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CC y PP rebajan sus pretensiones sobre la emergencia hídrica en Tenerife

El grupo de Gobierno en el Cabildo de Tenerife, formado por Coalición Canaria y el Partido Popular, han dado marcha atrás este martes en su intención de declarar la emergencia hídrica en la isla debido a la escasez de agua, especialmente para riego. Fue hace solo unos días cuando la corporación dirigida por Rosa Dávila (CC) anunció que tomaría esta medida, que entraría en vigor el 1 de marzo (este viernes), tras su aprobación en el pleno que se celebrará ese mismo día en el Cabildo. La propia Rosa Dávila anunció, junto a su vicepresidente, Lope Afonso (PP), que este 1 de marzo se aprobaría la emergencia hídrica en el Cabildo.

Sin embargo, este lunes ambos partidos han hecho pública la moción que presentarán en ese pleno, y en ella ya no aparece la declaración de emergencia hídrica por parte del Cabildo, sino que se rebajan las acciones previstas a solicitar al Consejo Insular de Aguas que “proceda a la tramitación de una eventual declaración de emergencia hídrica”. Es decir, la isla no estará oficialmente en emergencia hídrica desde ese día.

La propuesta de CC-PP también insta a pedirle a este mismo organismo (el Consejo Insular de Aguas), así como a Balten (Balsas de Tenerife, empresa dependiente del propio Cabildo), que “analicen e implementen todas las medidas potencialmente viables para garantizar el suministro de agua tanto a la población como al sector agrícola”. También, les urge a “desarrollar e implementar medidas preventivas para disminuir las pérdidas en la red y promover el uso eficiente y responsable del agua”.

Por último, ambos partidos piden que se impulsen, también desde el Consejo Insular de Aguas, y desde la Consejería de Turismo del Cabildo, campañas de concienciación dirigidas a la población y a los turistas para ahorrar en el consumo de agua.

Dávila argumentó cuando anunció que se declararía la emergencia hídrica que esa medida se sustenta en información técnica que destaca las consecuencias de las anomalías térmicas cálidas y el déficit de precipitaciones de los últimos años, así como las conclusiones de un informe de Balten sobre la situación actual, que indica que la isla sufre una “sequía extrema y de larga duración en las medianías”. También afirmó: “Tomaremos medidas para garantizar el suministro de agua”, que ahora se reducen a pedir al Consejo Insular de Aguas que “analice medidas potencialmente viables”.

Obras de urgencia, en lugar de emergencia hídrica

Este mismo lunes, el grupo del PSOE en el Cabildo explicó que una declaración de emergencia hídrica no sería la medida más apropiada para el sector primario de la isla, ya que priorizaría el consumo de abasto sobre el de riego, por lo que proponía un plan de choque alternativo. En él se detallaban una serie de obras que, en su opinión, debían declararse de emergencia para poder acortar plazos y estar terminadas lo antes posible. “La declaración de la emergencia hídrica, que es algo mucho más general, puede llevar más tiempo y quizá podría generar efectos adversos porque esa declaración dejaría el agua para uso agrícola en segundo lugar”, detalló Pedro Martín, portavoz del PSOE en la corporación insular.

El plan del PSOE, que añadiría al sistema en torno a 40.000 metros cúbicos diarios más de agua de riego, consta de cinco actuaciones y dos planes para minimizar las pérdidas, todo ello con una inversión de, al menos, 65 millones de euros.