Agaete 'vibra' con su multitudinaria Fiesta de La Rama
Apenas faltaban unos minutos para las 10.00 horas de este martes y ya la Villa de Agaete, en Gran Canaria, burbujeaba con la expectación de su popular y multitudinaria Fiesta de La Rama.
Tras 365 días de espera, el silbido del volador ha vuelto a marcar el inicio de una de las fiestas más multitudinarias de Gran Canaria y, sin duda, la más especial para los vecinos y vecinas del pueblo de Agaete, señala en un comunicado el Ayuntamiento de la villa isleña.
Con toda la energía, la ilusión y una emoción inigualable, la Rama ha vuelto a hacer vibrar Agaete para inundarse de baile, con un tsunami de alegría que se ha reencontrado con sus papagüevos y su tradicional comitiva de romeros y romeras.
Con la apertura de la Banda de Agaete, han ido marcando el paso la Banda Guayedra y La Clandestina en una cita que es tradición y fiesta a partes iguales, que ha reunido a varios miles de personas para desbordar la Villa y convertir todas las calles en un camino colectivo rumbo al mar.
Así, en Agaete se instaló la música, la energía y el fervor de una fiesta que se siente en sus vecinos y vecinas y en los enamorados del municipio desde dentro hacia afuera
Un año más, Agaete ha abierto sus calles, sus casas, puertas, sus ventanas y azoteas al mundo, del pueblo al puerto, para recibir en un cálido abrazo a quienes comparten ese amor por bailar juntos una fiesta que es cultura y tradición.
Además, el Ayuntamiento destaca que ni el calor ni el cansancio han podido con una fiesta que es “pura energía”, declarada Bien de Interés Cultural y que ha ido transcurriendo hasta el momento sin incidentes, asegura el Consistorio.
Con salida desde el casco, Agaete ha bailado sin descanso para encontrarse en el Callejón de La Rama, donde los danzantes se “armaron” de la esencia y el olor del pinar de Tamadaba y aplaudieron a los romeros y romeras que mantienen viva la tradición.
Con un tradicional Caldo de Silvana para recuperar fuerzas, llegó el momento de la multitudinaria bajada por la calle Guayarmina, que es seña de identidad de una fiesta que enamora por igual a residentes y turistas de todo el planeta.
El colorido de los papagüevos, el toque de las bandas, el verde de las ramas y la fuerza de los miles de amantes de la fiesta ya han tomado el camino al Puerto de Las Nieves, donde se reencontrará en unas horas con su Señora y con su mar, corazón de este pueblo marinero.
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