La Asociación para la Protección del Viera y Clavijo cuestiona su reforma y teme que incumpla la ley

Álvaro Morales

Santa Cruz de Tenerife —
5 de septiembre de 2025 12:52 h

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La presidenta de la Asociación por la Protección y Rehabilitación del Parque Viera y Clavijo, Ana Mendoza, se muestra preocupada por el futuro de este Bien de Interés Cultural (BIC) y, sobre todo, por el teatro Pérez Minik. La entidad censura el acuerdo entre el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el Cabildo para demoler el recinto teatral y reconstruirlo de forma soterrada bajo una gran plaza, lo que considera que puede incumplir la ley.

La asociación alerta de que ese teatro no cuenta ni con expediente de desafectación ni declaración formal de estado ruinoso, por lo que advierte de que ambas administraciones podrían incurrir en un delito de “expolio patrimonial tipificado en el artículo 323 del código penal”.

El colectivo, creado en 2011, sin ánimo de lucro ni vinculación política o ideológica, subraya que esta modificación urbanística, de consumarse, “no sólo vulneraría la normativa vigente si se efectúa sin los procedimientos legales exigidos, sino que compromete gravemente el legado histórico de la ciudad”.

Mendoza recuerda el antecedente de 2015, “cuando intervino el Seprona y la Fiscalía, emitiéndose diversos informes entonces que impidieron cualquier actuación que pusiera en riesgo el BIC”. La asociación alude, asimismo, al informe emitido en su momento por la Dirección Técnica de Arquitectura y Patrimonio Histórico de la Gerencia de Urbanismo que se oponía a la demolición, “si bien fue modificado posteriormente”.

La entidad ha presentado alegaciones antes esta posible demolición y exige “transparencia, legalidad y respeto por los valores patrimoniales del parque cultural Viera y Clavijo”.

A su vez, Mendoza, en declaraciones a Canarias Ahora, cuestiona lo previsto por el consistorio para los árboles y la parte vegetal del parque. A su juicio, el anuncio del concejal del área, Carlos Tarife (PP), de plantar unos dos mil árboles resulta absolutamente irreal, “salvo que entienda por árbol a cualquier mata”.