adela del Moral no le gustaba mucho el carnaval hasta que en 1979 le llamó la atención el coro de Quini ‘Fantasía rusa’. En su familia, como en tantas otras de aquellos años, el carnaval era visto como algo de personas de mala vida, no tenía mucho prestigio. Pero en los compases y melodías de aquella agrupación la joven Adela descubrió un mundo nuevo que le interesó. Uno de esos años su padre le compuso un tango y junto a varias amigas y amigos se atrevieron a cantarlo en la calle. Fue una experiencia tan gratificante, tan bonita, tan divertida que Adela del Moral, que para entonces era una gran aficionada a la música y sabía tocar los instrumentos de cuerda, se atrevió a componer su primer tango.
La idea era volverlo a cantar en la calle, pero el tango tenía tanta calidad que algunos de los hombres del coro, a espaldas de las mujeres decidió inscribirlo en el concurso del Teatro Falla. Cuando se supo, hubo una enorme polémica. También una votación sobre lo que hacer. Por un voto ganó el sí. Así nació en 1981 ‘Mariscaores gaditanos’, el llamado primer coro mixto de hombres y mujeres que participaba en el concurso. Tuvieron que escuchar de todo. Que si el tango se lo había hecho en verdad el padre de Adela. Que cómo iban a cuidar esas madres de sus hijos si estaban ensayando por la noche. Lo sucias que iban a estar sus casas si ellas no tenían tiempo para limpiar. Aquellas críticas no mermaron sus ganas de carnaval y siguieron hasta que en 1986, en medio de aquella alocada lectura del fallo del jurado, lograron su primera victoria.
Adela del Moral falleció hace dos años. Su viudo, componente de aquel coro, Luis Frade, no puede olvidarla y se esfuerza cada día en que su memoria siga viva en la ciudad. Ella ya tiene una calle en Cádiz y este sábado, justo cuando se cumplirán 40 años de aquel histórico primer premio, su nombre será colocado en el particular Paseo de la Fama del carnaval, frente al Teatro Falla, junto a grandes nombres de la fiesta. Nuevamente pionera. Ella será la primera mujer tenga su estrella allí.
Solo otra autora, Marta Ortiz, ha conseguido entrar en una final desde entonces. Fue en 2022, en el inédito carnaval de verano postpandémico con la comparsa ‘We can do’. “Adela es todo para mí. Ella creó el referente de que la mujer pudiera participar en el carnaval como un sujeto activo”, cuenta Ortiz, orgullosa de sumarse a este homenaje. 40 años después de ‘La viudita naviera’, Marta Ortiz ha presentado en el Falla su comparsa ‘La camorra’, con la que reviste de crítica y denuncia sus disfraces de estamentos de la Iglesia católica. 40 años después de aquel hito de Adela del Moral hay quien ve la posibilidad de que este año se repita la hazaña de que una mujer gane el concurso.
“Es bastante improbable”, admite sin falsa humildad. “Sabemos primero la calidad que tienen las compañeras y compañeros y sabemos que la competición es dura. Y también, y quizá más importante, sabemos todas las vallas que indudablemente tenemos delante, toda la jerarquía que hay en el concurso. Lo veo difícil, aunque no imposible”, resume.
Ortiz, que ha reflexionado en su libro ‘Las ausentes’ sobre el papel de las mujeres en el Carnaval, cree que estos 40 años sin otra mujer en lo más alto del palmarés es un reflejo de la sociedad. “La que nos a nosotras un papel de crianza, de inaccesibilidad al espacio de ocio que debe ser el carnaval como un derecho. Que haya pasado tanto tiempo es significativo de lo lento que va todo”.
En estas cuatro décadas se han dado pasos adelante. La mujer ha dejado de estar representada solamente por la figura de la diosa y las ninfas. Algunas han ganado primeros premios como componentes. Y Marta Ortiz está ahora en las quinielas de posible finalista con ‘La camorra’. Hace 40 años a las mujeres que salían en el carnaval se les decía de todo. “Algunas cosas no han cambiado. En redes sociales nos han dicho que nos pusiéramos a fregar. Pero, claro, algunas cosas han mejorado. Pero persiste una sexualización, hablan de nuestros cuerpos, nos llaman chulas o prepotentes, intentan desacreditar nuestra seguridad y elocuencia”.
El mismo sábado que Adela del Moral recibe un homenaje junto al Falla, dentro estarán cantando las agrupaciones infantiles celebrando su particular final. Es un concurso donde niñas y niños conviven de igual manera, donde se forja una competición en absoluta igualdad. Es en el salto a adultos donde esa valla vuelve a levantarse. Marta Ortiz les habla a esas niñas carnavaleras. “Son unas artistas y pueden llegar donde quieran. Pero yo les digo que no tienen la eobligación de nada, no tienen que sentir ningún peso”. Y les da un consejo porque en ese concurso de la cantera también hay una mayoría de autores hombres. “Que cojan la rienda de su palabra porque la necesitamos. Necesitamos la palabra de esas niñas”.
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