Un paseo por Dashilan, el barrio tradicional de Pekín al sur de la Ciudad Prohibida
Los Hutongs (callejones) son una de las señas de identidad más fuertes del viejo Pekin. Estas calles se arremolinan en distritos históricos donde se pueden ver las casas siheyuan, residencias tradicionales de una planta que se articulan en torno a uno o dos patios interiores en el caso de las familias más adineradas. Este tipo de casas es originario de las zonas rurales de Shangxi y desde ahí pasó a Pekín convirtiéndose en la casa tradicional china por antonomasia desde hace más de 2.000 años. El nombre de siheyuan hace referencia a un ‘patio rodeado’. En su origen, eran grandes casas familiares, pero poco a poco se fueron convirtiendo en casas de vecinos al irse dividiendo las propiedades. Estas casas se suceden en los famosos Hutongs, que en el caso de Pekín aún ocupan grandes espacios pese a la implacable modernidad que parece engullir a la capital del gigante asiático.
Los Hutongs más famosos de la ciudad se encuentran al norte y en las inmediaciones de la Ciudad Prohibida. Aquí se concentran la gran mayoría de los viajeros que se animan a serpentear por los antiguos barrios de Pekín. Y muy pocos se concentran en los barrios históricos que se encuentran al sur de la Puerta de Zhengyangmen y se limitan a ir a toda prisa por la Avenida de Qianmen para visitar el Templo del Cielo. Pero aquí, en el Distrito de Dashilan se encuentra algunos de los Hutongs más bonitos y mejor conservados de la ciudad. Tanto, que las autoridades chinas han elegido la zona para abrir aquí el centro de interpretación sobre este tipo de hábitat tradicional. Pero vayamos por partes.
La mejor manera para internarse en esta red de calles es a través del Puente de Zhengyang y meterse en el bullicio de la calle Quiamen. La primera impresión es de masa. Esta calle que recorre el barrio de norte a sur es una de las arterias comerciales y de ocio del vecindario; pero desde aquí parten algunos de esos hutongs poco hollados por el turismo que son el objeto de la visita. Hacemos la primera parada en la Calle Dashilan para conocer la historia del barrio. Esta calle con más de 500 años de existencia fue durante los tiempos de la Dinastía Ming el lugar elegido para instalar la gran arteria comercial que la ciudad, que crecía de manera imparable, demandada. El nombre en español puede traducirse como ‘calle de las barreras’ en referencia a las vallas que se instalaron en los callejones para separar este centro comercial del siglo XV de las calles que desembocaban en ella (originalmente se llamaba Langfang Sitiao -Mercado de Sitiao-). Hoy, esta calle sigue teniendo el aura de gran centro comercial, y muchas de las tiendas han respetado las viejas fachadas tradicionales creando un escenario muy bonito pese a las aglomeraciones.
Aquí, para economizar tiempo, hay que vencer la tentación de callejear para ir derechos hasta el Hutong Shijia, uno de los mejor conservados de la zona. En el número 24 de esta calleja se encuentra la antigua residencia de la escritora Ling Shuhua, una de las reformadoras de la literatura china de las primeras décadas del siglo XX. Hoy, esta imponente casa siheyuan se ha convertido en el Museo del Hutong de Shijia, el único espacio cultural de toda la ciudad dedicado a la historia y a la arquitectura de los antiguos barrios tradicionales chinos. Aquí podrás ver maquetas, muebles de época, documentos y objetos de artes decorativas que nos llevarán a los tiempos en los que estos barrios de casas y patios dominaban la trama urbana de las ciudades chinas. El museo está muy bien montado.
El barrio rojo de Pekín
Al oeste de la calle Meishi, que divide el distrito de Dashilan en dos mitades, se encuentra la zona que desde tiempos de la Dinastía Ming se conoce como Bada Hutong (los Ocho Callejones) y desde casi su construcción se convirtió en una zona de ocio vinculado al alcohol y la prostitución. Este grupo de callejuelas se organiza en torno al eje que forman las calles Liulichang (donde hay un mercado de cerámica tradicional alucinante), Tie Shu Xie Jie y Hanjia Hu Tong, desde donde salen los diferentes callejones que dan forma al barrio. La historia de Bada se inicia en el Shitou Hutong (Callejón de las Piedras), llamado así por albergar las casas de madera en las que vivían los albañiles que trabajaron en la construcción de la muralla de la era Ming.
Con los trabajadores llegaron las cantinas, los teatros y las prostitutas, que se organizaron en gremio en la gran cuesta de Tie Shu Xie Jie (en la práctica funciona como prolongación de la comercial Dashilan) y que tuvieron su momento de gloria durante la Dinastía Qing (1644-1912). Otras dos calles famosas de este pequeño barrio son Shaanxi Xiang y Hanjia Hutong, que concentran las ‘casas de té’ y los teatros: en este barrio nació la ópera china tradicional tal como la conocemos hoy. Curiosamente, entre los más humildes y ‘viciosos’ de la ciudad se instalaron dos importantes órdenes religiosas: los Taiping y los Jintai. Hay varios lugares de interés cultural en la zona pero destacamos dos. El Museo de la Porcelana Kiln (Tie Shu Xie Jie, 116) y la Casa de Ji Xiaolan (Bei Jing Shi), una casona con patio del siglo XVII en la que residió uno de los secretarios más imoportantes del emperador Qianlong con fama local como erudito. Hoy es un pequeño museo con muebles y objetos de la época dedicado a la figura de este importante personaje que compiló la primera gran biblioteca de obras chinas (más de 10.000 títulos) y cuya obra es aún venerada en el país.
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