Un hospital de Madrid rebaja la prioridad de más de 50 pacientes pendientes de operación para mejorar sus listas de espera
El hospital público Ramón y Cajal de Madrid modificó la gravedad de los pacientes en espera para cirugía para mejorar los datos de su lista de espera. Según una investigación publicada este martes por EL PAÍS, dos responsables del centro dieron la orden de rebajar la prioridad de los pacientes a espaldas de los cirujanos que los habían valorado previamente y habían determinado que debían ser operados cuanto antes.
Los cambios se realizaron entre el 28 febrero y el 14 marzo de 2025 en el servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del hospital. En total, 57 pacientes pasaron de una categoría de prioridad “preferente” en la lista de espera quirúrgica, que establece una intervención en menos de 90 días, a otra considerada “normal”, con plazos de espera que pueden alcanzar los nueve meses.
El País señala que esta modificación permitía al hospital ganar tiempo para cumplir con los indicadores de productividad exigidos por la Consejería de Sanidad autonómica, lo que daba la posibilidad al centro de que los pacientes fueran operados dentro de plazo.
Esta modificación fue descubierta por una doctora en marzo del año pasado, cuando comprobó que la prioridad de una niña de tres años había pasado de urgente a normal sin su consentimiento y sin avisar a los padres de la menor. Tras esto, constató que los cambios afectaban también a otros pacientes de 17 médicos diferentes.
En un correo remitido a la doctora que cuestionó las modificaciones, el jefe del servicio justificó la medida con el objetivo de eficiencia pactada con la Consejería de Sanidad y el compromiso del hospital de intervenir a los pacientes preferentes en menos de 90 días. Además, recomendó evitar “en la medida de lo posible” registrar a los pacientes como preferentes.
El cirujano, Luis Alberto Martos, fue quien denunció internamente estas alteraciones sin lograr una respuesta. Según EL PAÍS, semanas después se abrió un expediente disciplinario contra él por “conflictos internos y acoso”, que todavía continúa en curso. Martos sostiene que las modificaciones no responden a “criterios médicos” y han perjudicado a los pacientes al aumentar artificialmente el tiempo que debían esperar para ser operados. Según declaraciones de Martos recogidas por El País, algunos pacientes incluso “se retorcían de dolor”, debido a anomalías en la columna vertebral, síndrome de túnel carpiano o luxación (dislocación de los dos huesos de una articulación).
Los documentos internos a los que ha accedido EL PAÍS contienen anotaciones que atribuyen algunos cambios a órdenes del jefe de Traumatología, Basilio José de la Torre Escudero, y del director médico del hospital, Rafael Martínez Fernández. Según explica el diario, se pueden leer anotaciones de los cambios con mensajes como “cambio prioridad p.i. (por indicación) Dr. De la Torre” o cambio prioridad p.o. (por orden) de trah (traumatología) y direcc. médica“.
La normativa de la Comunidad de Madrid establece que son los cirujanos quienes deben determinar la prioridad clínica de los pacientes incluidos en las listas de espera. El hospital, por su parte, niega haber cometido alguna irregularidad. En una respuesta remitida a EL PAÍS, una portavoz del hospital aseguró que “ni la Dirección Médica ni la Gerencia realizan directamente modificaciones individuales de las listas de espera” y defendió que su gestión corresponde a cada servicio asistencial siguiendo criterios clínicos.
En este sentido, el cumplimiento de los plazos de las listas de espera está vinculado con los complementos de productividad de los responsables de los servicios. Según apunta EL PAÍS, tras acceder al contrato programa del Ramón y Cajal de 2025, uno de los indicadores utilizados para evaluar la gestión premia o penaliza en función del número de pacientes que supere la fecha de intervención establecida (90 o 180 días). El complemento de productividad de un jefe de servicio ronda los 3.579 euros.
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