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Listas de espera para una operación que no llega
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Las listas de espera para una operación que no llega: “Cuando no pueda con bastón, tendré que ir en silla de ruedas”

listas de espera copia

Yeray Díaz

19 de septiembre de 2026 22:09 h

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Manuel tiene 79 años y lleva uno y medio, “o más”, esperando una intervención. En su pierna derecha tiene artrosis, una enfermedad degenerativa que castiga los cartílagos y que se opera cuando estos ya están muy dañados, así que la espera y el dolor se le están haciendo interminables. “Tendré que asumir que esto es irreversible. Cuando no sea con bastones, tendré que ir en silla de ruedas”, lamenta, al borde de la desesperación, mientras espera la llamada del cirujano y sigue insistiendo en el hospital.

Según los datos del último informe del Sistema de Información sobre Listas de Espera del Sistema Nacional de Salud, que elabora el Ministerio de Sanidad con los datos que le proporcionan las comunidades autónomas, a finales de 2025, un paciente esperaba de media para operarse unos 121 días. Había, como Manuel, más de 850.000 personas pendientes de una intervención.

Los datos, sin embargo, ocultan otras realidades. Esos 121 días de medias son los que un paciente espera desde que le incluyen en la lista de espera, pero los criterios entre comunidades autónomas son diferentes y, a estos, se suman otras demoras. Por ejemplo, cuánto se tarda por una consulta en Atención Primaria, para una visita a un especialista o por una prueba diagnóstica.

El mismo informe señala que el tiempo medio de espera para una consulta con un especialista en el Sistema Nacional de Salud es de 102 días. El presidente de la Asociación para la Defensa de la Salud Pública de Madrid (Adspm), Sergio Rodríguez, indica que en toda España “se encuentran 853.000 pacientes esperando una intervención quirúrgica” y “uno de cada cinco lleva esperando más de seis meses”.

En Madrid, donde esta semana ha estallado el escándalo de la manipulación de la preferencia de 57 pacientes pendientes de una intervención para alterar las listas de espera, sindicatos y asociaciones de pacientes llevan años advirtiendo de un “maquillaje” en estos registros.

Según los datos del Sermas —el servicio madrileño de salud—, en agosto había más de 120.000 pacientes en lista de espera quirúrgica, con una demora media de casi 72 días; 698.500 personas pendientes de una consulta con el especialista por una media de 76 días; y otras 168.000 a la espera de una prueba, otra media de 66 días. En total, casi un millón de esperas que son, en realidad una suma y sigue, porque para una operación antes hay que pasar por un especialista y hacerse alguna prueba diagnóstica, un proceso que podría irse a los 214 días.

La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha negado estos días que se maquillen las listas de espera. La ministra del ramo, Mónica García, que intentó impulsar una nueva normativa para dotarlas de más trasparencia y trazabilidad, lo ha puesto en duda. Este mismo sábado, acusó al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso de “mentir”.

Pese a la falta de claridad por parte de las esferas políticas, lo que sí es un hecho es el incremento constante de pacientes a la espera de ser atendidos. Desde julio a agosto de este mismo año, son más de 29.000 pacientes añadidos a las listas de espera y, también, se suman 10 días más en el tiempo promedio de espera hasta ser atendidos.

Lola, una paciente de 59 años, sufre la rotura del menisco interno y externo, el cuerno del menisco y ligamentos externos de su pierna derecha. Esta fatalidad le sorprendió a Lola cuando se incorporó a su puesto de trabajo a finales del año pasado, tras volver de otra baja por cervicalgia: “Regresé al trabajo y me destrocé la rodilla en cuatro días”. 

Hasta abril de este mismo año, Lola no fue atendida por el traumatólogo que lleva su caso en el Hospital Infanta Leonor de Madrid. Después de la revisión, para Lola, todo quedó en un mar de dudas pese a que el especialista le confirmó que necesita ser intervenida quirúrgicamente: “Me citó el 21 de octubre para una radiografía y, a partir de ahí no sé qué hará el traumatólogo, si me pondrá en lista de espera o a ver qué hace”, expresa con desconcierto. 

Además, a las dificultades que atraviesa Lola se le añaden una artrosis degenerativa —destrucción del cartílago hialino que recubre las superficies óseas— que tiene “por todo el cuerpo” y fibromialgia—enfermedad crónica que provoca dolor musculoesquelético—.

Desde la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (Fadsp) señalan que la Comunidad oculta las cifras reales de las listas. Rodríguez expone que la Consejería presenta los datos “como un éxito”, mientras que otros “sufren las demoras”. Con este argumento, explica “el maquillaje estadístico” que se aprecia, sobre todo, en esta región. Esta manipulación se observa en los casos de intervención quirúrgica, ya que “se cuenta la demora tras ver al anestesista” o que, como denunciaban en un comunicado en abril, “se excluye del cómputo global a determinados pacientes”. “Las listas de espera están completamente manipuladas”, insiste.

“Un deterioro en la salud física y mental”

Pedro José (64 años, nombre ficticio) tiene un problema urológico que lleva arrastrando durante años. Ya en 2019 se sometió a cantidad de pruebas y, entre cita y cita, “esperaba hasta seis meses”, explica. Cuando finalmente le indicaron una operación y le hicieron el preoperatorio, en marzo de 2020, llegó la pandemia: “La intervención quedó en el limbo más absoluto”, explica este vecino de Cádiz.

Finalmente, se canceló la operación, pero siguieron las pruebas. “Llevo un año sin dormir porque orino, día y noche, cada 15 minutos y tengo el abdomen tremendamente inflamado”, lamenta.

El presidente de la ADSPM asegura que si las esperas superan los seis meses, se produce “un deterioro en la salud física y mental”. Cita estudios que apuntan a episodios de “ansiedad o depresión” y advierte de riesgos con consecuencias más funestas, si la tardanza acaba provocando consecuencias irreversibles. “La complicación de enfermedades llega por el retraso”, insiste.

A Pedro José ya le han comunicado que, en este momento, con una operación no le aseguran “que vaya a quedar bien”. Los retrasos y aplazamientos han hecho que su patología empeore, le han aparecido divertículos —pequeñas bolsas que salen en el interior de la vejiga— y un tapón en la próstata. “Me puse muy triste porque tengo que estar sondado de por vida”, expresa el hombre, que ha puesto una reclamación ante el servicio de salud.

Hace un año que a Susana, de 62, le indicaron una operación para eliminar sus juanetes en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba. Mientras esperaba, le ofrecieron derivarla a un privado. “No, no y no”, se negó, mientras lamenta que desde la pública se incentive el paso a la privada. La mujer puso una queja ante el hospital y, finalmente, fue intervenida en la pública en dos semanas.

Esa misma estrategia siguió Manuel en una intervención anterior, de cataratas, a la de la artrosis por la que espera ahora. La queja aligeró la espera. “Estarán esperando a que la gente reclame”, barrunta. En Andalucía, según los datos de Sanidad, a diciembre de 2025, la demora media era de 173, la máxima entre las comunidades. En los últimos años, la Junta ha ido prorrogando contratos de cientos de millones de euros para derivar pacientes a la privada y acortar las listas de espera.

Es algo que ha ocurrido también en otras comunidades. En Madrid, según un documento interno, el “impacto económico” derivar pacientes de la pública a la privada entre 2018 y 2023 ha sido de 1.268 millones de euros extra derivados a la sanidad privada

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