Entrevista

Samantha Flores, referente por los derechos de las personas trans en México: “Tengo 93 años y sigo en la lucha”

Samantha Flores tiene 93 años y sigue en la lucha por los derechos de las personas trans. Es una referente en México, donde llegó a abrir un centro para personas mayores LGTBIQ+, un colectivo más vulnerable a la soledad en la vejez. Esta semana ha sido premiada en el festival CinemaTrans en Tenerife, un reconocimiento que recibe muy ilusionada. “Imagínate lo importante que es que yo como mujer trans de 93 años, mexicana, que en España me den un reconocimiento. ¡Qué feliz y qué orgullosa me siento!”, asegura.

En una conversación con este periódico recuerda el tiempo que estuvo abierto este centro para personas LGTBI en México y llamado Vida Alegre. “Me costó como dos años recorrer oficinas, pedir ayuda para hacer la asociación Vida Alegre, para el adulto mayor LGTBI. Conseguimos un espacio, funcionamos durante casi más de cuatro años, y hubo un cambio de Gobierno y nos clausuraron sin ninguna explicación ni nada. Llegaron y pusieron sellos, y así está ahorita la situación, a tal grado que estamos buscando otro espacio nuevo para no tener dificultades. Pero te digo una cosa, el apoyo de la gente ha sido maravilloso”, resume.

Explica que es muy complicado para las personas LGTBI “mantener un lugar y un grupo cuando llegas a la tercera edad” y que no se las tiene en cuenta. Señala que en Vida Alegre contaban con 40 asistentes y que seguirá en la lucha para “difundir la idea a todo el mundo de que las personas de la tercera edad tenemos derecho a ser atendidas” porque “no solamente la gente LGBTBI de la tercera edad somos discriminados, también el abuelo heterosexual es discriminado por su propia familia”.

“Y en mi caso, mujer trans, por mayor razón, porque tenemos menos oportunidades. Pero mira, tengo 93 años y sigo en la lucha”, insiste Flores.

Sobre la situación de las personas trans en su país subraya: “acuérdate que México es un país de machos. La mujer trans es muy discriminada todavía porque no le queda más remedio que el trabajo sexual y realmente es una pena”. Apunta que cuando comenzó su transición tuvo la suerte de tener muchos amigos gays que la apoyaron. “Yo no tuve ningún problema en absoluto. Y de mi familia todo el mundo lo aceptó”.

“Cuando me preguntan si soy Samantha Flores yo levanto un puño y digo: gracias a mi familia. Y levanto el otro puño y digo: gracias a mis amigos, soy Samantha Flores”.

Flores confía en que va a ser muy difícil retroceder en derechos incluso en países como EEUU donde se han anunciado medidas regresivas para las personas trans. “EEUU es uno de los países donde hay más mujeres trans”, remarca Samantha Flores, que destaca la importancia de que haya cada vez más personas trans visibles en la política y menciona a Carla Antonelli y que en México cuentan con una diputada trans (como Salma Luévano Luna). 

Asimismo, insiste en la importancia de que la lucha está muy viva en México y que en las últimas manifestaciones del orgullo hubo gran participación en el país.

Flores también ha sido pionera en la lucha contra la estigmatización por el VIH. “Yo creo que hemos avanzado. Hemos avanzado a verla como una enfermedad cualquiera, de todas las que hay, pero fue al principio fue una lucha muy difícil porque la gente no quería ni hablar contigo porque pensaba la ibas a infectar. Pensaban que hasta si te daban la mano sudada, te iban a infectar. Contra todo esto se tuvo que luchar, que afortunadamente ya la gente se dio cuenta”, remarca.

Sobre qué mensaje le daría a los más jóvenes del colectivo LGTBIQ+, Flores incide en que “no se preocupen, vivan su vida y diviértanse, porque la juventud es muy corta y se va muy rápido. No se preocupen por qué va a pasar, vivan el presente, vivan su juventud, sean felices porque el futuro llega”.